martes, 11 de octubre de 2016

Mensaje

La figura de Discépolo ha dado lugar a infinidad de textos, a filmes, libros sobre su vida y comentarios y anécdotas que han intentado dibujar al genio, al creador y al hombre de la noche. Fue artista de cine y teatro, guionista, director de orquesta, poeta y compositor a la vez de tangos que han dado la vuelta al mundo y cada día se hacen más realistas y actuales.

Cátulo Castillo lo conoció, lo trató y en algunas charlas que teníamos Antonio Carrizo y yo con él, en un pequeño restaurante frente a Radio El Mundo, en la calle Maipú, hablamos sobre la figura de Discepolín. Yo trabajaba con Carrizo en un programa que iba precisamente antes del que Cátulo hacía con el Negro Luis Medina Castro -gran actor y gran voz-. Como almorzábamos y nos quedábamos charlando en el boliche de enfrente, algunas veces, cuando terminaba el suyo,  Cátulo pasaba un rato y se quedaba con nosotros.

                                   
Cátulo Castillo


Un día que hablamos de Discépolo, porque lo habíamos recordado en el programa,  nos contó algunas anécdotas suyas poco conocidas, y nos recordaba otra que había publicado en la revista Antena:

   -Su primer tango conocido fue Que vachaché. Se lo pasó a Gardel en un teatrucho vetusto de provincia, donde Enrique era actor de una rascada. Usó el piano de teclas "cachuzas" -arrumbado en bastidores, a la manera suya. Martillaba con la mano izquierda el acompañamiento y reemplazaba a la profana mano derecha, canturreando la letra.
   -A Gardel le gustó y se lo llevó para grabarlo en disco en Buenos Aires.

Discépolo contaría después:
   -Gardel se fue y yo volví al camarín destartalado y sucio, para caracterizarme. Estaba loco de alegría, y ¡estaba sólo! No tenía con quien compartirla. De repente, noté el bulto de alguien que llegaba a mi lado...
    -¡Qué suerte!, me dí vuelta para contarle mi felicidad... y era una pulga... En aquel camarín las pulgas eran más grandes que yo.

                                       



Sobre el tango, Discépolo tenía una definición filosófica muy natural y bien expresada que aporta coherencia y referencia a todo lo que suena y se expresa en un tango.

-El tango nació en los pies. Era baile. Pero fue ganándose el alma porteña hasta llegar a flor de labios. Adquirió una gran riqueza expresiva. Se convirtió en canción.... y en su sencillez de cosa espontánea fue perfecto.

A su muerte, joven aún, Tania recopiló algunos manuscritos de tangos suyos que no los tenía concluidos, porque era muy lento en la creación y les daba vueltas y vueltas hasta encontrar la palabra, la frase, el acento justo. Nicolás Olivari, poeta y escritor, le dedicaría un artículo hermoso que comienza con esta frase:

-Era el perno del humorismo porteño engrasado por la angustia.

Tania buscó gente de confianza y le entregó esos manuscritos. A Cátulo le dió Mensaje, un tango del cual solo había compuesto la música, a la espera de que le vinieran los versos, aunque el título parecía hablar de un testamento o palabras de despedida.

Antonio le recordó aquel hecho, preguntándole si le había ocurrido algo especial con este tango. Cátulo Castillo explicó que se emocionó con el recado -nos lo confesaba ese mediodía-, y no le salía nada, hasta que de repente -explicaría incluso él a sus íntimos del tango-, sintió una noche que Discépolín le dictaba los versos desde "arriba".

Tania y Discépolo

No deberíamos olvidar que Cátulo tenía la fecha de su muerte inscripta en una medalla que le había hecho un astrólogo amigo. Y que le daba cierto crédito al espiritismo, aunque con mesura. Lo cierto es que Mensaje parece escrito realmente por Discépolo y todo parece indicar que se dirigía a Tania en algunos pasajes del tango.

Mensaje
con que mi vieja ternura                                                
de criatura
te está prestando coraje.

Yo que a lo largo del viaje
sufrí los ultrajes
en mi soledad...

(...) Y hoy que no estoy
me da pena no estar
a tu lado, cinchando con vos...

Vos que me hiciste llorar...
vos que era todo rencor...

Y sale a relucir su bondad, su entrega, su limpia manera de ser, de querer, de ayudar, su yo íntimo...

Bueno y nada más,
que siendo bueno,
no hay odio, ni injusticia, ni veneno
que haga mal...

Lo estrenaría con éxito Aníbal Troilo con Raúl Berón en 1953. El Polaco Goyeneche dejó una hermosa versión. Y hoy se me da por recrear esta belleza de tango en la voz de Vanesa Quiroz, acompañada por Hugo Rivas y su guitarra. Y agrego la versión de Aníbal Troilo con Roberto Rufino, del 4 de enero de 1965.

Mensaje - Vanesa Quiroz

Mensaje - Aníbal Troilo-Roberto rufino


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada