jueves, 24 de marzo de 2016

Tango, te cambiaron la pinta

Qué diría el inolvidable y eterno Carlos Gardel si se levantara de su sueño infinito y viera lo que es el tango en el mundo entero hoy día, y todo lo que representa en los distintos pueblos como expresión social. Este tango del título lo registró en 1929  y habla del cambio que supuso su traslado a Francia, brillando en los salones de la alta sociedad local, impulsado por varores ilustres como Ricardo Güiraldes, nada menos, autor de Don Segundo Sombra y figura de la high society porteña.

Güiraldes, juntamente con  Alberto López Buchardo y acompañado al piano por el músico catalán José Sentís, realizó exhibiciones en el célebre salón de Madame de Rezké cautivando a los franceses. El tango había nacido en los sectores más oscuros de la sociedad porteña y fueron los humildes quienes le dieron vida, música y danza, aunque en los salones destacados de la clase alta fuese rechazado, e ignorado permanentemente por las autoridades.

                                       
      

Gracias a ese éxito inesperado, nada menos que en París, el barón De Marchi, yerno del presidente Roca, amigo de Jorge Newbery, organiza una velada tanguera en setiembre de 1913, en el Palace Théâtre, a la que acudieron damas "distinguidas" y gente de alcurnia para una velada de tango. Mucho se ha hablado y escrito sobre esta jornada que parece haberle dado pasaporte al tango para entrar en los cenáculos que manejaban el país.

Lo cierto es que por esas fechas la música nacida en el pueblo comenzó a florecer, los tangos cobraban vida día tras día, surgían nuevos músicos, cada vez con mayor formación y años más tarde surgirían los versos que acompañarían a la música, cuando Carlos Gardel estrena el tango de Samuel Castriota y Pascual Contursi: Mi noche triste, en un teatro céntrico. También es cierto que los ecos halagadores llegados de Europa propiciaron el reajuste y la expansión del tango, como también una capa de barniz que asegurara la expansión. La mirada argentina, como casi siempre se dirigía a algunos países europeos, por entonces, como espejo.

                                       


Los autores Tabanillo y Richard Russo crearían este tango que refleja irónicamente las etapas atravesadas. De los suburbios al centro y en barco al viejo mundo.

Firulete trazao en la vedera
frene al viejo convento de arrabal,
de ande salió la purreta milonguera
que se engrupe a los giles del Pigall.

Te has llegao hasta el centro'e prepotencia
y como hombre de agallas te has portao,
y hasta los que la van con la decencia...
a los sones del fueye has dominao.

Más adelante recuerdan la aventura francesa y el cambio de pintura que ello representó, criticándolo.

Te cambiaron la pinta aquí en Europa
y en francés le batieron "le tangó"...
Pero vos no has cambiao con la ropa
y seguís siendo siempre como yo.

El dolor del convento en que naciste
no sé si por tu bien o por tu mal,
vas derramando en tu cadencia triste
como es triste también, el arrabal.


                                   

Los autores ocultaron sus nombres tras sendos seudónimos. Tabanillo era en realidad, Rubén Fernández de Olivera. Escritor de comedias, comentarista de radio, poeta, periodista y también funcionario judicial en el fuero de menores. Richard Russo, por su parte, era Alberto Bahamonde Vignoli.

Carlos Gardel grabó el tango, el 20 de junio de 1929, acompañado en guitarras por José María Aguilar y Guillermo Barbieri. También lo registraría ese año en forma instrumental, la orquesta de Roberto Firpo. Como siempre, Gardel le da el tono justo, porteñazo, magistral. Lo escuchamos.

Carlos Gardel - Tango, te cambiaron la pinta

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