miércoles, 29 de abril de 2015

Orchestre Lucchesi

Este brasileño llegó a Francia en aquellos momentos en que el tango comenzó a mostrar su polenta y arrastre, y aprovechando que las orquestas argentinas que se iban formando necesitaban músicos para completar sus respectivos conjuntos, se anotó en algunos de ellos. Pasó por formaciones como las de Bianco-Bachicha, el Tano Genaro (Genaro Espósito), Manuel Pizarro o en la de Rafael Canaro.

Había nacido en Sorocaba, una ciudad paulista que está a 90 kilómetros de la capital: San Pablo. Había aprendido música y se especializaba en el acordeón, pero también se defendía con el piano, la armónica y la guitarra. Aprendió de los muchachos de Canaro a vestirse con ropa de gaucho y durante mucho tiempo siguió usándola, incluso cuando ya tenía su propia orquesta. Le llamaban El leal pescador por su afición a la pesca, heredada de su padre.

                                   

Con el tiempo se habituó a la vida parisina y destacaría como compositor y también letrista de algunos de sus temas. Trabajó mucho en varietés y a  tal incorporó a su repertorio todo tipo de música, tanto tangos como pasodobles o música de su tierra y centroamericana.  Siempre se presentaría como "José María Luchesi y su orquesta sudamericana".

Conoció y trató a Gardel en la capital francesa y le dedicaría un tango a Gaby Morlay la célebre y bella actriz francesa, de quien aseguraba que había tenido un apasionado idilio con el gran cantor. El tango se llama precisamente Gaby Morlay y Lucchesi realizaría la música de la pelicula Acusée, levez vous, dirigida por Maurice Torneur en 1930, en la que ella tiene el papel principal. También fue autor de la música de La valse brillante, filme de 1949, de Jean Boyer.




Aunque su orquesta fuese multifacética y por ello animase bailes populares de todo tipo, (como un Enrique Rodríguez nuestro) la interpretación que realiza de los tangos son realmente llamativos porque el estilo melódico de los mismos le dan un aire bailable y entrador. Grabó clásicos como La cumparsita, El choclo, A media luz. La viruta o Adiós pampa mía, pero en algunos de la década del cuarenta logra un sonido interesante y renovador que deja atrás el sello de los tangos europeos. Llegó a cantar alguno de sus temas.

                             


A la vez interpretó y grabó muchos de su propia cosecha porque fué un compositor bastante fecundo y recibía las novedades que se cocinaban en Buenos Aires a través de los numerosos amigos que fue cosechando en su vida. Se naturalizaría francés en 1942 y fallecería en París en el año 1989.



Hoy desfila por este blog y de entre los numerosos temas que tengo de su orquesta, los invito a escuchar el tango de Mariano Mores: En esta tarde gris, en forma instrumental. La seguimos con un tango suyo: Champagne bubbles (Burbujas de champán) de 1934, y rematamos con Song of the sea (Canción del mar), otro tango del propio Lucchesi, de 1930.

Avant avec des tangos.

1- José María Lucchesi - En esta tarde gris

2- Champagne bubbles - José María Lucchesi

3- Song of the sea - José María Lucchesi






lunes, 27 de abril de 2015

Di Sarli en inglés

Ésta es otra muestra de la calidad , receptividad y profesionalidad del gran maestro de Bahía Blanca. Sucedió en el año 1945, durante la emisión del programa radial: "Ronda musical de las Américas". Dicho programa había sido ideado por la empresa Coca Cola al radicarse en Argentina y lo conducía el Locutor-presentador Iván Casadó por Radio El Mundo. En el mismo participaron varias figuras de la música popular, como Miguel Caló, Aníbal Troilo, Sabina Olmos, Azucena Maizani, Carmen Duval, Mercedes Simone y Alberto Gómez que estaban actuando en Cuba, e incluso la orquesta titular se llamaba como el producto que auspiciaba el programa y lo dirigía el pianista Carlos Demaría.

Carlos Di Sarli en radio El Mundo con Iván Casado y el actor Mario Fortuna

En este caso a Di Sarli se le ocurrió llevar a un cantor melódico colombiano a actuar con su orquesta en la radio. Para ello debió efectuar varios ensayos en la misma emisora con dicho cantante, Bob Toledo, que se adaptó perfectamente al ritmo tanguero de la orquesta e incluso lucirse en dos temas por su bella voz melódica.  El maestro lo explicaría por la radio en el momento de su actuación, en diálogo con Ivan Casadó, como una deferencia hacia el público de toda América.


Bob Toledo, había nacido en Cartagena -Colombia-, de padres sirios y se llamaba en realidad Alberto Basmagi Balán. Destacó por sus condiciones artísticas cantando en orquestas de su tierra como las de Dante Varela, Claudio Forbach y Dante León entre otros. También cantó con la célebre Sonora Matancera. Como tenía mucha facilidad para interpretar las canciones en inglés, se puso ese sobrenombre artístico e interpretaba en castellano o en la lengua de Shakespeare, indistintamente.


Bob Toledo
Llegó a Buenos Aires en ese mismo año 1945 y se quedó diez años en Argentina, enrolado en orquestas de jazz. En este momento escogido por Di Sarli actuaba en el celebrado conjunto de Ken Hamilton. Éste último compartió escenario con Di Sarli en una velada y era admirado por el maestro bahiense. Hamilton había estado enrolado como pianista en la Santa Paula Serenaders, el primer conjunto de jaz que hubo en la Argentina. Los vocalistas de aquella orquesta eran Backie y Juan Carlos Thorry. Luego Hamilton formó una orquesta muy bien considerada por los críticos hasta que en 1955 fue perseguido por el gobierno del golpe militar, dado que era afiliado al Partido Comunista y deshizo su orquesta. Sus músicos se integrarían en la nueva formación que llamaron Los bambucos, con los cuales bailamos en algunas milongas.

En el momento que traigo hoy al Blog, Bob Toledo cantará en la radio con Di Sarli, el tango del pianista de Bahía Blanca: Verdemar, que lleva letra de José María Contursi, y el maestro consagrara con su orquesta dos años antes, cantándolo Roberto Rufino. El colombiano interpreta los versos del Catunga en inglés y realmente quedan muy bien.

                                                                                


Y el otro tema fue Nido gaucho de Di Sarli y Héctor Marcó, que comparten Jorge Durán y Bob Toledo. Durán hace la primera parte y este último la segunda en inglés. Curiosamente, Di Sarli grabó este tango en tres oportunidades: En 1942 cantando Alberto Podestá y en 1951 y 1955, ambas con Mario Pomar. O sea, el sanjuanino Durán no llegó a grabarlo con la orquesta.

Bob Toledo pondría fin a su vida, suicidándose, en la hermosa isla colombiana de San Andrés en abril de 1974, a raíz de un fracaso sentimental. Hoy revivo aquellos días de la "Ronda musical de las Américas", con las palabras de Carlos Di Sarli y las interpretaciones citadas de esos dos tangazos.

Atenti!

01- Nido gaucho - Carlos Di Sarli - English version

02- Carlos Di Sarli. Verdemar - Jorge Durán-Bob Toledo (versión radial)

sábado, 25 de abril de 2015

BIEN MILONGA

Cada  día se suman más personas mayores y jóvenes a esta pasión del baile del tango, que es totalmente distinta a lo que se practica en otros bailes de salón, donde priman otras premisas, como la diversión y el mover el esqueleto, que también es muy saludable.

El Tango es algo más íntimo y el abrazo de la pareja lo denota claramente. En esa unión física de los dos cuerpos hay implícita una necesidad de diálogo, de relación, de sociabilidad. Algo necesario en una época en que se vuelven a construir muros que separan, en la cual no se tiene relación con los vecinos, ni se vive aquella amistad barrial que unía a grandes y chicos espiritualmente.

Por eso el tango crece permanentemente y en cualquier región del mundo se lo baila en forma habitual. Y en algunos países con muy buenos resultados técnicos, interpretativos y posturales.

En nuestro hermoso salón  hacemos culto de la amistad y la dignificación del baile del tango.


                                             
 


Y para comprobar cómo avanza el gusto por esta danza, acá los vemos a la pareja integrada por Steffi Oz y Alain, pasándola muy bien con la milonga villera de Aureliano Martín: Milonga en la 31. Miralos en pantalla grande.






Y para que no se queden con las ganas de admirar a esta dupla y los movimiento rítmicos de Steffi, los volvemos a apreciar bailando en un arreglo muy propio, el tango de Ástor Piazzolla: Libertango.


                                              

viernes, 24 de abril de 2015

Discépolo: Cómo hizo Cambalache

Ésta de hoy es la entrada número 1000 en el Blog. Un número lindo al que llegué sin darme cuenta. Porque cuando uno le pone pasión a su tarea, le resulta fácil, placentera y disfruta con la misma, sin que le resulte complicada, aunque lo parezca, en principio.

Por estas 1000 páginas han desfilado  infinidad de personalidades ligadas al Tango: Músicos, cantantes, poetas, bailarines, comentaristas, filmes, videos, y todo ese material que se acumula en mi Biblioteca, videoteca, discoteca y cineteca. Todo el material vinculado al tango, canción de Buenos Aires,  nacido en el suburbio que hoy reina en todo el mundo, como expresó lúcidamente Manolo Romero, allá por 1933.

                                                       


Tendría que agradecer a mi hijos: Patricio que me ha ayudado en el armado y en tantas otras cosas, como Marina, que están siempre dispuestos a solucionarme problemas técnicos, dejando a un lado momentáneamente su trabajo. También a la gente de tango. Y ésto lo supe hace muchos años y lo sigo comprobando: los tangueros son personas dispuestas a echar una mano en todo momento. Siempre. Si lo hacían Troilo, Julián Centeya, Gobbi, Pugliese, su hija Beba, Camilloni, Cadícamo, el Polaco,  y podría seguir un rato largo...

Entonces, cómo no vamos a colaborar cuando nos piden algo que no podremos llevarnos a la tumba. Así sucede con muchos amigos que siempre me están mandando cosas desinteresadamente, cumpliendo con lo que ellos estiman que es un deber. Claro, que ello no quita que la experiencia me sirva de base para todos mis escritos, como mi labor profesional de periodista durante tantos años.

                                       
Laaurenz, Marcó, Troilo, Rossi, Cosentino, Caló, Larroca, D'Arienzo, Do Reyes, Héctor, Canaro, Barbero y otros.


Yo era muy jovencito y se me ocurrió enviar una carta  para participar en Odol pregunta, un programa donde los participantes debían rendir una prueba de sus conocimientos en la materia que pretendían competir. Se transmitía desde el Palais de Glace, en una época en que había un solo Canal de Televisión, el estatal Canal 7, y era muy popular. La prueba me la tomó Julio Jorge Nelson en Radio Mitre y estuve dos horas respondiendo sus preguntas. Al fin me aceptaron para responder sobre La Historia del tango.

Lo increíble para mí, es que en mi segunda participación en el programa, después de haber pasado la primera respondiendo a 5 preguntas, varios coleccionistas de tango se apersonaron en el Palais de Glace para presenciar mi participación. Y al terminar el programa en el que pasé sin problemas al siguiente turno de la semana próxima, se me presentaron varios coleccionistas de fuste, sorprendidos por mi edad y mis conocimientos. Y me invitaron a cada una de sus respectivas casas con el fin de ayudarme, dado que les llamaba la atención que un imberbe como yo supiera esas cosas.

                             


Entonces las recorrí febrilmente durante la semana -vivían en distintos barrios- me nutrieron de infinidad de conocimientos, me regalaron revistas, folletos y hasta el libro de los Bates que estaba fuera de circulación. Un día le comenté a Troilo que tenía ese libro y me lo pidió encarecidamente para echarle un vistazo. Se lo presté y, por supuesto nunca más lo vi porque se lo habrá olvidado en algún lado. Muchos años después lo conseguí en la Feria de Plaza Dorrego, 100 dólares mediante. También conocí a Francisco García Jiménez allí y pude departir un rato largo con él.


Todo este espiche es para agradecer a las personas que me mandan material, que puedo o no utilizar, pero siguen demostrando cómo somos los tangueros. Y si no nombro a ninguno en particular es porque temo dejar algún nombre afuera, por distracción momentánea y prefiero englobarlos a todos, aunque ninguno te da algo para que se lo agradezcas. Somos así, una raza aparte.

                                   
Osvaldo Fresedo, José Razzano, Aníbal Troilo, Francisco Canaro y Enrique S. Discépolo

Y para festejar como se debe esta cifra de mil páginas de Tangos al bardo, nada mejor que con este hermoso documental, que se puede ver maravillosamente en un televisor de plasma pues está armado para ello en el estudio de un gran amigo, que es quien me lo cedió. Desfilan por el mismo conocidas figuras, está muy bien realizado y termina con una gran interpretación del tango de marras.

Se llama: "Cómo hizo Cambalache Enrique Santos Discépolo", y acá lo pueden ver.

                                      Como hizo Cambalache Enrique Santos Discépolo

                                        


miércoles, 22 de abril de 2015

Tres perlitas

El tiempo corre y el blog ya cuenta con 999 páginas, incluida ésta de hoy. Me encanta hacer este trabajo -hobby, afición, pasión tanguera-, y como preludio a la página número mil, que será la próxima, les dejo estas tres perlitas. La primera está interpretada por Gregorio Barrios, un barítono vasco que iba para clásico y terminó anclando en Argentina - luego en Brasil donde fallecería-, como afamado cantor de boleros y temas románticos. Incluso filmó cuatro películas en la que lucía su porte y su gola.

                                                     
Gregorio Barrios con Pola Alonso en la película: "Hoy canto para tí"


Fue el que estrenó el hermosísimo bolero de Mario Clavell: Somos, y grabó infinidad de temas de este género, luciendo su voz tan apropiada para ello. Había nacido en Bilbao y su debut en radio, ya en Buenos Aires, le fue tan propicio, que incluso la gente le pedía aquellos boleros en una época propicia para ello y comenzó a grabar numerosos títulos que se exportarían a diversos países de toda América, abriéndole la puerta de los mismos, y así recorrió diversos lugares desde Argentina a México.

Hoy lo traigo al blog interpretando el valsecito de Rosita Melo: Desde el alma.

A continuación, en este pequeño recordatorio de artistas que hicieron breve escala en el catastro tanguero, y la figura de Antonio Tormo, ese gran trovador mendocino que  vendió discos por carradas, se hace presente en el desfile. Un muchacho hijo de padres valencianos, que trabajaba como tonelero en una conocida bodega de su provincia y cantaba vocacionalmente con conocidos grupos cuyanos, con los cuales llegó a Buenos Aires y daría sus primeros pasos en radio. Su padre murió antes de nacer Antonio, y seguiría sus pasos en la bodega.

                                     


Luego de algunos regresos a sus pagos, volvió a la Capital de la República y logró hacerse conocido. Coincidió ello con el gobierno peronista y el traslado a Buenos Aires de numerosos trabajadores de las provincias que lo erigirían en ídolo. Con El rancho'e la cambicha vendió cinco millones de placas, cifra jamás igualada por artista alguno en el país.

El poeta Armando Tejada Gómez lo bautizó como "El cantor de las cosas nuestras" con toda justicia y acierto. Los bares de todo el país se llenaron de máquinas en las cuales depositando una moneda se podía escoger un disco y escucharlo. Los de Antonio Tormo sonaron sin interrupción hasta que en 1955, el gobierno militar que dió el Golpe de Estado contra el General Perón lo prohibió en una clara seña de racismo y odio de clase. Pero los números cantan, igual que cantaba él. Fue el que más discos vendió en la historia de Argentina.

Hoy lo traigo al Blog con sus maravillosas guitarras y en este valsecito de Héctor Pedro Blomberg y Enrique Maciel: La pulpera de Santa  Lucía.

Y para culminar esta página, llega como invitada Lolita Torres poniéndole tono femenino al recuerdo y a este homenaje a artistas de gran repercusión que pasaron por el cancionero ciudadano. Lolita nació en Avellaneda, hija de padres españoles, hincha del Club Atlético Independiente y desde niña se mostró como una artista precoz, que con el tiempo llegaría a la cima de los ídolos populares.

                                         


La precocidad de Lolita (Beatriz Mariana Torres Iriarte), motivó a sus padres para llevarla a un profesor de canto. Se sabía de memoria las coplas andaluzas que se escuchaban en su casa y las cantaba con un garbo impresionante. A los 12 años ya actuaba en el Teatro Avenida de la Avenida de Mayo, adonde acudían en masa los inmigrantes españoles para solazarse con los artistas llegados de su país, que actuaban en dicha sala.

Debutó en cine con 14 años y ya no paró nunca más. Pocos artistas filmaron tantas películas en su carrera dentro del país. Cantaba con salero, picardía y una gracia natural, tanto canciones gallegas, como andaluzas, asturianas y de todas las regiones españolas, por lo cual se convirtió en la gran figura de la colectividad. El estreno de sus películas en la Unión Soviética, hizo que las jóvenes rusas se enamoraran de su Figura, su canto y desenvoltura y realizó largas giras, no sólo por Rusia sino por otros paises europeos, Estados Unidos, Canadá, México y Asia.

Su estilo, su voz están presentes en este tango. De Osvaldo y Emilio Fresedo: Tango mío. La acompaña la orquesta de Jorge Calandrelli.

Muchachos esta noche se hará recordación...

Gregorio Barrios - Desde el alma 

Antonio Tormo - La pulpera de Santa Lucía 

Lolita Torres - Tango mío 

lunes, 20 de abril de 2015

Azucena

Despintada por las nuevas generaciones, opacada por el paso del tiempo, por el hecho de haber cantado con ropas masculinas, por su estilo temperamental y emotivo, lo cierto es que la Maizani, mereció y conquistó por méritos propios un lugar preponderante entre las cantantes exitosas de su tiempo y logró un sitial de privilegio. Y no era chiste competir con Libertad Lamarque, Rosita Quiroga, Mercedes Simone, Ada Falcón, Amanda Ledesma o Sofía Bozán, entre muchas otras.

                                           


El gran vate lunfa, Esteban Celedonio Flores  que fue contratado en exclusividad por Rosita Quiroga y a la cual le escribió 24 temas que ella grabaría, no tuvo empacho en calibrar poéticamente la garra artística de Azucena con estos versos, que lo dicen todo:

Cachá cuatro compases de un tango rante,
de esos con más pelusa que un gato angora,
y el verso  más  lunfardo y asonante
de un poeta reo (Perdón, señora...)

Metele unos pedazos de barrio bajo
cuando el sol los pincela de poesía
y la marca primera que deja el tajo
de dos guapos parejos de hombría a hombría.

La bronca de un compadre que quedó en banda, 
la curda de un porteño que de parranda
sale a tirar, alegre, manteca al techo;
mezclá todo con gloria, pasión y pena
¡y tendrás el retrato de la Azucena,
la tanguera más grande que Dios ha hecho!

Lo cierto es que la Maizani tenía un temperamento emocional notable y a veces su canto se quebraba en una nota sollozante que expresaba la dramática condición del poema. Era capaz de crear una atmósfera propia privilegiando la poesía sobre la música y, eso, que era un agregado notable que conmovía a los oyentes, podría también jugarse en su contra a la hora de las comparaciones con otras cantantes exitosas, aunque ella siempre estuvo entre las más aplaudidas y seguidas. Y se la conocerá en todos los ámbitos como "La Ñata gaucha".

                                               
Con su buen amigo Gardel


Ese gran artista que es Alberto Cortez, me contaba una noche en su casa, acá en Madrid, que llegó a compartir escenario con ella en la Confitería El Olmo del barrio del Once. Y me lo decía con admiración, porque si bien ella ya había dejado atrás su etapa más feliz en cuanto a actuaciones, grabaciones y repercusión, comentaba:
-Era emocionante escucharla y verla ahí de cerca, a ella que era una leyenda y yo estaba en mis primeras actuaciones en esos lugares. Conmovía por la manera de cantar y llegaba hondo.

No fue nunca una mujer afortunada, ni siquiera en su infancia. Nació en el Hospital Rivadavia con una salud precaria, en una época que la tuberculosis y otras plagas estragaban a la población. Los médicos aconsejaron a su madre que la enviara a la isla Martín García como prevención, acompañada de un familiar a fin de evitarle males mayores. Allí estaría confinada entre los 5 y los 17 años.

                                                           


En el regreso a casa comprobó que la vida era aún más dura y la guerra mundial había traído muchas penurias para la gente. Debieron mudarse al Abasto y tuvo que ponerse a trabajar en un taller de camisería, donde cosía. Entretenía sus horas escuchando por radio a Gardel-Razzano, a Canaro, Firpo y acompañaba muchos temas canturreando mientras le daba duro a la aguja y el hilo.

Era una veinteañera cuando se presentó en el Pigall y le dijo a Canaro que sabía cantar. El mismo Canaro lo recuerda en sus Memorias. Le cayó simpática, ensayó un poco con ella y salió al escenario cantando Mi rebenque plateado y La verdolaga, una cifra y una milonga que le escuchaba a Gardel. Canaro la presentó como Azabache, por su cabello renegrido y un día sintió un fuego interno dentro, cuando el mismo Carlos Gardel le diría, a la vez que la abrazaba:
-Sabés como cantás vos, Ñatita...? ¡Con éso que tienen los hombres!...

Por un anuncio entraría en el Teatro Apolo como corista y en una fiesta la descubrió el gran Enrique Delfino:
-Ésa es la voz que necesito - y le preguntará:
-¿Se animaría a cantar un tango mío en la obra que estrenamos en unos días?


Y así debutaría en el Teatro Nacional con la obra de Alberto Vaccarezza: "A mí no me hablen de penas". Lo haría acompañada por la orquesta de Salvador Merico, en el tango de Delfino y Vaccarezza: Padre nuestro, escrito para una mujer. Con todo el miedo del mundo se lanzó con su voz dramática, y ante los estruendosos aplausos del público debió repetirlo...¡5 veces!
Esa noche de agosto de 1923, había nacido una estrella.

Pero Azucena siempre vivió entre la gloria y la tristeza. Se casó en 1928 y se separó con el nacimiento y muerte del hijo. Roberto Zerrillo, que la acompañaba entabla con ella una relación amorosa y viajarán artísticamente por España, Portugal y Francia. Al regreso la pareja se disuelve y su sino se repetirá con otra pareja que terminará suicidándose después de haberse gastado todo el dinero  de Azucena, de quien era administrador. En su bello tango: Pero yo sé, hay detalles de la primera  relación frustrada.

                                               


Y en el tango En esta soledad, que lleva música de Vicente Demarco y letra suya, refiere su drama:

En la calle desierta 
de tu abandono
me siento perdida,
y estas sombras que apagan
la voz de mi canto,
me quitan la vida.
Te llevaron los vientos
de otros amores
con rumbo ignorado,
y en la ruta del tiempo
confiada al destino
te habré de esperar.

En 1962, después de cuatro décadas de glorias artísticas, canta por última vez en el Teatro Astral y sus fieles la despiden de pie emocionados y aplaudiéndola largamente. Tendrá un triste final, con hemiplejía incluido, y morirá en la miseria total junto a un hijo de procedencia desconocido. Para el recuerdo quedan sus 276 grabaciones, el cariño de su público, la admiración de colegas, músicos y público, y su intervención en algunas películas.

                                             

Hoy la recuerdan una plaza pública y una calle de Puerto Madero.

Y yo también la traigo del olvido con dos temas. Su tango Pero yo sé del 7 de julio de 1928,  y de José María Contursi, O. Amoroso y D. Varela Conte: Para qué, grabado el 24 de mayo de 1935.

Azucena Maizani - Pero yo sé

13-Azucena Maizani- Para qué











sábado, 18 de abril de 2015

BIEN MILONGA

Ángel Vargas lo cantaba así:  

Lista tu figura, llegada la noche
te vestís ligero después de cenar,
con un cigarrillo prendido en los labios
sales de tu casa, te vas a bailar.

Y aunque los tiempos hayan cambiado, con cigarrillo o sin él, la ceremonia se nos antoja muy parecida. Porque el sábado a la noche tiene olor a tango, ¿viste?.

Y el tango siempre te espera, decía Troilo, por eso hay gente que cumplidos los cuarenta y pico o cincuenta, decide aprender a bailarlo, en todo el mundo. También a los jóvenes les ha picado el bichito. Y el descubrimiento de la milonga con su rante berretín  les deja un poso muy grande y se sentirán siempre obligados a volver.

Por eso en Bien Milonga los esperamos los  sábados y los martes a la noche para que no se les afloje la tensión.


                                         

           

Y para encender más al cuore con vistas a la milonga de esta noche, los invito a ver a Carolina Bonaventura y Francisco Forquera, cuando constituían una hermosa pareja, bailando la milonga de Elsa P. Güidini, La espuela, por Juan D'Arienzo.

                                                   

Y como broche de la matina podemos disfrutar a los profes Gustavo Naveira y Giselle Anne, bailando en Rosario, el tango de Francisco Canaro 9 puntos. Exquisitez.

A ver si se les pega algo, muchachada...

                                          

                       

viernes, 17 de abril de 2015

Silbando

Este es uno de los grandes temas que atesora la enciclopedia tanguera. Un tema escrito por Don José González Castillo, con música de su hijo Cátulo y Sebastián Piana. O sea, tres cracks. Un tango que sigue desfiando indemne el paso del tiempo porque encierra toda una gran belleza en su música y su letra. Por si le faltaba algo, Carlos Gardel, que lo grabó en 1925 con las guitarras de Ricardo y Barbier y en 1930 (Aguilar-Barbieri-Riverol), le agregó ese sonido tan porteño del silbido.

Hay infinidad de versiones de este hermoso tango que estrenó Azucena Maizani en 1925 en el Teatro San Martín, bajo la dirección de José González Castillo, precisamente. Éste fué todo un referente en la letra de los tangos, y en su evolución, porque le introdujo una literatura nueva, y algunas metáforas que abrirían camino a la futura llegada de los nuevos poetas. Ya había hecho con Piana Sobre el pucho, un tango para participar en un concurso de cigarrillos y los versos de Silbando siguieron marcando su camino de escritor, periodista, sainetero y hombre clave en el grupo de Boedo.

                                       


Su hijo Cátulo, violinista y futuro gran referente de las letras de tango a partir de la muerte de su padre, llegó un día a casa de Piana y le propuso: "Vamos a hacer este tango para que lo estrene Azucena. Yo hice la primera y vos hacé la segunda. La letra es de mi padre". Con la diligencia que aplicaba Piana para cumplir sus compromisos, o "hacer los mandados", como solíamos decir, Piana hizo la música de la segunda parte, esa que comienza: "...Y desde el fondo del Dock...".

Azucena lo estrenaría en el Teatro San Martín, en la compañía de Héctor y Camila Quiroga, junto con otro tango de González Castillo y su hijo: Organito de la tarde, metiendo dos golazos de media cancha.  Era la época en que Cátulo sólo se dedicaba a escribir la música por respeto a su querido viejo. Y no era manco tampoco en este rubro...

                                                    
Cátulo -20 año-s con su padre en París

El tango es de una belleza total, que refleja esa zona de Barracas al Sud, lugar de barracas, de fondines, el Riachuelo separando a ambas márgenes pero unidas por el viejo puente. Zona de comités conservadores, de tangueros, rufianes, inmigrantes, marineros, cantinas...

Hoy lo tengo metido en la oreja y en el cuore, y justo lo estaba escuchando en esta versión que acompaño ahora. Lo toca Aníbal Troilo con su cuarteto y Cátulo Castillo se manda un recitado precioso, muy a tono con el tema de marras y el fueye de Pichuco.

                                                   
Cuatro grosos: Cátulo, Manzi, Piana y Maffia


Y también traigo esta versión maravillosa de Edmundo Rivero que parece sostenerlo en la punta de la boca, como si fuera a silbarlo, al igual que Carlitos Gardel, el que siempre se inventaba y patentaba  algo con su desparpajo artístico genial. Lo acompaña la orquesta del bandoneonista Mario Demarco.

Cátulo y Pichuco
Dos versiones llegadoras y emocionales.

De orejitas paradas, como Yatasto cuando llegaba al disco primero por varios cuerpos.

56- Silbando - Cuarteto Anibal Troilo

57- Edmundo Rivero - Silbando




jueves, 16 de abril de 2015

Ryota Komatsu

Hoy me quiero ocupar de este bandoneonista japonés, que ha logrado meterse en el espíritu del tango y conseguido cosas realmente buenas. Es un admirador de Piazzolla porque su generación pertenece a la era de Ástor, dado que nació en Tokio en Octubre de 1973. Pero, a la vez, ha sabido escarbar en el andamiaje de este género y en autores que fatigaron el tango y le dieron grandeza permanente.

Su origen delata una esencia clara, nítida, porque su padre guitarrista y su madre pianista, cultivaron el tango, y formaron en la famosa Orquesta Tipica Tokio, de muy buen sonido y grato recuerdo. A la vez, también tuvieron su propio Trío que recorrió Oriente y Medio Oriente y dejaron una cantidad de grabaciones iluminando  la infancia y adolescencia de este muchachote que se aficionó tempranamente al fueye y lo toca con la pericia de los buenos instrumentistas.

                                               
         


El propio Ryota que visitó Buenos Aires en numerosas oportunidades, recordaba los ensayos de sus padres con los arreglos de Dino Saluzzi y se le fue metiendo en la sangre. Tiene en su casa de Tokio una enorme discoteca que ocupa dos armarios y no se cansa de escuchar y devorar a Alfredo Gobbi, a Salgán, Piazzolla, Troilo y Pugliese. Está casado con una violinista que forma en sus conjuntos y con la cual tienen hijos en común.

En el otoño del año pasado organizó un concierto, el Sakura Tango Festival  en el que llevó a Juan José Mosalini y lo acompañó con el Tokio Quartetto, formado por músicos virtuosos japoneses. Las entradas, muy caras, se agotaron rápidamente, porque el tango ha renacido con mucha fuerza en el país nipón, empujado por los bailarines que se multiplican permanentemente y viajan seguido a Buenos Aires para el "bautismo de fuego".

                                                     


Ryota ha colaborado con el afamado violinista japonés Taro Hakase en su álbum de tango: La Trampera, del año 2001, y con la orquesta Bajofondo en el disco Mar Dulce. Suele escuchar a orquestas menos populares como las de Alberto Mancione, Víctor D'Amario o José García, "porque todas ellas me sugieren y me enseñan cosas", afirma muy sonriente. Y en Buenos Aires tocó con el fueye rosarino Osvaldo Marinero Montes.

En octubre de 2011, quizás para festejar su 38 cumpleaños  Ryota armó  un espectáculo tanguero musical llamado: Balada para un loco, con música suya y un reparto completo de bailarines y músicos, de producción propia. Para ello contrató los servicios del celebrado coreógrafo argentino Mario Morales, que le dió un toque perfecto al musical del bandoneonista japonés.

                                               


También ha realizado una gira con su orquesta por distintos países de Sudamérica, auspiciado por las Embajadas de Japón en dichos lugares. Aunque él prefiere visitar seguido Corea y Asia en general, además de todas las ciudades niponas. E intervino en la operita de Piazzola y Ferrer: María de Buenos Aires, junto a Amelita Baltar, Guillermo Fernández y Leonardo Granados.

                                 


Hoy lo traigo a la página con dos grabaciones realizadas con su orquesta. En primer término, el tango de Julián Plaza. Danzarín, y a continuación: La cumparsita de Matos Rodríguez.

Ryota Komatsu - Danzarín

Ryota Komatsu - La cumparsita




martes, 14 de abril de 2015

Hernán Oliva

Siempre retorno mentalmente a aquellas increíbles y maravillosas noches del cincuenta, cuando la calle Corrientes era un desfile permanente de actores, músicos, cantores, milongueros y gente del ambiente...  Aquellas Confiterías bailables que acogieron al tango en esa época estaban siempre a rebosar: Montecarlo, Nóbel, Dominó, Cero Club, Novelty, Sans Souci... y por ese motivo la famosa calle Corrientes era una fiesta, incluso, con sus cines y teatros siempre llenos.

Entre aquella pléyade de figuras que me crucé tantas veces, estaba este violinista Hernán Oliva, que era ídolo de los aficionados al jazz. Pero al que he visto una noche en una sala de la calle Cerrito, vecina a Corrientes, tocando tangos a la parrilla con un pianista que no logro recordar, y se mandaron un increíble Canaro en París, para terminar de meterse a los asistentes en el bolsillo.

                                 

Así lo vi pasar tantas noches y madrugadas, violín en ristre, rumbo a  uno de los tantos refugios de noctámbulos a los que estremecía con su violín. Además bailé con las orquestas de Ahmed Ratip y sus Cotton Pickers y con la Jazz Casino yel baterista tito Alberti, porque acompañaban las veladas con distintas orquestas típicas, y él fungía de violinista en dichos conjuntos.

Había nacido en Valparaíso, Chile, y conservaba el acento de su tierra. Aprendió a tocar el violín de oreja con un instrumento pequeño regalado por la madre, que fomentaba su amor por la música. Llegó a Mendoza con 22 años cumplidos, lo prueban con el tango Alma de bohemio, de Roberto Firpo, y logra enganchar trabajo en una emisora cuyana. Estará un tiempo y viaja a Buenos Aires con tres músicos mendocinos para probar suerte en la gran capital.

                                                       


Uno de ellos lo recomienda al pianista René Cóspito y consigue un lugar en su orquesta de jazz. Y encontraría su lugar en el mundo, cuando en la boite Chaumière, toca una noche con el famoso pianista Enrique Mono Villegas y se incorpora a su cuarteto con David Washington en trompeta y el inglés Philips en saxo. El Mono le advierte condiciones y lo empapa, lo pule, lo mejora y saldrá con el tiempo convertido en el gran violinista de jazz. Era el sueño cumplido, desde el día que descubrió a Joe Venuti, aquel violinista ítalo-americano que había introducido el violín en el jazz.

Hernán Oliva (1913/1988)  fue un grande de verdad, pero su trabajo constante y su enorme calidad no le alcanzaron para ganar un dinero que le permitiera llegar a una edad determinada con la economía resuelta para vivir dignamente. Por eso siguió nocheando con su violín para ganarse unas monedas allí donde le abrían sus puertas, sólo o acompañado por otros músicos. Por eso se alistó en todas las que pudo, viajó a estados Unidos, donde fue aplaudido pero volvió desanimado y siguió su vida errante en la Buenos Aires que iba perdiendo sus lugares de privilegio en lugares bailables y comerciales. Casado, con tres hijos, El viejo almacén fue uno de los últimos reductos donde trabajó dignamente.

                                       
Hernán Oliva al frente de su Quinteto de jazz

En el año 1974, uno de los directivos de la discográfica Redondel donde grababa, que le había escuchado tocar tango, decidió grabar un CD suyo. Coincidió ello con el regreso al país del pianista y compositor rosarino Mito García, cuyo nombre en realidad, era Gerónimo. Acababa de llegar de Estados Unidos, adonde había acudido para participar en un recital, invitado por la Embajada Argentina, gracias a unas personas de Cancillería que lo conocían. Le fue tan bien, que lo fueron contratando de diversos sitios del país del Norte y se embarcó en una gira que duró dos meses.

Mito García (1910/2000), que había estado entre otros con los Hawaiian Serenaders, ha compuesto numerosos temas de distintos géneros, e incluso el tango dedicado: A Horacio Salgán, en signo de admiración.  Su hijo Daniel es también pianista, muy conocido, que ha dirigido quintetos de tango o rock. Fue en la discográfica Redondel, donde Mito comenzó a comentar las experiencias de su gira por Estados unidos, y mientras lo hacía, tocaba cosas al piano. Oliva desenfundó su violín y lo iba siguiendo, congregando la atención de la gente del sello que en su momento fue conocido como "el sello del jazz argentino".

                                                  

Juan Carlos Maquieira director del mismo, se entusiasmó y les pidió que armaran entre ambos unos cuantos temas de tango para grabarlos. Y así fue como surgió esa belleza de disco que se llamó Nieblas del Riachuelo, realizado en los estudios ION.

Está integrado por 12 temas: El primero es que da nombre al LP. Y le siguen: Amurado, Nunca tuvo novio, María, Silbando, Milonguita, Barrio reo, Ninguna, Malena, Recuerdo, Buen Amigo y El entrerriano. Una hermosura de creaciones entre estos maestros que merecieron una prolongación que no llegaría. Fue el canto del cisne para ese violinista que debió estar en la posteridad con los laureles que sólo conoció entre los músicos. La vida no le sonrió debidamente y trabajó hasta el último de sus días intentando susbsistir malamente con ese violín mágico. Una madrugada del 88, en su periplo nochero, cayó muerto, fulminado en la calle, abrazado a su violín.

                                       


Hoy los recuerdo a Oliva y a Mito, en tres temas de aquel disco: Niebla del Riachuelo, de Cobián, Amurado de Laurenz-Maffia y Silbando de Cátulo Castillo y Piana.

01- Niebla del Riachuelo - Mito García-Hernán Oliva

02- Amurado - Hernán Oliva-Mito García

05- Silbando - Mito García-Hernán Oliva

lunes, 13 de abril de 2015

Mantiñán

Yo creo que Alejandra se merece  el gran reportaje sobre su vida artística ligada al tango, la película, o el libro que me gustaría escribirle. Porque ha logrado metas tan hermosas y profundas que quedará en la historia como la Diosa del tango. Por su sentimiento, su imaginación creadora, sus alas y la entrega en cada exhibición.

Maestra  que tendrá especial relevancia entre sus alumnas presentes y futuras, dueña de un cuerpo modelado para las grandes ocasiones y talento para exprimirlo no importa cual sea el acompañante de turno. Aunque como todos y todas, con algunas  parejas luce un pelín mejor que con otras, pero con todas vuela y nos hace volar la imaginación. Aparte de que nos descubre una y otra vez la magia del tango, esa danza que tiene tantos secretos y aristas para explotarla.

                                   


Alejandra Mantiñán nos llena el alma, nos inunda de tango cada vez que la vemos bailar con distintos compañeros. Siempre pone todo, se expone y jamás defrauda. El haber estado como asistente de ese gran maestro: Antonio Todaro, fue para ella un puente hacia la expresividad en el baile, sin demagogia, porque lo siente en profundidad. Aprendió antes otras danzas y el todo confluye en esta gran artista que aplaudimos una y otra vez por sus gestos, su elegancia, y esa comprensión del género en el que está introducida desde los dieciocho años.

Y aunque haya llegado a la cima de esta danza, el hecho artístico lo demuestra tanto en el escenario, como en la pista de baile donde triunfan y claudican milongueras pretensiones. Por eso puede ser maestra en sus estudios de Roma, estrella en exhibiciones por el mundo, como una milonguera de postín en las pistas de más enjundia en su propio Buenos Aires.

                                               


Yo sigo esperando ese gran Homenaje que se ha ganado a pulso a la vez que deseo que su estrella brille por muchos años. El tango la necesita para seguir creciendo mundialmente y ella es una especie de estandarte del mismo, unida a nombres como los de Juan Carlos Copes, María Nieves, Miguel Ángel Zotto, El Cachafaz, Roberto Herrera, Guillermina Quiroga, Osvaldo Zotto y tantos otros que ilustran el catastro de esta danza que ha ganado un primerísimo lugar en todo el mundo gracias a todos ellos y a muchos de sus compañeros y compañeras de profesión.

                                           


                    
Mientras tanto podemos ver algunas de sus genialidades  en este vídeo, en el cual también se deslizan palabras suyas sobre su formación y aspectos de su maravillosa carrera.


                           

Y como me encanta tanto verla bailar y disfruto con ella, acá la traigo, con Leandro Palou en ese hermoso tango: Todo, de Homero Expósito y Hugo Gutiérrez, por la orquesta de Pedro Laurenz, cantando Alberto Podestá. Es del año pasado en Aló Lola, del salón Obelisco, donde suelo ir a milonguear en mis viajes a la Reina del Plata.

                                           

Y no hay mejor manera de arrancar la settimana, que seguir con ella y Leandro Palou. En este caso se mandan la milonga de Luis Martino y Manuel Carretero: Ella es así, por Edgardo Donato y el cantor Horacio Lagos.

¡Dale Ale!

                                                    

sábado, 11 de abril de 2015

BIEN MILONGA

Las nochecitas de Madrid, también tienen ese...qué sé yo, ¿viste?

Será por la necesidad de ir a bailar-escuchar tangos en un ambiente especial, de contactar con otros que llevan el hobby incrustado en la sangre...

Angelito Vargas definía muy bien en "Bailarín de contraseña", esos momentos previos cuando en casa  te estás amasijando para ir a la milonga, pensando en lo que te espera. Sobre todo ese tintineo del cuore que precede al encuentro nochero.

Por eso, aunque uno lleve muchos años de milonga en el lomo, la sensación pre-milonga sigue siendo parecida, y ni te das cuenta que los remos están más durañonas y menos elásticos. Igual, cuando suenan D'Arienzo, Di Sarli, Pugliese, Tanturi, Pichuco, la ilusión te sube la temperatura del cuerpo y ponés la máquina en cuarta velocidad para seguir el ritmo de esas orquestas inolvidables.

Como mínimo, las nochecitas de martes y sábados, ahí estoy con mi arsenal musical invencible y los compases te llevan en el aire.

Después, ¿qué importa el después?

...Si salimos con el cuore rejuvenecido y los remos afilados como si nos entrenara el Cholo Simeone.

Como cantaba Echagüe: "Te bailás tus buenos tangos y stop... no hace falta más..."

Así que esta noche los espero en la Casa de Aragón, como de costumbre


                                       

                       
                                                 

viernes, 10 de abril de 2015

Di Sarli y sus orquestas

Aunque cambiase de músicos en su orquesta, la formación de Carlos Di Sarli continuó siendo un ejemplo de fidelidad al estilo que lo llevó a los primeros planos. Le había sucedido con el Sexteto y volvería a sucederle cuando en un momento brillante de su carrera profesional, con la orquesta instalada en el buen paladar o buena oreja del público tanguero, recibió la noticia de que desharía su formación a mediados de 1948, para tomarse una larga temporada de descanso que duraría dos años y medio nada menos.

Recién regresará en marzo de 1951, en medio de una gran expectación y con la sala mayor de Radio El Mundo abarrotada de público y amigos. La nueva orquesta tenía como cantores a Oscar Serpa  -que ya había estado anteriormente- y Mario Pomar. (a quien le hizo cambiar su apellido: Corrales, con el que había actuado hasta allí.)

                                           


Y los músicos era: Federico Scorticati, Félix Verdi, Ángel Ramos, Juan Carlos Mattino y Luis Masturini en bandoneones; Tito Simón, Bernardo Weber, Claudio González, Daniel (Lito) Goicoechea y Adolfo Pérez en violines. En contrabajo Hamlet Greco y el director al piano. Será esta orquesta la que inaugure la presentación del sello Music Hall en Argentina, que armará sus discos en Estados Unidos y lanzará los mismos en 33 revoluciones por minuto.
                                       
Di Sarli con Héctor Marcó, Mercedes Simone, Ortega del Cerro y otros.


Esta será la orquesta con la cual bailaremos con la barra en los carnavales de 1954, en la hermosa Sede Social del Club Atlético Huracán de la Avenida Caseros, frente al Parque Patricios. El arrastre que tenía Di Sarli era realmente impresionante y bailar con su orquesta  era un placer inmenso. La dupla de cantores se complementa muy bien y alcanzan algunos éxitos sonados. El más grande, para mi gusto, fue la interpretación que hizo Pomar de Tormenta, el increíble tango de Enrique Santos Discépolo.

La orquesta sonaba más melódica y menos rítmica que la del comienzo, cuando cantaba el pibe Rufino, pero seguía manteniendo una jerarquía indudable que le reconocían todos sus colegas, comenzando por Aníbal Troilo, que siempre admiró a Di Sarli y lo confesó públicamente en varias oportunidades.
                                                      

En el mes de enero de 1956, prácticamente la totalidad de los músicos le envían el telegrama al director anunciando su desvinculación para formar rancho aparte con  la denominación de Los señores del tango, dedicatoria expresa para su director que por entonces ya ostentaba el título de El señor del tango. Di Sarli lo veía venir y ya tenía casi formada su nueva orquesta.

Permanecerían en la misma su fiel bandoneonista Tito Simón y el contrabajista Alfredo Sciarreta que había entrado en lugar de Greco. Y en esta nueva etapada disarliana, la orquesta quedaría integrada  por instrumentistas de alto nivel, En bandoneones estarían: José Libertella, Julián Plaza, Alfredo Marcucci y Domingo Sánchez que regresaba a la misma. Los violines estarían a cargo de Elvino Vardaro, Antonio Rossi, Roberto Guisado, Szymsia Bajour, Carlos Arnáiz y Juan Schiaffino. . Los cantores eran Argentino Ledesma que venía de dar el campanazo con Héctor Varela, creando una gran expectación (volvería con Varela)  y el mendocino Rodolfo Galé, que dejaría su puesto a Roberto Florio.

                               
El maestro Di Sarli rodeado de varios de sus cantores


Con ligeras variantes mantendrá esta orquesta hasta 1959 en que comenzó a sentirse mal y fallecería en enero del 60. De esta etapa quedará para el recuerdo ese maravilloso tango que había compuesto allá por los años treinta, pero corregida y lanzada en 1957: Bahía Blanca. Un tema dedicado a su ciudad natal, que enaltece aún  más toda la currícula de ese señorazo que dejó grabada una obra invalorable para los melómanos tangueros y muy especialmente para los milongueros de todo el mundo.

                                          

Nunca mejor recordado que con ese tango inmortal que les dejo a continuación y que grabara en dos oportunidades. En esta ocasión les dejo la versión de 1958. Y del mismo año, Indio manso, del pianista Héctor Quesada, grabado el 1º de noviembre de ese mismo año.

¡Qué maravilla!

Carlos Di Sarli - Bahía Blanca

035- Indio manso - Carlos Di Sarli



miércoles, 8 de abril de 2015

El tango, el bandoneón y sus intérpretes

Hoy tengo ganas de que se dén un atracón de fueye, ese instrumento germano que llegó a Buenos Aires para que lo recibiera como a tantos inmigrantes que arribaron a la Argentina, le diera un baño de ciudad, de potrero, de amores, de cabarute, de noche, de nostalgia, y lo injertaran en el tango, a ver si echaba raíces y frutos. ¡Y vaya si los echó!

Pedro Maffia y Pedro Laurenz

Acomodao en las las gambas de Arolas, de Pacho, de Benrstein, de Greco y otros fueyeros de la vieja guardia, recibió el salvoconducto para que sus brotes tiernos se fortalecieran. Después llegarían los Maffia, Laurenz, Scorticati, Minotto, Marcucci, Fresedo, que lo bendijeron y lo trataron como si hubiera nacido junto al Río de la Plata.

Y cuando llegaron  Ciriaco, Pichuco, Ruggiero y  la savia nueva, ya estaba aquerenciado y en esas manos sabias haría milagros musicales que conquistarían el mundo. Piazzolla se encargaría de pasearlo por sus lugares de origen para oliera aquel viejo origen silvestre y comprendiera todo lo que había aprendido en esos toques mágicos que lo transformaron, lo agrandaron y lo fueron acomodando a las filas del tango, de las cuales no desertaría jamás.

                                         


Esta historia del bandoneón es un filme documental, obsequio de mi amigo Ruben, y hoy lo traigo para engalanar el blog y que disfruten con estos minutos de nostalgia y sabor porteñazo.Y recuerden el camino realizado para llegar a las nuevas manos que lo van acariciando y descubriendo sus legendarios secretos.

Una joyita imperdible.

Una caricia al cuore.



                                               El tango, el bandoneón y sus intérpretes

           
                                                      

                

lunes, 6 de abril de 2015

Osvaldo Cordó

Pudo ser un cantor de largo recorrido en las grandes orquestas del 40 y 50, pero por motivos personales, sólo irradió su luz en escasas placas discográficas que revelan a un vocalista de hermosa voz, buen fraseo y estirpe gardeliana que le contagiara su padre, fanático del Zorzal criollo y guitarrero. En ambas facetas le vió condiciones al chico y lo mandará a estudiar tempranamente con el maestro de cantores: Eduardo Bonessi.

Cordó se llamaba Alfredo Agustín Alberti y luego de su paso por los boliches del Dock Sud y Avellaneda, entraría con paso firme en emisoras, como Radio Argentina,  donde lo escucharía y contrataría el bandoneonista Miguel Padula, autor del famoso vals: Amor y celo, entre otros temas. Era el primer paso para una carrera que se prometía feliz, dado el potencial canoro del muchacho.

                                       

Pero sus problemas iniciales nacieron en una bohemia sin límites, con trasnochadas largas y los excesos que tanto le perjudicarían, especialmente la bebida. Tenía 24 años cuando Osvaldo Fresedo, advertido de us grandes condiciones, lo contrata para cubrir el hueco que acababa de dejar en su orquesta, el mendocino Oscar Serpa, que había desertado para ingresar en la de Carlos Di Sarli.

Rodeado de sus amigos de siempre y seguidores convencidos de su valía, Cordó, ya identificado con este nombre artístico, debuta en la recordada boite de Fresedo: Rendez vous, ubicada en la calle Maipú, entre Córdoba y Paraguay. Su compañero de rubro será Roberto Ray que retornaba a las filas del maestro. donde había sido gran figura. En el ambiente ya se conocía a Cordó como Mocito, apodo que le impusieran cuando acompañaba a su padre en guitarreadas y cantos por los boliches de su zona.

Al año siguiente dejará 4 registros discográficos con la orquesta, que confirman lo que de él se esperaba: Por calles muertas, Volverás, Cafetín de Buenos Aires y Motivo de vals. Serán las primeras y últimas porque ya mostraba los problemas de salud que arruinarían su carrera, faltaba a los ensayos,  cambiaba su carácter y con bastante pesar, Fresedo le comunicó la baja de su formación.


Tratado clínicamente, estuvo varios años fuera del circuito, siempre apoyado por sus amigos y familia y volvería a cantar, en apariencia recuperado, por radio del Pueblo y en la Confitería La Armonía de la calle Corrientes. Aníbal Troilo, aconsejado por Alberto Marino, que había sido compañero de Cordó en la Academia del maestro Bonessi, concurrió a verlo un par de veces con la idea de llevarlo a su orquesta, pero ya le habían dado los datos de la baja de Fresedo y su larga ausencia del ambiente.

Le gustaba su timbre de voz y la calidad con que entonaba musicalmente los versos, acompañado por el conjunto de guitarras que dirigía Roberto Grela. Finalmente desistió, por los informes recibidos. Lo cierto es que sus excesos con el alcohol, derivarían en un estado transitorio de delirius tremens que necesitaba de atención médica rigurosa. Llegó a formar brevemente en la orquesta de Di Sarli pero no alcanzó a grabar.

Me lo crucé varias veces por la Avenida Corrientes, ya estaba algo excedido de peso, y era notorio su problema, por la mirada perdida, cambiaba en la vereda, de la pared al cordón mientras caminaba y miraba hacia atrás, como si lo persiguieran. Además murmuraba cosas. Aunque siempre iba bien trajeado y con corbata y no se metía con nadie. Un cantor muy conocido que estuvo en orquestas grandes, me contó que estaba actuando en un boliche de Congreso, y allí se apareció una noche Mocito Cordó. Y de repente le decía excitado: "Me están  incendiando por atrás", "Tengo la espalda en llamas".

                                             


Fue una verdadera pena porque era un cantor excelente, con una dicción correcta y una media voz que lo distinguió en su corta carrera. Además, como persona siempre fue bien valorado por todos y hoy quiero recordarlo en sus buenos momentos con tres grabaciones. Dos de ella con Fresedo. El tango Por calles muertas, de José María Contursi y el pianista Sebastián Lombardo, grabado el 16 de julio de 1948 y Motivo de vals, de Horacio Salgán y Carlos Bahr, con arreglo de Horacio Salgán, registrado el 29 de septiembre del mismo año. Y para completar y captar su calidad interpretativa, lo escuchamos en el tango de Ángel Maffia y Mario Battistella: Sueño querido, grabado con las guitarras de Roberto Grela. Sin duda pudo haber sido un gran cantor con Troilo o Di Sarli, por ejemplo.

¡Bravo el Mocito!.

Por calles muertas - Osvaldo Cordó-Osvaldo Fresedo

Motivo de vals- Osvaldo Cordó-Osvaldo Fresedo

Sueño querido - Osvaldo Cordó