sábado, 26 de noviembre de 2016

La lluvia y el tango

                                                                                       "La lluvia sin cesar
                                                                                        golpeando en el cristal
                                                                                       renueva la emoción perdida"...
                                                                                                      Oscar Rubens

En estos días de goteo incesante y desfile de paraguas, este tango hermoso, que consagraran Podestá con Di Sarli y Bermúdez con Laurenz está latiendo en mi bocho, como aquella escena de Gene Kelly cantando y bailando bajo el torrente de agua que no paraba de caer. Porque, hasta la lluvia puede ser romántica, ¿no? Si hasta la pedíamos cantando cuando éramos pibes que asistíamos al espectáculo del agua rebotando contra el toldo y las baldosas y nosotros acompañábamos "Que llueva...que llueva...la vieja está en la cueva...". Y la vieja preparaba tortas fritas...

                                 

Ahora cae barro en la primera oleada, por la mierda que hay en el aire. Y embarra la chapa de los coches  y todo es un chiquero. Los cerdos son los políticos que niegan el cambio climático. Y yo me relajo con el mate y los tangos, valsecitos y milongas que suenan en el reproductor y son los que estoy preparando para BIEN MILONGA de esta noche. Superamos el esplín, porque la música te cura todo. Bueno, al menos lo de las inclemencias del tiempo, ¡que vachaché!

Y ya entibiado el ambiente con estas corcheas infinitas, voy a realizar mi ronda sabatina por esas ciudades que han decidido amar el tango con todas las consecuencias. Y para ello, ajustaron las tuercas, se aprendieron el abecedario tanguero, sus códigos y no desentonan ante los porteños, cosa que me alegra el cuore muchísimo, porque me duelen los ojos cuando veo bailar mal nuestra música.

                               

 Y me voy a una pequeña ciudad de Dinamarca para ver a esta pareja que merece todo mi reconocimiento. Porque Jenny Hill y Frank Oregón son venezolanos. Él es músico: contrabajista y percusionista, anche bailarín. Jenny, caraqueña se cansó de participar en torneos aeróbicos y ha bailado toda clase de danzas. Frank ejerció de coreógrafo en varias compañías y un día salió a bailar con Jenny. Así recuerda aquella noche: "De todo el tiempo que yo tenía bailando, nunca había sentido lo que sentí cuando abracé a Jenny por primera vez, fue una explosión interna que perdura hasta el día de hoy, cada vez que bailo con ella". Ya consolidados como pareja de baile y sentimental viajan por el mundo como bailarines de tango y son aplaudidos y reconocidos en todas partes.Acá podemos apreciarlos bailando con D'Arienzo y Echagüe el tango: Pensalo bien.



                                                
Y de paso por Dinamarca , vemos en el Festival Partou Tango 2016, a la pareja alemana de Friburgo, integrada por Sayaka Higuchi y Joscha Engel. Ella también toca varios instrumentos como el violín, piano y tambores. Bailaba todo tipo de danzas, cuando descubrió el espectáculo Tango Argentino, en el que consiguió ingresar haciendo una pasantía. Se enamoró del tango, siguió bailando en Buenos Aires y Europa, y en 2014 la invitó Hoscha a Friburgo donde empezaron a dar clases y bailar juntos. Joscha define así su estilo de enseñanza.
-El baile del tango nos ofrece plenamente  este intercambio mutuo de energías, si escuchamos abiertamente a nuestro socio en la danza. Es un baile en que nos expresamos y disfrutamos la experiencia de la unión de convertirse en uno, con nuestra pareja, a través de una conexión que está viva y emociona. El tango es como un proceso de comunicación sutil y profundamente conmovedor, en que ambos socios contribuyen conjuntamente al sutil proceso del baile improvisado.
Los vemos bailando la milonga No hay tierra como la mía por la orquesta de Lomuto cantando Fernando Díaz.

                                              

Y...la lluvia trae  recuerdos  y el mate nostalgias. Y tengo que volver con esa hermosa pareja que tangas cosas lindas han hecho con el tango. Son Murat y Michelle. Se trata de un encuentro en el festival de Bruselas, donde bailaron con D'Arienzo y Jorge Valdez en el disco, el tango Remembranzas. Belleza, nenes!!!

                                       
  Ya que le lluvia me sumerge en mis propias remembranzas, en tanto espero la hora de la milonga, esta noche en la Casa de Aragón, hago el reculié y mientras mi perro me mira extrañado, como cuando pibe, canto:
Que llueva... que llueva... la vieja está en la cueva.../ Los pajarillos cantan ...la nubes se levantan..!                         


                                      



                                            

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