viernes, 8 de julio de 2016

Enrique Delfino

Mezcla rara de malabarista del piano, maravillosa técnica y genio creador, Delfy es uno de los próceres del tango que ha dejado una herencia maravillosa en forma de composiciones que siguen vivitas y coleando en los atriles de los conjuntos típicos. Se hizo muy popular en Estados Unidos y en ciudades europeas por su condición, precisamente, de repentista del piano. Podía pedirle a la platea tres notas e improvisar de inmediato una pieza, como asumismo imitar todos los ruidos imaginables con el teclado.

Fue generador de las corrientes melódicas del tango, junto a Juan Carlos Cobián y Osvaldo Fresedo, con quienes trabajó y mantuvo gran amistad. Lo llamaron: El padre del Tango canción porque sus creaciones llevaban implícitas el tango cantable. Actuó mucho en teatro, luego en cine, dejando en ambos casos su sello con temas imperecederos, formó con Fresedo y Tito Rocctagliata la Típica Select, que tocarían y grabarían en Nueva York, enviado por la RCA Victor, para luego ser difundidos y vendidos sus temas en Argentina.

                                               
Enrique Delfino en Radio Belgrano, haciendo de las suyas
                              
   
Tuvo su propia orquesta, descubrió a cancionistas como Azucena Maizani, a quien acompañaría, como a Sofía Bozán, y fue creando temas tanto para el cine como el teatro. Tangos que luego harían historia, como:  No le digas que la quiero, Padre nuestro, Araca corazón, La copa del olvido o Araca la cana, con letristas diversos. Con Alberto Vaccarezza, por ejemplo, compondrían: Otario que andás penando,  Calle Corrientes donde nací, Francesita, No le digas que la quiero, Pichu canela,  Eche otra caña pulpero,  Pim, pam, pum, y las citadas: Araca corazón, La copa del olvido y Padre nuestro.

Según su cuenta, le pertenecen unos 300 temas, de los cuales surgieron algunos otros que casi los plagiaban según le comentaba al destacado critico Pompeyo Camps, quien lo destacaría como el George Gerswin argentino. Con González Castillo compusieron el tango Griseta, y crean así el llamado "tango romanza", que tendrían otros cultores, con páginas impecables,  como Joaquín Mora, Francisco De Caro, Lucio Demare o Juan Carlos Cobián.

                                
Delfino, Tita Merello, Gardel y Anita Palmero

Como lo dice su tango, había nacido en la calle Corrientes, y su padre era concesionario de la confitería del teatro Politeama en Corrientes y Paraná. Por eso el pequeño Delfy podía juguetear con el piano del teatro, lo que llevó a su padre a comprarle uno y lo mandaría a estudiar a Turín -Italia-, de donde volvería con muchas ideas que sumaría a su talento natural.

Su progenitor lo descubrió una tarde tocando en un cine de la calle Esmeralda, se lo llevó de las orejas, y Delfy resolvió fugarse a Montevideo, donde comenzó su carrera de músico y compositor. Su primer tango fue: El apache oriental. Estaría ocho años en la capital uruguaya, tocando como solista, dirigiendo su orquesta, en la cual formaban Edgardo Donato y Luis Alberto Castellanos en violines,  Genaro Nerón Dominguez y José Quevedo como bandoneonistas y Delfy en el piano. Trabajó en teatro y fué inventando temas como Re fa si, Bélgica o Sans Souci, verdaderas maravillas del género.

                                 


Carlos Gardel grabó nada menos que 26 temas suyos, realizados con distintos poetas. No hay orquesta típica que no incluya algún tema de Delfino en su repertorio. Además patentó junto a Samuel Linnig el definitivo tango canción, al crear entre ambos el tango Milonguita y reducir a dos partes la letra de los tangos, cuando hasta allí se componía de tres partes. Raquel Meller la famosa cantante del cuplé hispano grabó este tango y se hizo fanática del mismo. Lo estrenaron  en el sainete Delikatessen Haus en 1920, cantado por María Esher Pomar. Raquel Meller lo incluiría en su presentación del Teatro Ópera ese mismo año y le dió el salvoconducto definitivo.

Hizo la música de 14 películas, Compuso incansablemente y al final fue perdiendo la vida hasta quedar ciego y morir en 1967, con 71 años. Nos dejó una enorme parva de tangos que siguen consumiéndose con la oreja y gastando suelas en el encerado. Por citar algunos más, hablaría de Talán, talán, Dinero dinero, Guapo y varón, Malva, Suburbio, Recuerdos de bohemia, Madalit, Haragán, Quién tuviera veinte abriles, Lucecitas de mi pueblo, Calla corazón, No salgas de tu barrio,  Al pie de la Santa Cruz, Dicen que dicen, El último adiós, A Montmartre, Inquietud, Bandita de mi pueblo, Claudinette, Canto por no llorar...

                                     


Y voy con Dinero dinero, que lleva letra de Cátulo Castillo y lo grabó Di Sarli con Alberto Podestá, el 26 de Julio de 1947. Lo repetiría 5 años más tarde con Oscar Serpa. Y el bellísimo Recuerdos de bohemia, con letra de Manuel Romero, que entre otros grabó Osvaldo Fresedo con su orquesta y el cantor Roberto Ray, el 22 de noviembre de 1935.

Dinero dinero- Carlos Di Sarli-Alberto Podestá

Osvaldo Fresedo-Roberto Ray - Recuerdos de bohemia


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