lunes, 8 de junio de 2015

Piazzolla, Troilo y El Motivo

Le decía Ástor Piazzolla a mi compañero Natalio Gorín, en el libro que éste escribió sobre aquel, y me lo regaló, dedicado, en un encuentro que tuvimos en Londres, en ocasión de un partido de fútbol entre las Selecciones de Inglaterra y Argentina:

  -Durante muchos años toqué sentado, como la gran mayoría de mis colegas, hasta que me convertí en solista. Ahí sentí la necesidad de buscar otra posición, que se adecuara más a mi personalidad. Sentado me daba la sensación de estar atado. Me paré, clavé la pierna izquierda en el piso y acomodé el instrumento sobre la rodilla derecha. Desde entonces toco con mis tripas sobre la parte del "fueye", y creo que bailamos juntos: el bandoneón y yo. A veces siento que estoy llorando mientras toco un solo, pero sin lágrimas en los ojos. Es como el Gordo Troilo  tocando El Motivo, ahí llora a través del bandoneón. Eso se llama transmisión, electricidad. En ese momento puede pasar un tren por arriba del escenario y el que toca no se da cuenta. Y un buen hincha de Troilo o de Piazzolla, tampoco.

                                     
 

 -El tango tuvo grandes bandoneonistas. Hay un estilo Maffia y un estilo Laurenz. Uno es más intimista, el otro más desbordante. El Gordo Troilo fue otra cosa, no era deslumbrante, pero sí un intérprete maravilloso, me hacía caer las medias tocando dos notas incomparables. En materia de técnica también está Minotto, y posiblemente el más grande para todos nosotros, aunque desconocido para el gran público porque un día se cansó del tango y se fue a tocar el oboe en la orquesta del Teatro Colón, se llama Roberto Di Filippo. En la primera línea no puede faltar Leopoldo Federico, el mejor de todos en esta época. En la generación posterior hay dos muy buenos: Dino Saluzzi y Néstor Marconi.

  -Yo soy distinto a todos. No digo mejor ni peor que Troilo o Federico. No. Lo que no tiene nadie es mi toucher. Esto quiere decir que alguno me puede superar, o no, de lo que estoy seguro es que como Piazzolla no puede tocar ninguno.

                                                   
Los dos Pedros: Maffia y Laurenz, yunta mágica.


  -Pero yo no nací en un frasquito ni el sonido de mi bandoneón es una rareza del cielo. Todo está íntimamente ligado. Y yo lo expreso con música. En el primer tema de la Suite Troileana, que se llama justamente Bandoneón, el Gordo está permanentemente a mi lado, por momentos toco como Piazzolla y de a ratos él me contesta. Lo mismo en Tristezas de un Doble A, en la versión del quinteto hay un solo de bandoneón que dura diez o quince minutos, según como me agarre. Ahí me voy de viaje y llevo conmigo a Maffia, a Laurenz, a Di Filippo, a Federico, y tengo la sensación de estar tocando con ellos. No hay cables sueltos, algo nos une.

Tres grandes del fueye: Piazzolla-Troilo-Laurenz
                                           


  -Lo peor que le puede ocurrir a cualquier bandoneonista es ser tímido. Lo que nosotros los músicos decimos tocar para adentro. Eso no sirve. No hay que tener miedo. Si uno se equivoca se va a escuchar, pero también se va a escuchar y muy bien lo mejor que uno tiene adentro. Leopoldo Federico y yo tocamos fuerte, en cambio Troilo fue más bien intimista, lo que no significa tener miedo, él tenía una gran personalidad en el escenario.

No se me ocurre nada mejor para acompañar estas reflexiones de Piazzolla, que traer a Aníbal Troilo y su cuarteto con Grela, tocando este tango mencionado de Juan Carlos Cobián, con versos de Pascual Contursi: El motivo. Lo canta Alberto Marino. Y cómo casualmente en la mañana del 13 de agosto de 1970,  se levantaron medio colos y se fueron los dos, Ástor y el Gordo a grabar al bardo dos temas, yo vuelvo a con esa interpretación que hacen entre esos dos grosos fueyes, a la parrilla, de El motivo.

2- El Motivo - Troilo-Grela (Marino) 

El Motivo - Troilo-Piazzolla -Dúo 

 

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