sábado, 28 de enero de 2017

Fresedo y Discépolo

Se admiraban mutuamente y además Discepolín era muy querible, a la vez que sentía la cercanía de la gente que lo apreciaba, lo estimulaba y lo apoyaba. Todavía no era el gran poeta amargo que sentía en carne propia las injusticias de la vida de los demás. Fresedo fue un renovador del tango  y se harían amigos.

Sobre todo porque Discépolo no sabía escribir música y le gustaba ponerle la melodía a todas sus composiciones. Entonces intentaba retenerla en su cabeza, mientras buscaba con desesperación al músico que transcribiera su ideas al papel pautado. Hubo de recorrer a Pracánico, a Fresedo, a Troilo, a Mores, pero muy especialmente a su amigo Lalo Scalise, pianista de Maffia, de Fresedo y genial arreglador por otra parte.

                                       


Fueron tan amigos, que Discépolo cuando formó una orquesta para actuar con Tania en varios países de europa, se llevó a Scalise, utilizándolo en las sabias facetas que manejaba este hombre. Incluso con Tania grabarían el tango de éste: Un reproche. Cuando, desesperado y tarareando en voz alta por la calle Corrientes la melodía que tenía en la cabeza, corría a buscar a Scalise que paraba en una confitería céntrica. Si no lo encontraba se largaba al boliche de Fresedo, donde a veces estaban ensayando.

Entonces, Osvaldo Fresedo, que conocía la problemática febril de Discépolo y se divertía mucho con él, lo dejaba libre a Scalise para que pudiera atender los requerimientos del desesperado poeta que era un melodista intuitivo y muy acertado en sus esquemas. Osvaldo Fresedo le grabaría a través de los años, sus tangos: Esta noche me emborracho, Carillón de la Merced, Victoria, Que vachaché, Chorra y Uno, ese tango tan difícil y distinto, que, rompiendo moldes,  tardó tres años en armar sobre una música previa de Mariano Mores.

Lo curioso es que los temas que anteriormente le fue grabando Fresedo, no eran precisamente del estilo romántico de éste en su expresión poética. Pero supo y quiso darle cobijo en su repertorio y los grabó con los distintos cantores que fue alineando en su orquesta. Esta noche me emborracho, por ejmplo, fue estrenado por la cantante Azucena Maizani en el Teatro Maipo de la calle Esmeralda, en 1928 y fue todo un gran impacto.

                                   

Carlos Gardel le prometió llevarlo al disco y con esa promersa despertó el ansia de Discepolín, que creía que sería la versión directa de sus filosofía y la llave del éxisto. Y Gardel lo grabó ese mismo año con la guitarras de José Ricardo, José María Aguilar y Guillermo Barbieri. Fué una gran pegada y el tango haría roncha en España, incluso,  como pudo comprobar el poeta en su gira por la península ibérica. Por su parte, Fresedo también lo llevó al disco ese año veintiocho, cantando Ernesto Famá.

Años más tarde, en un ciclo de programas de radio Belgrano, en 1947 donde contaba: "Cómo nacieron mis cacniones", Discépolo explicó de donde sacó el argumento de este tema que había ganado rápidamente la calle y lo habían incorporado a su repertorio, cantantes de ambos sexos y varias orquestas.

                               
Fresedo, Razzano, Troilo, Canaro y Discépolo probando un fueye argentino.

-Me encontraba en Córdoba en una estación de tuberculosis. Habíamos ido a acompañar a un amigo que se sabía enfermo y que nada hacía por curarse, porque era inútil, comenzó a invadirme con su enorme, inapelable dolor. En una casita de enfrente vivía un matrimonio. Los dos estaban tuberculosos y trataban de ocultarlo ellos mismos, de aturdirse, y todo era inútil. Se me empezó a aparecer entonces la idea del alcohol, del aturdimiento, del no pensar en los males que no tienen remedio.  Pero, con este tema no podía hacerse un tango. era demasiado tétrico. En Córdoba recogí pues la semilla.  Luego la trasladé a la ciudad y la ciudad le dio forma. Forma completamente distinta pero con dolor igualmente inapelable. El tiempo que envejece es tan indesviable como la muerte que llega. La ruina de la mujer que ha sido joven  y ha sido linda es tan triste como el espectáculo de la salud que se va. Y de todos modos, para todo lo que no hay remedio, yo sentí el grito de mi tango: aturdirme.

                                   
 Hay numerosas versiones del tema, incluso Lomuto o la Típica Victor lo registraron en forma instrumental. Como hoy hablamos de la amistad de Discépolo con Fresedo, acá está la versión de la orquesta del hombre de La Paternal, con el cantor Ernesto Famá. Y también acompaño la versión de Charlo con guitarrras.

Esta noche me emborracho- Osvaldo Fresedo-Ernesto Famá

Esta noche me emborracho- Charlo

                                                   





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