viernes, 26 de junio de 2015

Del barrio de las latas

Este tango es de 1926 y lo grabó dos veces Carlos Gardel ese mismo año. El primero, el día 26 de noviembre de dicho año en sistema acústico con las guitarras de José Ricardo y Guillermo Barbieri y el segundo, cuatro días más tarde en el nuevo sistema eléctrico. Sus autores fueron el pianista y compositor Raúl de los Hoyos, y,  los versos son de Emilio Fresedo, violinista y co-autor de tantos temas famosos con su hermano Osvaldo.

Como habitante de Parque Patricios, donde me crié y viví mi primera e inolvidable juventud, me gustar recrear este tango que habla de una zona que existió en el sur del barrio y que debe haber sido la primera Villa Miseria de Buenos Aires. Estaba ubicado entre las calles Cachi y Zavaleta y allí se instalaron muchas personas sin techo, que se arreglaban armando casas de lata, con cartones y otros elementos que rescataban de los desechos de tiendas de comestibles y otros sitios.

                                           


Por supuesto no existía ya cuando me instalé con mis padres en el barrio, luego de haber nacido en Villa Urquiza. Pero oía hablar de estos lugares y del Barrio de las ranas, también ubicado en la zona, por la gran cantidad de batracios que pululaban en lagunas y charcos que se formaban con las tormentas. A los muchachos provenientes de estas zona que se injertaban en las milongas de otros sitios o en los formativos de la calle Famatina, donde había que pagar -formar-, para comprar bebidas y algunos alimentos que alternaban con las horas de milonga, se les llamaba raneros. Era como un símbolo de "muchachos listos". El adjetivo quedó sellado en el diccionario lunfa como tal.

Al barrio le quedó el recuerdo de los Corrales viejos, donde estaban instaladas las antiguas instalaciones del denominado: Mataderos del sur de la Convalecencia. Para ello se cercaron las calles Catamarca, Boedo, Chiclana y Famatina y allí se faenaba todo tipo de ganado que era traído de provincia por la calle de Arena, como se conocía a la futura calle Chiclana.

                                     
Los corrales viejos en Caseros y Monteagudo; hoy Parque Patricios


A su alrededor se montaron seberías, bares, reñideros, fondas con canchas de bochas al fondo y todo tipo de establecimientos relacionados con los productos de la matanza como los chacinados. Ya casi en 1900, el gobierno decidió trasladar el Matadero al barrio que adquiriría precisamente el nombre que lo justificaba: Mataderos.

Enrique Santos Discépolo recordaba siempre cuando, siendo un niño, huérfano de padre y madre, su hermano Armando lo llevó a vivir con él y su esposa a un despartamento de la calle Rioja, en el barrio, y pudo participar en numerosas terutlias literarias con gente como Facio Habecquer, Abraham Vigo, Agustín Riganelli y otros. Y también bullían en su cabecita aquellos viajes que hacía con el pintor Habecquer al Barrio de las latas para pintar perros vagabundos, mujeres y "crotos"  -desarrapados-, que llevaba a sus tremendos aguafuertes. También concurría el futuro gran pintor Benito Quinquela Martín que se disfrazaba de rey mago y respartía caramelos a los chicos pobres del barrio. Y Juan De Dios Filiberto que subía al adolescente  Discepolín a un sulky, le daba unos reebencazos al percherón y se iban a visitar el barrio de las latas y el de las ranas, con un mandolín .

                                         
Milonga en St. Gallen - Suiza- que lleva el nombre de mi barrio


Dijo José Gobello que éste último "limitaba por el norte con la Avenida Amancio Alcorta ( entonces calle de las Cinas Cinas, donde se levanta el estadio de fútbol del Club A. Huracán), por el sur, con las vías de la que fue Compañía General de Ferrocarriles; por el este con la calle Colonia y por el oeste, con la calle Monteagudo, en el Parque de los Patricios. Tomó su nombre de la laguna existente a la altura de la calle Luna, abundante en ranas que se pescaban con facilidad. Se le llamaba también Barrio de las latas. Era un conjunto de viviendas precarias, construidas generalmente con envases de querosén y nafta, llenos de tierra en ocasiones, y en otras extendidos y claveteados. Subsistió desde los primeros años del siglo hasta después del Centenario, cuando las autoridades lo quitaron".

En la milonga Parque Patricios, de Antonio Radicci y Francisco Laino, que interpretaban las orquestas de Francisco Canaro y Francisco Lomuto, lo pintaban así:

"Mi viejo Parque Patricios / querido rincón porteño,  barriada de mis ensueños / refugio de mi niñez. /El progreso te ha cambiado / con su rara arquitectura / llevándose la hermosura / de tu bondad y sencillez. / Cuantas noches de alegría / al son de una serenata, / en tus casitas de lata / se vio encender el farol. / Y al vibrar de la vigüelas / el taita de ronco acento, / hilvanaba su lamento /sintiéndose trovador."

                                                              


En 1902 el gobierno nacional contrató al paisajista frances Charles Thays para parquizar numerosos lugares de la ciudad que crecía de un modo imparable, y en ese sitio creó el Parque Patricios, delimitado por las calles Avda. Caseros, Almafuerte, Uspallata y que tiene unos 100.000 metros cuadrados de extensión. Frente al mismo se construyó la moderna Sede social del Club Atlético Huracán, sobre la Avenida Caseros, inaugurada el 9 de agosto de 1941, donde años más tarde se implantaría una de las mejores milongas de Buenos Aires, en sus hermosos salones. Allí bailé con las grandes orquestas en vivo en los cincuenta, y todos los domingos con "selectas grabaciones".

                                             
La Sede Social del Club Atlético Huracán frente al Parque Patricios


Atrás, en la leyenda, quedaban los Corrales viejos, el barrio de las latas, el de las ranas, y surgían numerosos clubes de barrio como el Sp. Charleston (donde aprendí a bailar tango), Alianza, Uspallata, Bristol y muchos más que sirvieron para refugio de niños, jóvenes y mayores. Estos últimos serían quienes edificarían estos lugares fundamentales para los barrios. Incluso el mismo Thays diseñó el Parque Ameghino, también en Parque Patricios, donde corretée en mi infancia y admiré el canto de los pájaros de todo tipo que lo poblaban y anidaban en sus árboles.

Y para redondear la nota, cabe recordar que Francisco Canaro y Osvaldo Fresedo grabaron en forma instrumental este tango que recuerda la vieja época: Del barrio de las latas. Fresedo lo registró el 16 de noviembre de 1926 y Canaro, el 1 de septiembre de 1927. El tema estaba bastante olvidado hasta que Carlos Di Sarli lo puso de nuevo en órbita, grabándolo con el cantor Mario Pomar en abril de 1953. Al año siguiente lo interpretaría en  las 7 noches de Carnaval del Club Atlético Huracán, precisamente. Aníbal Troilo, con su cuarteto lo registró en forma instrumental el 5 de agosto de 1968. Lo acompañaban: Osvaldo Berlinghieri al piano, Ubaldo de Lío en guitarra y Rafael del Bagno en contrabajo. Estas dos últimas versiones son la que ilustran la nota.


Del barrio de las latas - Carlos Di Sarli-Mario Pomar

Del barrio de las latas - Cuarteto Aníbal Troilo 



Tita Merello lo grabó acompañada por la orquesta de Carlos Figari. Traigo ese video al blog porque está armado con fotos viejas que reproducen aquel escenario de pobreza y laterío.


                                      

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