lunes, 18 de mayo de 2015

Oscar Rubens

Alguna vez he hablado de este integrante de la familia de los Rubistein, que tanto aportaron al catastro tanguero, como autores de temas importantes, e incluso en otras facetas de la vida artística, como, por ejemplo, el caso de Oscar que fuera el fundador de Ediciones Select, una Editorial que le dió cancha a numerosos autores que pugnaban por abrirse paso en aquellos años febriles. Y allí se editaron éxitos como: Nada, Tarde, Trenzas, Milongueando en el 40, Pedacito de cielo, Flor de lino y otros temas de distintos letristas y compositores.

En Select, Oscar Rubens (Rubistein), también editaría su nutrida colección de obras musicales, muchas de las cuales tendrían un largo recorrido y algunas de ellas como: Tu melodía, Gime el viento, Los muñequitos, Llueve otra vez (cómo me gusta la versión de Laurenz con Carlos Bemúdez. La de Di Sarli-Podestá también es óptima), Lloran las campanas,Tarareando, Domingo a la noche, Jugando jugando o Cuatro compases (ese gotán milonguero que Alberto Castillo canta con Tanturi, y Berón con Caló), siguen engalanando las milongas de todas partes, rubricando el acierto de sus autores.

                                                   
Oscar Rubens
      
Los Rubinstein fueron emigrantes judíos que venían de Ekaterinoslav, Ucrania. Llegaron en 1906 a la Argentina con tres hijas. En Buenos Aires tendrían más hijos, y entre ellos: Luis, Oscar, Mauricio y Elías. Su apellido pasó a ser Rubistein por un error en la Aduana. Estos cuatro varones se dedicarían al tango. Luis Rubistein, autor de tantos éxitos, sería el segundo padre de sus hermanos, al morir Motl, el progenitor. Y además fundaría una escuela de artistas -PAADI- de donde surgirían tantos valores para la radio, el cine y el teatro argentino. Sus hermanos pequeños también debieron salir a hacer distintos trabajos para ayudar a la madre, porque eran muchos y el dinero no alcanzaba.

Mauri (Mauricio) fue un destacado comentarista radial de tangos, los otros tres se dedicaron a escribirlos, y en el caso de Luis, incluso se animaría a ponerle música a algunos de sus numerosos temas. Oscar, en cambio, buscó asociarse con  compositores como Miguel Caló, Héctor Stamponi, Horacio Salgán (el vals Se fue, que grabó Héctor Mauré con D'Arienzo en 1943), Armando Pontier (El vals soñador que cantó Raúl Berón con Miguel Caló); Alberto Suárez Villanueva (Es en vano llorar, Lloran las campanas, Mientras duerme la ciudad, Qué quieres de mí, Quiero que sepan, Al compás de un tango, Lejos de Buenos Aires) o Juan José Guichandut, Enrique Mario Francini, Atilio Bruni, el pianista Roberto Nievas Blanco, Juan José Guichandut, entre otros.



La obra de esta saga es realmente impresionante y plagada de sucesos en las distintas versiones de orquestas y cantantes. Tanto Luis como Oscar o Elías, dejaron una herencia muy valorada con su fecundo trabajo. La orquesta de Miguel Caló, en su mejor etapa le grabaría a Oscar numerosos temas: Extraña, Si yo pudiera comprender, Rebeldía (cantados por Raúl Iriarte), Por que seguir (hermosa creación de Roberto Mancini), Desorientado, cantado por Carlos Roldán,  o algunos citados más arriba. Con Roberto Nievas Blanco hicieron el citado Rebeldía, del cual  también Osmar Maderna dejó una versión muy buena en el 46, con Pedro Dátila.


Carlos Di Sarli, por su parte le registraría Sombras del puerto, que lleva música de Armando Pontier y es una gran interpretación de Alberto Podestá. Los muñequitos, con música de Pracánico que grabó con la voz de Roberto Rufino. Con Héctor Stamponi hicieron Triste comedia que Fiorentino registró con Pepe Basso y lo grabarían numerosas orquestas y cantores. Con Miguel Caló realizó El mejor que tiene una buena grabación de Francisco Canaro con Juan Carlos Rolón. Floreal Ruiz con De Angelis hizo una creación de Dejame así. Y Troilo le sacó astillas a Gime el viento, Lejos de Buenos Aires, con Fiorentino. Podría citar muchas más obras suyas  pero la nómina citada alcanza para iluminar las noches increíbles del cuarenta. Como Tu melodía o Mientras duerme la ciudad,  que fueron éxitos de Rodolfo Biagi. En algunos casos, Oscar Rubens utilizaría el seudónimo P. Valdez en sus composiciones.



                                                                                
En una conversación con Julio Jorge Nelson, Luis Rubistein le confesaba a éste: "Yo siempre tuve una cierta facilidad para idear los temas y luego darles forma para la canción. Pero mi hermano Oscar es todavía más rápido que yo en este aspecto". Una supuesta facilidad que no le impidió crear una obra perdurable y exitosa, de la cual sólo he expuesto algunos ejemplos. Creo que merece destacárselo por todo ello y por haber sido un gran tanguero. Y dueño de una fecundidad que le permitió escribir temas de bella factura.

Hoy lo recuerdo en una grabación de Radio El Mundo donde Miguel Caló interpreta en 1963, El vals soñador, de Armando Pontier y Oscar Rubens, que el mismo Caló grabara con  Raúl Berón en 1942. En este caso lo canta Alberto Podestá. A continuación, va Rebeldía, de Rubens y Nievas por Miguel Caló con Raúl Iriarte, grabado en 1946. Y por último, Calla bandoneón, de Rubens y Carlos Lazzari por Ricardo Tanturi con Enrique Campos, llevado al disco en 1944.

El vals soñador - Miguel Caló- Alberto Podestá

Rebeldía - Caló-Iriarte

Calla bandoneón- Enrique Campos con Ricardo Tanturi

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