miércoles, 19 de octubre de 2016

Pobre paica (El motivo)

Hay que retroceder hasta casi cien años atrás para encontrar el nacimiento de los versos introducidos en la música del tango, que había arrancado bailable y acunado en el fueye e inventiva de Arolas, el piano y la sabiduría de Bardi y otros creadores del primigenio género rioplatense. No hay duda alguna sobre el hecho de que fuera Pascual Contursi, el vate que pergeñó las primeras letras que acompañarían a las notas de esos grandes creadores.

Es cierto que Villoldo, además de la música, también dibujó unas letrillas que se nutrían de canciones europeas y otras latitudes, como el cuplé y la habanera. Aunque dándoles un aire acriollado. Pero Contursi, cantor que se auto acompañaba con rasgueos de su guitarra de nueve cuerdas, descubrió el filón en el mítico Moulin Rouge montevideano, propiedad de Papá Matos, el progenitor de Gerardo Matos Rodríguez.

                                 
Pascual Contursi

 Y lo hizo colocando sus versos arrabaleros sobre partituras de tango de conocidos autores argentinos como él, que ignoraban estas picardías realizadas sin permiso del creador original de tales notas. Y así , este profeta, ignorante de la trascendencia que tendrían sus travesuras, se divertía en sus años jóvenes. Los músicos de entonces no gustaban de que sus corcheas fueran invadidas por versos, pero la audacia de Pascual Contursi, hizo germinar esta otra faceta del tango, que iba a darle el empujón defintivo hacia los puertos del mundo.

Su bautismo de fuego, que generó un largo pleito entre Samuel Castriota, el pianista que había compuesto el tango Lita, sobre el que Contursi embocó sus versos con un  insuperable octosílabo inicial ("Percanta que me amuraste...."), titulándolo Mi noche triste, le abrió las puertas de aquella Corrientes angosta, plagada de recintos tangueros y bohemios recalcitrantes.

                                       


Manolita Poli lo canta en el Teatro Buenos Aires, durante la representación de la obra de José González Castillo y Alberto T. Weinbach: Los dientes del perro, en el Teatro Buenos Aires, el 26 de abril de 1918 y le dió el pasaporte a la fama. Carlos Gardel lo grabará, inmediatamente después de Flor de fango, del mismo Contursi y Augusto A. Gentile.

El éxito de Mi noche triste le permitiría a Pascual Contursi (padre de José María), realizar la misma experiencia sobre otras partituras, cuando el tango ya se había erigido en la expresión musical de Buenos Aires. Y así creó la exitosa letra de La cumparsita, que hizo retornar a los primeros planos este tango, sin que su autor -Gerardo Matos Rodríguez-, se enterara porque estaba fungiendo de cónsul uruguayo en Alemania. Gardel lo graba con la guitarra de Guilermo Barbieri y el título inicial (luego corregido) de Si supieras.

                                     


Y hurgando en conocidas músicas convierte el tango instrumental de Arolas: La guitarrita, en Qué querés con esa cara, que graba Gardel con la guitarra de José Ricardo en 1920. Le pone letra a La Biblioteca, de Berto, El flete de Greco o Champán tangó de Aróztegui. Rebautiza a El desalojo por Flor de fango. Y al hermoso tango de Juan Carlos  Cobián: El motivo, le endosa en 1914 los versos que trascenderán a su tiempo. Su nuevo nombre sería Pobre Paica y Gardel lo lleva al disco seis años más tarde.

En el mismo, Pascual Contursi, el hijo del sastre italiano que vivirá en el pueblo de Chivilcoy y  se trasladaría luego a Buenos Aires con la familia, desliza sus conocidos retornos sobre la mujer que fue reina de su tiempo, por su belleza y sus amores, y el presente la encuentra amurada y nostálgica. También él tendría un final parecido cuando regresó en barco desde Europa donde permaneció tres años, y lo haría en un estado de demencia, que lo llevaría postrado en el Hospicio hasta su muerte, con 44 años.

Mina que fue en otro tiempo                                                   
las más papa milonguera
y en esas noches tangueras
fue la reina del festín.
Hoy no tiene pa'ponerse,
ni zapatos ni vestidos,
anda enferma y el amigo
no aportó para el bulín.

Hermoso tango, más allá de las reincidencias contursianas que a Cobián no le hicieron gracia. Los gorjeos gardelianos le dieron relieve a la página y Cobián terminaría acptando la inclusión de los versos, pero exigió que siguiese llamándose con su título original: El motivo.

Y para captar mejor la fuerza emocional de esta música y estos versos, nada mejor que escuchar la versión instrumental de la orquesta de Osvaldo Pugliese en 1966. Y por Angelito Vargas, acompañado por la orquesta de Eduardo Del Piano, el tema completo, grabado el 28 de diciembre de 1949..

El motivo - Osvaldo Pugliese

El motivo - Ángel Vargas

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