jueves, 8 de octubre de 2015

Se marchita un clavel

Lindo tango del pianista, director y compositor José Tinelli y el poeta, periodista y escritor Manolo Ferradás Campos. No tuvo mayor trascendencia hasta que lo grabara José Basso con Floreal Ruiz, pero tiene una piccola historia que me hace recordarlo y además, me gusta como lo interpreta el Tata y ese comienzo de violines de la orquesta, que nos va poniendo en situación.

Y el recuerdo va hacia atrás porque esto lo contaba Alberto Marino sobre sus comienzos.


Aníbal Troilo y Alberto Marino
                                           
    -Mis padres y mis hermanos, todos cantaban muy bien. Los viejos eran sicilianos. sabían óperas enteras de memoria; y los domingos en la sobremesa de las grandes comidas familiares, cantaban ellos y todos cantábamos, cuando vinimos de Italia a la provincia de Salta, y más tarde en el barrio porteño de Las cañitas, entre Palermo y Belgrano.

Se llamaba Alberto Marinaro y nació en Verona. Supo enrolarse en la Academia de canto de Eduardo Bonessi, el mismo que lo pulió a Carlos Gardel y a tantos intérpretes tangueros. A los 16 años debutaría en el Cine Palermo y en Radio Mitre. Decidió optar por el alias artístico de Alberto Demare, que tenía similitud con su verdadero apellido.


                                                        


Cantó con varias orquestas, desde la de Emilio Balcarce hasta la de Emilio Orlando. Allí lo descubriría Aníbal Troilo cuando intervenían ambos conjuntos en Radio El Mundo. y el mismo Pichuco le confesaría a Horacio Ferrer su admiración por el ya consagrado como Alberto Marino.

   -Cuando lo escuché a Marino me quedé absorto con su voz. Pero hubo otra cosa: milagrosamente  encontré en su manera un dejo gratísimo del gallego Rodríguez Lesende a quien yo había querido para mi orquesta al principio. Y lo más notable era que Marino jamás lo había escuchado al gallego.

Sería Alfredo Gobbi quien lo sellaría con aquel rótulo tan justo: "La voz de oro del tango", porque realmente era un cantor distinto, vitalizante y aquel dúo que hicieron con Floreal Ruiz en la orquesta de Pichuco fue todo un impacto popular y sus grabaciones se vendían en forma increíble.


  -En la radio me conoció Pichuco, con cuya orquesta debuté antes de debutar, el 1 de diciembre de 1942, porque estaba aún ligado a la orquesta de Orlando cuando fuí a la celebración  de un aniversario del Palermo Palace, en el que actuaba Troilo. El público, sabiendo que yo ya tenía contrato para actuar con él, me obligó a subir al escenario, donde canté con la orquesta Pa'que bailen los muchachos y Mi noche triste. Y el 4 de abril de 1943, grabé mi primer disco: Tango y copas, subrayaba Marino

El tango del título se lo cantaba Marino a Floreal en los ratos libres de los ensayos con Troilo. Y le contaba que de jovencito actuaba en un café de la calle Chenaut y tenía como tango preferido y reiterado  a Se marchita un clavel. En su casa siempre se pasaban tangos de Ada Falcón y Corsini, que tenía su cuñado, y era seguidor de Charlo y Oscar Alonso. Pero nunca llegó a grabar aquel tango favorito.

                                             

El mismo que se quedó en la oreja de José Basso, que era el pianista de Troilo en aquella época y de Floreal, su compañero de rubro. Y entre los dos se compincharon para ensayarlo y finalmente grabarlo el 26 de abril de 1960. Es el tango que hoy traigo a la palestra como recuerdo de esos dos impresionantes cantores: El Tano y el Tata, que dejaron una huella imborrable. Y me voy también a ese primer tema que grabó Marino con Pichuco: Tango y copas, de Héctor Artola y Carlos Bahr, grabado el 5 de abril de 1943.

099- Se marchita un clavel - José Basso-Floreal Ruiz.

033- Tango y copas- Aníbal Troilo-Alberto Marino

3 comentarios:

  1. que va cha che estos no tienen reposicion son piezas unicas,es increible que tanta calidad haya pasado una vez por buenos aires,gracias que existen los discos sino quien nos la contaba... saludos juan

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  2. Por supuesto que queda abierta la discusión que será interminable,porque hubo muchos y muy buenos cantores.Para mí el mejor cantante que escuché en los primeros cincuenta años del siglo XX fue el "Tata"Floreal Ruiz. Lo estoy viendo cantando con la mano en un bolsillo y parecía que estuviera conversando; no se notaba que hiciera esfuerzo alguno para cantar.manteniendo siempre la entonación nusical.. Y el mejor cantante de la segunda mital del siglo XX fue Jorge Valdez, que tenía una voz clara y cristalina podía sostenerla en los famosos "falsettes" y "gorgoritos" que hacía en una orquesta que como la de Juan Darienzo, había que tener un enorme caudal de voz yuna velocidad impresionante para seguir el ritmo del "Rey del Compás", que llevó a decir a otro grande como Armando Laborde, con Juan, no hay garganta que aguante.

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  3. Yo incluiría a Alberto Echagüe. La obras que realizó con el rey del compás es fantástica. Verdaderas creaciones personales que aguantan el paso del tiempo y permiten valorarlo con más justeza.

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