sábado, 26 de marzo de 2016

El último adiós

Se trata de un hermoso valsecito que compusiera Juan Santini, un italiano, criado en Argentina,  afincado por entonces en Córdoba, aunque luego se establecería en la provincia de Buenos Aires y, que entre otras coas había comenzado a estudiar el bandoneón y compondría un tango que consagró D'Arienzo: El simpático.

El valsecito lo grabó Rodolfo Biagi, cantando el estribillo Andrés Falgás, y hoy, mientras lo escuchaba y saboreaba unos mates con medialunas, me venían a la cabeza esas noticias del mundo tanguero que te apenan porque hablan de la separación de una pareja y en la segunda parte del estribllo, escrito por Nicolás A. Trimani, me recuerda la tristeza del final.

Pero muerta la belleza
de ese amor sublime,
nadie me redime
ni borra el recuerdo,
ni este desconsuelo
de mi corazón. 

Michelle Lamb y Murat Erdemsel
                                       
 El caso es que,  hoy no tengo la milonga sabatina porque la Casa de Aragón, en Madrid, no abre sus puertas, ya que la gente se ha tomado el merecido descanso, a raíz de las Pascuas que tanta devoción popular arrastran en España. Incluso lugares como Sevilla, Valencia, Málaga, Extremadura, La Rioja y otras provincias españolas tienen las famosas y sentidas procesiones de Semana Santa que atraen a infinidad de turistas de otros países.

Y vuelvo a El último adiós para hablar de la separación artística de una pareja de baile que tenía cautivados a tantos seguidores en distintos continentes. Se trata del turco Murat Erdemsel y la hawaiana Michelle Lamb, que han hecho verdaderas delicatessen bailando tangos, valsecitos y milongas, en recordadas exhibiciones. La vida es así. Pasó con Copes-María Nieves, con Javier y Geraldine, y siempre esos divorcios artísticos nos entristecen un poco. Fijate como  este valsecito te pone en situación, en los momentos hermosos del idilio trunco.

Ella me da con su canto
de sublimes voces,
que en promesas santas 
y caricias tantas 
forjamos el himno 
de la adoración. 

                                                


Pues sí, Murat y Michelle, que aparte de su arte maravilloso se deshacían en caricias y miradas llenas de un amor tremendo, se han separado en buenos términos y cada uno por su lado, siguen el camino que un día provocó el encuentro de ambos. Como diría Discépolo: ¡Que vachaché!. Sucede en la vida y también en el tango, con la lucha de egos, celos artísticos y de los otros, en fin...

Vamos a recordarlos juntos,  en aquellos momentos en que los únía el amor y el arte de la danza.

Y me voy al Festival de Tarbes, en Francia, del año 2013. Acá bailan el tango Invierno, por Francisco Canaro, su orquesta y la voz de Roberto Maida.

                                  

Retrocedo al año 2010 y los encontramos en Bruselas. En la capital belga nos deleitan con su interpretación del tango Remembranzas, por la orquesta de Juan D'Arienzo, cantando  Jorge Valdez                                        

         

En ese mismo año, estuvieron en la milonga Valen Tango de Portland (USA) y bailan como los dioses este tangazo: La racha, por Carlos Di Sarli y su orquesta.





¡Y que querés que te diga! Es una pena para el tango que ya no estén juntos... Pero, como dice el gotán, que es sabio: Contra el destino nadie la talla....                                                                        

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