lunes, 3 de agosto de 2015

Oscar Arona

Acabo de volver de mis vacaciones junto al mar, durante las cuales aproveché para disfrutar a tope de las cálidas aguas del Mediterráneo y la suavidad de sus arenas. Y de paso, también las utilicé para cargar pilas con vistas a las milongas del resto del año y para estar con ustedes en el blog, repasando las historias del tango que son tantas, tan variadas y emotivas.

Por supuesto, me llevé una cantidad importante de música para matizar los viajes de ida y vuelta, y mentalmente me fuí quedando con algunas de las cosas que escuchaba, porque sirven para sacarles punta. De chico acostumbré a memorizar el nombre de los autores de los tangos, milongas y valsecitos, por la buena costumbre de los locutores y comentaristas de radio de anunciarlos junto con los temas que iban pasando. Ésto me sirvió, junto a muchas otras cosas, para presentarme en un popular concurso de televisión, donde debí responder sobre la Historia del tango.

                                   
Oscar Arona está a la derecha de Armando Tagini


Y sigo en la senda, recopilando datos y anécdotas que engrosan mis conocimientos. Por ejemplo, entre los temas que venía escuchando, volvió a llamarme la atención este personaje que, para mí, no ha sido debidamente estudiado y que ha dejado páginas muy buenas. Se llamaba Oscar Antonio Arona y su padre le fue inculcando el gusto por Gardel y por la música que surgía de guitarreros y fueyes anónimos, en aquellos patios grandes del barrio de San Telmo y en los boliches esquineros.

Así el pequeño Oscar comenzó a tañer una guitarra que le dejaba su progenitor hasta dominarla, y estudiaría más tarde, violín y piano. El padre se había criado en otro barrio tanguero como Boedo, y llegó a dirigir un Orfeón en los andurriales santelminos, de los que alegraban las noches de la zona. Anselmo Aieta era el orgullo del barrio y Don Antonio supo alternar con él para alegría de su hijo que así iría conociendo a otros personajes importantes como Francisco García Jiménez, con quien, tiempo más tarde, compondría varios temas de mucha pegada.

                                           


Como músico, Oscar llegó a alternar en algunos conjuntos, como el de Francisco Pracánico, pero lo suyo sería la creación de obras, algunas de las cuales perdurarían en el gusto popular. Su primer tema fue Barba Blanca, un tango al que le puso letra precisamente García Jiménez. Al año siguiente se presentaría al Sexto Concurso del Disco Nacional, en el Palace Theatre, con Mentiras criollas, un tango con letra y música suyas que saldría tercero, detrás de: De todo de Olvidas y Pensalo bien.

Pero, lo más importante fue que Gardel, que había sido jurado del concurso, le llevó al disco ese mismo año -1929- dicho tema, con las guitarras de  Aguilar y Barbieri. Por cierto, los versos eran muy ingeniosos y la censura  que estableció la dictadura militar en 1943, los prohibió. Entre otras cosas decían:

Que es mejor hacerse el gil,
ser creyente... y no dudar.
Que el casorio arreglarás
con la rifa del chalet
que firmás los pagarés
con la guita que te dan;
qu'el patrón te v'aumentar
si cinchás de sol a sol,
que de músico o doctor
por correo aprenderás...

                                           


Oscar Arona se hizo un nombre en el ambiente y fue amigo, entre otros de Emilio Vardaro, con el que hizo El repique, el vals Imaginación con letra de García Jiménez, igual que Miedo, y Mía que lleva letra de Celedonio Flores. Charlo, con la orquesta de Francisco Canaro grabó su tango Parque Patricios, un hermoso homenaje a mi barrio de siempre. Y con el fino poeta Armando Tagini, realizaron Pobre huerfanita, Menta y cedrón, El cornetín del tanvía y Hoy como ayer. Con García Jiménez también compuso Clavel, Al volver de madrugada y otros.

                                                   


                                         
¡Cuántas veces habremos milongueado el Bailongo de los domingos, que relizó con el citado García Jiménez! D'Arienzo le registró su Don Juan Mondiola, con la voz de Alberto Echagüe, que homenajea a un popular personaje de historietas de Miguel Ángel Bavio Esquiú. El mismo sería llevado al cine por Manuel Romero. Y Arona arranca así para el lucimiento de Echagüe:

En el mazo de la vida sos un frilo remanyado
mezcla rara de pescado con empaque de señor, 
te pusieron "cuatro'e copas"; "el grasa" y otras ranadas,
por tu porra lubricada con aceite de castor...

                                      


Por su notable imaginación para escribir y componer, Oscar Arona merece estar en la galería de los tipos que dejaron huella en el tango. Hoy lo traigo con este delicioso Menta y cedrón, que realizó con Tagini. Lo grabó Ángel D'Agostino con la voz de Ángel Vargas, el 17 de julio de 1945. Y por Francisco Lomuto cantando Fernando Díaz, el vals Imaginación, registrado el 17 de mayo de 1933.

14- Ángel D'Agostino- Menta y cedrón (Ángel Vargas)

129- Imaginación - F. Lomuto-F. Díaz






1 comentario:

  1. Gracias Amigo.
    Qué buen recuerdo de mi gran abuelo, Oscar.
    Desde San Telmo lo saluda, y feliz año 2016!

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