miércoles, 10 de febrero de 2016

Vendrás alguna vez

Este tango de Luis César Amadori y el pianista Alfredo Malerba, lo compusieron en 1938 para incluirlo en una de las escenas de la película Madreselva, que fue consagratoria para Libertad Lamarque. Me tocó a mí convencerla que viajara de Miami a Madrid para un homenaje que le haríamos en el Bellas Artes de la capital de España y sobre todo a su representante de ese momento, una cubana bastante inflexible, pero al fin logré mi objetivo.

Tuvimos gran éxito de público, que desbordó el recinto, varios artistas de primera línea como Alberto Cortez, Nati Mistral o Narciso Ibáñez Menta  y otros se sumaron al homenaje  y sus intervenciones fueron muy aplaudidas. Se la veía muy bien a Libertad en ese ambiente, estaba visiblemente contenta y al final del acto le hicimos entrega del Sos Gardel, que un reconocido  dibujante y pintor realizaba para nosotros. Con Osvaldo Parrondo hicimos todo el trabajo y la sorpresa inicial se fue acrecentando cuando vió quien  le entregaba dicho trofeo.

                                       


Era Alfredo Di Stéfano, viejo conocido de Libertad, que vivía a la vuelta de la casa de Alfredo en Buenos Aires, en el Bajo flores. Y su hija Mirtha iba permanentemente a visitar la familia de Alfredo para jugar con sus hermanas, ya que eran todos muy jóvenes y ella ya trabajaba permanentemente entre el teatro, grabaciones y diversas actuaciones radiales y demás.

La mejor presentación fue su escena donde canta hermoseándolo, el tango que daba nombre a la película. Con aire nostálgico miraba aquella escena y por su cabeza pasarían infinidad de recuerdos y cargas emocionales. Habíamos conseguido una versión todalmente modernizada y el acto, realmente, no pudo comenzar mejor.

                             
                                       

El filme, al estilo de Manuel Romero lo utilizó Amadori para mechar canciones interpretada por la gran artista y un joven Hugo del Carril, que también tendrá un peso grande en la misma, mostrando sus grandes dotes de cantor y artista de primera línea en el firmamento de su época. El argumento se nutre de estas actuaciones y levanta la puntería del argumento del propio Amadori e Ivo Pelay.

Alguna vez hablé de todo esto en el blog, pero hoy me quiero quedar con Hugo Del Carril, su voz, su pinta y esa manera de interpretar los temas dramáticos o sentimentales con sus inflexiones  y el gesto. Su estampa le ayuda muchísimo, evidentemente, pero  lo cierto es que había nacido para ser artista, aunque fuera criado por sus padrinos franceses, luego de la separación de sus padres, italianos, en el barrio de Flores donde supo prenderse de entrada en serenatas galantes con su amigo Floreal Ruiz.

                                           


Sería locutor de radio con el seudónimo de Pierrot (como le llamaban sus padres adoptivos), cantor de éxito, actor, director de convocantes películas e incluso debió exiliarse en México, a la caída del gobierno de Juan Domingo Perón en 1955. Allí triunfaría en ambas facetas, como cantor y actor en filmes mexicanos, cuando la cinematografía de este país estaba en los primeros planos de América.

Me gusta mucho este tango que canta Hugo en Madreselva. Amadori, aunque no fuese poeta, se las arregló para escribir los versos de algunos tangos como este Vendrás alguna vez. Con Charlo hicieron Rencor, Cobardía y Tormento. Con Discépolo: Alma de bandoneón, Desencanto y Confesión. Y otros temas conocidos fueron Fondín de Pedro Mendoza, Olvido, Yo también soñé, Serenata o Quién hubiera dicho.

El que hoy me ocupa tiene felices interpretaciones de Roberto Goyeneche con Atilio Stampone,  Rubén Juárez con Pontier-Garello, Vanesa Quiroz con Nicolás Ledesma, Jorge Omar con Francisco Lomuto y ésta de Hugo del Carril acompañado por la orquesta de Tito Ribero.

Inolvidable.

                                           



2 comentarios:

  1. Hace muchos, muchos años conocí este tango por Dolina, que en aquel entonces solía cantar algún pedacito cada tanto. Me costó encontrar una grabación, pero pude dar con la de Hugo del Carril. Es uno de mis favoritos. La melodía es muy bella y la letra es muy interesante. Es notable cómo plasma el sentimiento de soledad, de abandono, de desesperación ("Mentime si es que nunca volverás"), e incluso de contradicción ("mi rencor es más fuerte que todo mi amor). Y esboza una gran verdad: "tengo todo y me parece que sin vos no tengo nada".
    Muchas gracias por el post, Maestro. Siempre es un placer leerlo.
    Desde Flores, con admiración,

    Martín Lobo

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  2. Salute Martín. Un placer chamuyar con tangueros. Si tenemos tanto para contar...

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