viernes, 5 de agosto de 2016

Alejandro Junnissi

No fue un músico destacado ni tiene una gran obra, pero merece estar entre los creadores importantes por tres de sus temas que siguen galopando fuerte en las pistas de baile y en las orejas de los tangueros gourmets. Esos tres tangos citados se llamaron: El ingeniero, El recodo y El puntazo, que calzan alas en las interpretaciones de Carlos Di Sarli, Juan D'Arienzo y numerosas orquestas, especialmente El recodo, que aparece en los atriles de infinidad de conjuntos.

Alejandro, nacido en 1897 en la calle Acoyte del porteño barrio de Caballito, es un gran desconocido para críticos y especialistas y creo que va siendo hora de que se le conozca aunque sea mínimamente. Sus padres eran inmigrantes italianos (José Junnissi y Liberata Serassino), de Potenza, que llegaron a la Argentina a finales del siglo XIX, y se dedicaban a la fabricación de mosaicos y macetas, como aquellos enanitos de los jardines... Tendrían 9 hijos: 6 varones y tres mujeres. Tres de los muchachos se dedicarían a la música: El citado Alejandro; Severo y José, éste último padre de Aldo, que fuera bandoneonista de la orquesta de D'Arienzo.

                                               
Alejandro Junnissi


Los tres hermanos formarían una orquesta juvenil dirigida por Alejandro, que tuvieron actuaciones en radio y clubes de la zona. Incluso  Eduardo Rovira compartió con ellos varias funciones. Los Junnissi aprendieron con un profesor del barrio y el resto lo hicieron sus talentos particulares. Solían tocar en pueblos del gran Buenos Aires, y Alicia, la única hija que vive de las tres que tendría  Alejandro con su esposa, María Naskovich -a quien conoció durante una actuación-, recuerda, que en una oportunidad que tocaron en Chascomús, la llevó con ellos y la sentó en el piano, para alegría de la niña.

Alejandro, Severo y José participarían en fiestas del barrio, en serenatas, y en bailongos que se armaban en las casas grandes, aquellas de patios largos, con higuera al fondo, donde pagaban entrada los muchachos y las chicas lo hacían gratis.. Con el paso del tiempo Alejandro y José decidieron dedicarse a la enseñanza y montaron su academia propia. El primero enseñaba tanto técnica del bandoneón como composición y entre ambos daban clase de teoría y solfeo. Tendría algunos alumnos que llegarían a destacarse, como Carlos Lazzari, Aldo Junnissi, Juan Puey (autor de El sueño del pibe) y otros. Incluso los dos primeros le dedicaron su tango Don Alejandro, al mayor de los Junnisi, que grabaría Juan D'Arienzo con su orquesta el 13 de septiembre de 1958.


 


















No se dedicó a la música profesionalmente ni actuó en orquestas. Era consultado por colegas sobre algunos aspectos e incluso ayudó a algunos a plasmar sus temas. Le gustaba la vida familiar en su casa de la Avenida General Paz 5978, y tenía un terreno al lado de la misma donde cultivaba diversos tipos de  verduras y frutas que luego consumían en familia. Solía salir con su amigo Juan Deluglio, bandoneonista de oreja, con quien iban a tocar a algún café o fiesta. Con él hicieron Tarde de barrio (letra de Ismael R. Aguilar), Va y viene, Los yuyales, Cuando sopla el viento y los valsecitos Muñequita negra y Canto a las estrellas. Los últimos años de su vida los pasó mal, no podía hablar y debía escribir todo, no pudieron los médicos hallar remedio a sus problemas y fallecería el 29 de mayo de 1956.

Dejó una obra no muy extensa, en la cual, además de sus tres grandes logros, figuran Agonía, El trompito, De rebote, Cuando sopla el viento, Una carta más, Cantos rodados, Va y viene (dedicado al pueblo de Lezama), Bajo la cruz del sur, Sonrisas entre tulipanes, Los yuyales, Muñequita negra, algunos instrumentales y otros en sociedad. El destacado poeta Armando Tagini le agregó versos a El recodo, pero no tuvieron éxito. Además hablaba de un tema amoroso y como puede verse en la partitura, el recodo se refiere al codo que doblan los caballos en el hipódromo cuando entran en la recta final rumbo al disco.
                                                   


Sorprenden sobremanera sus grandes éxitos como compositor. Los cuatro puntos cardinales de su obra.  Su hija Alicia, además de elogiar su valsecito Lágrimas tontas, hoy olvidado,  me decía que comenzaba a tararear una melodía -"Tengo una idea"-, y la iba desarrollando en el piano. Lo dejaba, volvía un par de días después a retomarlo, y cuando ya lo tenía bien perfilado, lo terminaba en el bandoneón. Así bordaría un tema magistral como El ingeniero, que dedicaría "a todos los ingenieros egresados de las universidades argentinas". Di Sarli realizó el milagro de grabarlo con esa modalidad cuerdista, su piano que borda exquisteces, marca el rumbo, y la interpretación realza las esencias del tema, gracias a la calidad sonora de su orquesta, dejándonos una joya para la posteridad.

El puntazo es la contrafigura. D'Arienzo te hace volar en la pista desde que se alzan las cintas. Maravilla de ritmo, de vitalidad, de compás de música que contagia. Es de los temas más hermosos que ha grabado la orquesta de los milongueros. Y El recodo contiene todos los ingredientes para engancharte. Nos gusta cuando lo escuchamos por Di Sarli o D'Arienzo. También por Pugliese al piano y seis violines comandados por Mauricio Marcelli o por Armando Pontier con su orquesta.  Por Ástor Piazzolla con su primera orquesta en el 47, o incluso Rodolfo Biagi. Es un temazo.

                                           
 
Y yo me adorno con estas tres perlas de Don Alejandro Junnissi. El recodo por Osvaldo Pugliese y tres violines, viola, violoncello y contrabajo, comandados por Mauricio Marcelli, y llevado al disco en 1970. El ingeniero, por Carlos Di Sarli y su orquesta en la tercera versión que realizara del tema el 31 de enero de 1955. Y El puntazo por la orquesta de Juan D'Arienzo, grabado el 13 de agosto de 1952.

Amén.


El recodo - Osvaldo Pugliese y cuerdas

El ingeniero - Carlos Di Sarli

El puntazo - Juan D'Arienzo







3 comentarios:

  1. Oscar Zucchi, 16 hs Argentina 9 de agosto de 2016
    Querido José María , tras sufrir varias peripecias en mi salud vuelvo a reabrir nuestro contacto.
    Me gustaría dejar bien sentada la valía superlativa de José Junnissi en cuanto a su técnica bandoneonística que practicamente con Arturo Berstein y se prologa con Angel Ramos, Federico Scorticati,Carlos Marcucci y Minotti Di Cicco "Minotto" inauguran la corriente virtuosista del bandoneón en el tango, grupo que culmina con el inmenso Roberto Di Filippo.En referencia a la orquesta en que cantaba Carlos Almada efectivamente su director era el platense Víctor D'Amario-

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  2. Oscar Zucchi, 16 hs Argentina 9 de agosto de 2016
    Querido José María , tras sufrir varias peripecias en mi salud vuelvo a reabrir nuestro contacto.
    Me gustaría dejar bien sentada la valía superlativa de José Junnissi en cuanto a su técnica bandoneonística que practicamente con Arturo Berstein y se prologa con Angel Ramos, Federico Scorticati,Carlos Marcucci y Minotti Di Cicco "Minotto" inauguran la corriente virtuosista del bandoneón en el tango, grupo que culmina con el inmenso Roberto Di Filippo.En referencia a la orquesta en que cantaba Carlos Almada efectivamente su director era el platense Víctor D'Amario-

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  3. Hola Oscar. Un placer volver a recibir tus excelentes y sabihondos comentarios. Y me alegra sobre todo, que estés bien de salud. Bienvenido a Tangos al bardo una vez más.

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