lunes, 20 de julio de 2015

Arturo Gallucci

Me parece de justicia recordar a este honbre del tango que creó una parva interminable de tangos, valses, milongas y candombes, muchos de los cuales bailamos a diario en la pista y que fueron obra suya, en yunta con músicos, o algún poeta. La vena le le llegaba de sus padres, que a él y sus hermanos los formaron musicalmente y los incluyeron en su conjunto Los Fregolini que actuaban en cines y circos de los barrios porteños.

De paso cañaso, el pibe de seis años se fue aficionando a tocar algunos instrumentos como la guitarra, el contrabajo  y hasta el pistón. Ello le serviría para dar cuerda a su pasión tanguera y esa temprana vocación que vivió plenamente hasta sus últimas días, ya que murió en 1978. Pero en aquellas umbrías noches de tango en el centro porteño, se hizo camino rápidamente con un tango que hizo en yunta con el letrista Alfredo Navarrine: Corazón en sombras.

                      


Era la época lujosa de Di Sarli que le registró una decena de temas, de De Angelis que desde el programa radial Glostora Tango Club llevó sus creaciones a todo el país. Y no eran pavada esas canciones que rápidamente entonaban los muchachos y chicas de todos los barrios, y se abrían paso en las milongas de entonces que se establecían en clubes y salones de Buenos Aires.

Entre algunas de sus composiciones destacan las que siguen manteniéndose firmes en el recuerdo y las pistas de bailes. Me gusta citar la milonga: Yo soy de San Telmo, que lleva letra de Victorino Velázquez y a la cual Gallucci le adosó una hermosa música que suena a gloria en la grabación de Di Sarli con Rufino, o en la de Laurenz con Podestá. O Vieja luna, otra maravilla disarliana, a la que Gallucci le agregó música a los versos de Celedonio Flores y que Jorge Durán cantó como nadie.

       

La lista de sus creaciones es tan extensa que supera cómodamente las doscientas. Y puesto a recordar algunas de ellas, me inclino por Frente al espejo, Fogón de Huella, Mi novia de ayer, Cero al as, Dejame hablar,  Como se hace un tango, Sirva otra copa, El hijo cruel, Cuando muere una esperanza, Cuatro líneas para el cielo, Adiós marinero , Cargamento, Tengo un amigo, Cien guitarras, Amor de resero, Guitarra de ausencia, con distintos colaboradores. Con ellos me basta para trazar el perfil de un importante hombre del tango.

Yo lo vi en El Mesón español, de la Avenida Caseros y Baigorri, cerquita del Hospital Rawon, al que solíamos concurrir con algunos muchachos amigos. Era un edificio bajo, colonial, pintado de blanco, y a la entrada, tenía un caballito miniatura, de aquellos que criaba Falabella. Allí Gallucci tocaba el contrabajo en un trío junto a Lorenzo Raneri en guitarra y Alfredo Calabró en bandoneón. Parece mentira con tantas obras de éxito que creó a lo largo de su vida que tuviera que trabajar hasta el final de sus días para ganarse el sustento y mantener a su familia, como le contaba a mi compañero y amigo Pepe Barcia.

 
Hoy al recordarlo, lo hago especialmente con dos de sus numerosos temas que poblaron los atriles de las orquestas típicas del cuarenta al sesenta. Por supuesto, elijo un par que realzan su obra. En primer término el vals, Mi novia de ayer, compuesto con José Soliño Barreiro, que grabó Alfredo De Angelis con Floreal Ruiz el 28 de abril de 1944. Y Como se hace un tango, que lleva versos de Enrique Dizeo y Carlos Di Sarli con la voz de Roberto Rufino, registró el 5 de marzo de 1943.


15- Alfredo de Angelis - Mi novia de ayer (Floreal Ruiz)

061- Como se hace un tango - Di Sarli-Rufino






2 comentarios:

  1. NO ENCUENTRO NINGUNA FOTO DE GALLUCCI N SBAE DONDE PUEDO CONSEGUIR UNA. GRACIAS

    ResponderEliminar
  2. No tengo ni idea Seguramente estará en alguna foto de las muchas que tengo, pero no he podido registrarlo. Creo que en SADAIC tendrían que tenerla porque era socio de la misma. Saludos.

    ResponderEliminar