viernes, 7 de octubre de 2016

Llorarás... llorarás

Me emociono muchas veces cuando escucho aquellos valsecitos que tengo metido en el fondo del cuore, por las diversas circunstancias en que los conocí o fui escuchando en la radio, en las milongas, en el fueyero o el cantor del barrio...  En esos violeros que caían por las noches al café, tocaban cuatro o cinco temas, pasaban el platito y se iban con el "¡Buenas noches1", de rigor. O en los casamientos, al grito de ¡Que bailen los novios!

Y pienso que es una de las cosas más lindas que inventaron aquellos músicos de la guardia vieja, a la vez que los incorporaban a las partituras de los cuartetos, quintetos, orquestas y cantantes que  se lucían en las serenatas, en los palcos, y en los modestos clubes de barrio donde se formaron tantas parejas al compás de un valsecito porteño.

                                   
Homero Manzi

                                   
Hoy estoy con el balero metido en éste de Homero Manzi y el violinista y cantor Hugo Gutiérrez y pienso que es realmente una maravilla. De lo mejor que se ha hecho en este rubro. Los versos de Homero encierran toda esa tristeza de la separación amorosa y la dulzura del recuerdo. La dedicatoria tiene un tono distinto al del resentimiento y la envuelve en momentos íntimos, dulces, hermosos.  Poblada de destellos, de fervorosas frases, la página nos lleva por las heridas de la nostalgia ante lo perdido. Romanticismo puro.

Al escuchar este vals
bien lo sé que en mi amor pensarás
y en el vaivén del compás,
sin querer llorarás...
Me verás otra vez junto a tí
y recién te dirás
que hice bien al partir.
Y al renovar su emoción
sentirás el dolor de mi adiós.

No hay deseos de venganza, no es un tango, es un valsecito que los unió y que él le recuerda con profunda emoción, a la vez. No contienen ni odio ni amor. El valsecito capta como pocos, hasta la médula. el espíritu de una época. Está impregnado de estoicismo, de arañazos decriptivos y emotivos. Y Homero descarga con su mundo sonoro, una andanada emocional tremenda, que contiene la lluvia de recuerdos imborrables para ambos.

Lo escucharás en los pianos                          
y violines más lejanos.
Te lo dirán con sus sones
los nocturnos bandoneones.
Se trepará por tu reja
con sus penas, con sus quejas.
Y no podrás ignorar
que compuse este vals
recordando tu amor,
y aunque tratés de olvidar
al oír su emoción
llorarás...llorarás...

Éstá llorando por dentro, cuando escribe estos versos. De otro modo no le pueden salir así, tan íntimamente pintados. La fascinación por los oscuros pasados dejan un poso de recuerdos imposibles de olvidar. Estos dones de describir de este modo, no pueden  ser sino frutos de una pasión. La motivación artística tiene unos latidos muy fuertes en su interior y crea con todo ello armonía y belleza de una obra de arte.

Al desplegar su vaivén                                 
este vals te hablará del ayer,
y al repicar su compás
te ha de hacer sollozar...
Este vals te dirá la verdad:
que te amé sin traición,
sin rencor, sin maldad.
Y al renovar su emoción
sentirás el dolor de mi adiós.

Manzi deschava su metejón y la angustia por el triste final. Pero, ¡cómo lo hace! ¡Cómo lo dice! Y Hugo Gutiérrez lo envuelve con una música contagiante, entrañable, y además bailable, que es el destino final del vals. El que permanecerá. Aníbal Troilo con la impagable voz de Floreal Ruiz lo registró el 10 de agosto de 1945, resultando todo un impacto. Entre otros, también lo grabaría Libertad Lamarque, el 23 de julio de 1945, acompañada por la orquesta de su esposo, Alfredo Malerba.

Son las dos versiones que acompañan a estos textos. Pero quiero agregar la de Vanesa Quiroz, porque es una maravilla por la entonación de su voz. La acompaña con su guitarra Hugo Rivas.

Llorarás llorarás - Libertad Lamarque

Llorarás llorarás - Aníbal Troilo-Floreal Ruiz

Llorarás llorarás- Vanesa Quiroz






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