martes, 19 de mayo de 2015

Tango en el mundo

Si echamos una mirada de lo que está pasando en estos últimos años con el tango en diferentes países de los diversos continentes, se pueden llevar una sorpresa todos aquellos que creen que se trata de una danza que se baila únicamente en las milongas argentinas o en países más cercanos.

Porque el Tango se ha ido extendiendo como una gran mancha de aceite por el mundo entero y hoy se lo baila en todas partes. Y en muchos casos con formas académicas, como si hubieran nacidos estos milongueros en la misma Buenos Aires. Por supuesto, hay sitios donde se lo baila mejor que en otros, países que han despertado de la mano de profesores, en su mayoría argentinos, que les han indicado las premisas necesarias para bailarlo con sentimiento y formas milongueras.

                                    

Ha crecido tango la pasión por el tango, que hay Festivales todas las semanas del año en distintos pueblos europeos, con participación de parejas de profesionales que dan exhibiciones y dictan clases. Y por supuesto, también hay milongas diarias en cualquier ciudad importante del continente.

Para que se entienda mejor la difusión que ha alcanzado el tango, vemos, por ejemplo, esta demostración en una calle céntrica de Sydney, una de las ciudades más pobladas y modernas de Australia.

                                    

De allí podemos saltar a una ciudad de Europa. En este caso nos ubicamos en Budapest, capital de Hungría y allí contemplamos el entusiasmo de dos bandoneonistas, un guitarrista y varias parejas en un gran centro comercial de esta renovada ciudad.

                                  

Y para terminar esta demostración para los que no creen en el gran salto que ha pegado nuestro tango por el mundo entero, nos vamos a la tranquila Copenhage, capital de Dinamarca. Allí incluso se animan con un tema de D'Agostino-Vargas en un espacio público.


                                         

Y así podríamos seguir por muchos lugares de todo el globo, pero para muestra bastan estos botones. Así que, los que  todavía no aprendieron a bailarlo, vayan poniendo los pies en remojo, y así cuando viajen podrán sacarse el gusto en cualquier rincón del orbe.


                                          

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