miércoles, 24 de junio de 2015

Cristal

A veces me pregunto: ¿Cuántos tangos hermosos pudimos habernos perdido si en 1934, no se hubiesen conocido José María Contursi y Susana Gricel Viganó? Él era entonces un apolíneo locutor de Radio Stentor y ella una muchachita que venía de Guaminí con las hermanas Omar para escucharlas a éstas en dicha radio porteña. Catunga, como se lo conocía en el ambiente, hijo del legendario inventor del tango-canción: Pascual Contursi, tenía 23 años y la hermosa muchachita apenas 14.

La historia es muy conocida: Se enamoraron perdidamente, se vieron, se escribieron, pero él terminaría casado con su novia porteña y ella radicada en Córdoba, con sus padres, también se casaría con un vecino de la localidad. La lejanía, el romance interrumpido por el destino, dió lugar a más de treinta composiciones escritas por José María, que llevan música de reconocidos compositores y que abrieron fuego con el tango que lleva el nombre familiar de la amada inolvidable: Gricel. Le pondrá música Mariano Mores en 1942 y sobre esas notas el Catunga dechava su tremendo y frustrado metejón.
                               
                                     
La hermosa musa tanguera: Gricel
             

Entre idas y venidas, viajes y mensajes entrañables, va surgiendo una pátina de tangos que enriquecen las hermosas décadas del cuarenta al sesenta. He hablado varias veces de esa fragua de títulos que permanecen firmes en el gusto popular por tratarse de algo tan común como el amor imposible, y la belleza de los temas poéticos acompañados por una música del mismo calibre. Que sería de Mores, Troilo, Mora, Dames, Ciriaco Ortiz, José Tinelli, Antonio Rodio, Pontier, Laurenz, Francini, Stamponi, Caló, Scorticati, Brameri, Sebastián Lombardo, Fresedo, Soifer, Julio De Caro, Charlo, Mario Canaro, Francisco Lomuto, Pascual Storti, Andrés Falgás, Juan Carlos Howard, Ángel D'Agostino, Alfredo Attadía, Carlos Di Sarli.... y la lista sigue.

Todos estos personajes del tango vivieron, aunque fuese indirectamente, el tormento del Catunga Contursi por su alejamiento de la hermosa Grisel. Aunque finalmente, tras la muerte de la esposa del poeta, la separación de la rubia, afincada en Córdoba, y la mediación de Ciriaco Ortiz, el amor renace de sus cenizas aún calientes y los protagonistas de tantos tangos imperecederos se casarán por la Iglesia en la localidad cordobesa de Capilla del Monte. Ella había ido a buscarlo a Buenos Aires, aconsejada por Ciriaco. José María tenía 56 años y Gricel, la de las letras de tango: 47.

                                       
El Catunga y Grisel en Capilla del Monte

Toda esta historia es muy conocida pero no me resisto a revivirla una y otra vez, a través de esos tangos que escucho mientras escribo o los selecciono para bailarlos en la pista. Y hoy me emberretiné con éste que compusiera también con Mariano Mores y que está en el título de la nota. Es de 1944 y se dió a conocer en un concurso de tangos por Radio Belgrano, que ganara precisamente Cristal. La empresa Mejoral, una aspirina muy publicitada entonces, auspiciaba estos concursos que tuvieron mucho éxito por la calidad y cantidad de temas que se presentaban a los mismos..

Los versos desgarrados del Catunga hallaron justo encaje en la música que le sirvió Mores.

Tengo el corazón hecho pedazos,
rota mi emoción en este día...
Noches y más noches sin descanso
y esta desazón del alma mía...
¡Cuántos, cuántos años han pasado,
grises mis cabellos y mi vida!
Loco...casi muerto...destrozado,
con mi espíritu amarrado
a nuestra juventud.

El 7 de junio del citado año lo grabaría Aníbal Troilo, cantando los versos Alberto Marino y fue todo un golazo. Un día antes lo registró Francisco Canaro (en cuya orquesta tocaba Mores) con la voz de Carlos Roldán. El 30 de dicho mes y año, fue Osvaldo Fresedo, cantando Oscar Serpa, quien lo trasladó al disco. Armando Pontier realizó linda interpretación con la voz de Héctor Darío.

                           
                     

Lo podemos escuchar en las versiones de Troilo-Marino, y la que realizó Mariano Mores con su orquesta y su hermano Enrique Lucero cantando los versos, el 1 de febrero de 1957.

046- Cristal. Troilo-Marino

11- Cristal - Mariano Mores-Enrique Lucero



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