lunes, 9 de enero de 2017

Silbando

Es uno de los clásicos del género. Hermoso tema, que lleva versos de José González Castillo y música de Cátulo y Sebastián Piana. Una amalgama de talentos a la que habría que agregar la versión que grabó Gardel y ese silbido que se inventó y quedó patentado para la historia. El detalle preciso y precioso. Se juntaron tres capos del tango y el resultado no pudo ser más feliz.

Recordaba Sebastián Piana, precisamente cómo se había volcado al tango luego del pemio ganado con Sobre el pucho, el tema que compuso para un concurso de los cigarrillos 43, a instancias del padre de Cátulo, que le dejó los quinientos pesos del premio.


  -Una mañana se me aparece Cátulo con una música de tango que había escrito. Y me dice: "Mirá leételo a ver si te gusta, es la primera parte. Fijate si te gusta y en ése caso, le hacés vos la segunda". Lo leí, me pareció bien y al día siguiente ya le tenía escrita la segunda parte, ésa del silbido...

Lo cierto que Piana le había creado una segunda para la historia, y reconocería  que la primera también estaba muy bien, la parte de Cátulo. Y, el padre de éste Don José, le comentaba luego de terminado el tema, a Piana, que le había costado muchísimo ponerle versos a la primera porque era rara, tenía muchos agudos y tenía como trastocado el sentído rítmico de la melodía.

-Me volví loco para ponerle letra por tal motivo. Tuve que romper como veinte tentativas  de versos para esa difícil primera parte.
Cátulo Castillo

Una calle en Barracas al Sud,                                
una noche de verano,
cuando el cielo es más azul
y más dulzón el canto del barco italiano.
Con su luz mortecina, un farol
en la sombra parpadea
y en un zaguán
está un galán
hablando con su amor.

Para estrenar este tango, José González Castillo, que era director de la Compañía del Teatro San Martín, en la calle Esmeralda, se lo llevó a Azucena Maizani. Corría el año 1923, y ésta lo estrenó en una revista de dicho teatro. Dos años más tarde, Carlos Gardel que volvía de una gira, grabó el tema con las guitarras de los Negros Ricardo y Barbieri. Y es ahí donde se saca de la manga ese silbido que quedó enmarcado dentro del tema para siempre:


Y desde el fondo del Dock                             
gimiendo en lánguido lamento,
el eco trae el acento
de un monótono acordeón...
Y cruza el cielo el aullido
de algún perro vagabundo,
y un reo meditabundo
va silbando una canción...

                                     
Cátulo Castillo con su padre José González Castillo


En 1930, y debido al éxito del tango, Gardel vuelve a grabarlo, acompañado por las gutarras de Aguilar, Barbieri y Riverol. Numerosos intérpretes lo incluyeron en su repertorio. Podemos apreciar la versión de Carlos Gardel y también la de Armando Pontier, cantando Julio Sosa. Lo grabó el 17 de octubre de 1956.

Silbando - Carlos Gardel

Silbando-Armando Pontier- Julio Sosa

2 comentarios:

  1. Con todo respeto, me quedo con la versión de Mario Demarco y Edmundo Rivero, así como la instrumental de Troilo-Grela.
    Cordial saludo tanguero.

    ResponderEliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar