viernes, 10 de marzo de 2017

Domingo Rulio

Hoy nos toca rememorar la flauta, ese instrumento fundador del tango, junto a la guitarra y el violín, en aquellos tríos iniciáticos que tocaban para los morenos, dándole ese tono picarón y milonguero que exaltaba a las parejas en el baile. Hubo numerosos flautistas que trascendieron, como Juan Carlos Bazán, Vicente Pecci, Carlos Hernani Macchi o Luis Teisseire, entre otros, y que incluso formaron en los posteriores cuartetos, cuando la guitarra y la flauta fueron suplantadas por el piano y el bandoneón.

Ástor Piazzolla, que rompió con los cánones instalados en el género y abrió nuevas formas al mismo, también en algunos casos recurrió a flautistas de prestigio para incorporarlos a sus formaciones revolucionarias. Tal el caso de Arturo Schneider o Jorge Barone, que aportaron su caltegoría en temas como Fuga y misterio, o incluso en la operita que realizó con Horacio Ferrer: "María de Buenos Aires".

                                               


El caso de Domingo Rulio es especial, porque siendo un fervoroso hombre de tango,  sin duda alguna el más destacado en su instrumento, resolvió en los años cincuenta volver a darle protagonismo a la flauta, teniendo especial participación en conjuntos de moderna concepción, como los de Argentino Galván o Carlos García. Precisamente García realizó en el sello Odeón -del cual era asesor- un disco ("La Historia del tango"), con destino al mercado europeo, con una orquesta formada por Leopoldo Federico en bandoneón, Elvino Vardaro en violín, Panchito Cao en clarinete, Horacio Malvicino guitarra eléctrica, Aldo Nicolini en bajo y Domingo Rulio en flauta.

Con respecto a nuestro músico de hoy, vale la pena consignar que Rulio fue solista de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires durante más de treinta años. También fue profesor de la Escuela Municipal Manuel de Falla y solista, con su instrumento, del Teatro Colón. En los años sesenta fue contratado como solista por las Filarmónicas de Chile y Perú. Tuvo numerosos alumnos y fue un profesor muy entusiasmado con la necesidad vocacional de transmitir sus profundos conocimientos.

                                      

Curiosamente, era devoto de Brams y del tango. Supo destacar en Caño 14 y fue muy amigo de Enrique Mario Francini y de Leopoldo Federico, con quien compuso la milonga Al galope. Mariano Mores lo convocó para su grabación de La cumparsita e incluso Horacio Salgán contó con él para los temas de un CD que grabó. Bohemio empedernido, además de gran músico, le gustaban las buenas comidas, las mujeres guapas y la noche porteña con todo su ofertorio.

Hoy me toca evocarlo en estas grabación que produjo Osvaldo Requena para el sello Discanto. EL CD escogido se titulaba: "Pa'que bailen los muchachos" y la interpretación estaba a cargo del cuarteto que integraban Leopoldo Federico en bandoneón, Ubaldo de Lío, guitarra eléctrica, Jorge Maiquez, guitarra y Domingo Rulio en la flauta.  El mismo tuvo notable aceptación y se producirían otros elepés más con los citados intérpretes en el sello RCA Victor.

                                                   


De ese surtido extraigo el valsecito Ensueño, de Antonio Sureda y la milonga de Pedro Laurenz: Milonga de mis amores, que fueron grabados en los años sesenta.

Ensueño - Pa'que bailen los muchachos

Milonga de mis amores - Pa'que bailen los muchachos




3 comentarios:

  1. Muy Bueno. Muchisimas gracias! Soy la orgullosa nieta de Rulio.
    Cariños.

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    1. Muchas grcias por recordarlo...soy su orgulloso alumno...!!!

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  2. Un placer recordar a los que dejaron huella en el tango, como este maestro.

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