miércoles, 4 de febrero de 2015

Luis Petrucelli

Fue uno de los grandes bandoneonistas que abrieron el camino y que me encanta. Su sonidos, sus fraseos, son realmente hermosos, como correponde a un alumno del alemán Bernstein, aquel que rivalizara en los cafetines de la Boca, nada menos que con Eduardo Arolas. Curiosamente, Arturo Bernstein nació en Brasil, aunque se crió en Buenos Aires,  pero por su apellido gemano, y la afición a los chops de cerveza, le quedó el apelativo. Era un bandoneonista de escuela que tocaba con partituras en una época que casi ninguno lo hacía. Y fue un gran maestro que transmitió sus enseñanzas a tres pichones que harían roncha en la historia del tango: Federico Scorticati, Ismael Spitalnik y el citado Petrucelli.

                                     
Petricelli a los 18 años

En una larga charla con Julio De Caro, me habló maravillas de éste último que lució junto a Pedro Maffia en el legendario y revolucionario sexteto del hombre del violín corneta. Y desde entonces creció mi interés por su figura y comparto todo lo que me dijera el maestro, por la belleza de sus interpretaciones y la pureza del sonido. Después de sus estudios en una academia del barrio fue a parar a la casa-estudio de Bernstein de donde emergió para lanzarse a los escenarios, y con 14 años ya tocaba en el Café T.V.O, e iría fogueándose junto a gente curtida.

                               
La primera Típica Victor que dirigió Petrucelli. Ciriaco a su der.


Todo lo que prometió en sus inicios, lo fue confirmando largamente y adquiriendo prestigio entre los diferentes músicos y directores que lo llamaban para integrarlo en sus tríos, cuartetos y orquestas. A los 16 años ya lucía en un trío contratado en la provincia de Córdoba, con el gallego José Martínez al piano y Antonio Buglione en violín. También viajaría a Tucumán con Vicente Gorrese, Emilio Marchiano y Arturo Abruzzese. Conoció a Pedro Maffia, cuando Luisito actuababa en la orquesta de Geroni Flores, y luego de escucharlo atentamente, Pedro le dió un abrazo emocionado y le lanzó un vaticinio. "Sos muy pibe pero tocás lindo y con sentimiento. Algún día tocaremos juntos".

                                      
Petrucelli sentado en el medio arriba de Vardaro. A su izq. Ciriaco Ortiz

Y el pronóstico se cumplió cuando, luego de luego de haber compartido sitio en un par de conjuntos,  Maffia lo recomendó a  De Caro en 1924 para que ingresara en el famoso Sexteto, luego de haber estado con él, en un sexteto de vida breve que dirigió Petrucelli y en el que había pesados como el citado Maffia, Marcucci, Baralis, Germino y De Grandis. Ya se había forjado un nombre y lo mismo actuaba en la orquesta de  Cobián , en la de De Caro, con la de Fresedo, que se alistaba en la de Francisco Canaro para tocar en Nueva York. Y siempre dejaba el sello del sonido tan especial de su fueye en todas las formaciones en que estuvo.

                                              

Especialmente en todas las que alistó el selllo RCA Victor, formando en el elenco estable desde la fundación de aquella inolvidable Típica Victor que sólo tenía la finalidad de grabar. Como  lo haría en la de Los Provincianos o la de Adolfo Carabelli, e incluso haría de director de la misma y primer bandoneón, en la Típica Victor fundacional. Sus dúos con Ciriaco Ortiz fueron memorables.

                               
En la Orquesta Fresedo, 2a. fila, 2º de der. a izq. Ruiz y Mayel los cantores


No fue un compositor destacado, porque además falleció prematuramente en febrero de 1941, de un ataque de peritonitis, cuando estaba nuevamente en la orquesta de Osvaldo Fresedo y contaba apenas 37 años. De todos modos, todos aquellos que tuvieron la ocasión de trabajar con él lo elogiaron reiteradamente como músico y compañero.Grabó 54 placas en los tres años que estuvo al frente de su orquesta de 1928 a 1931. Aquel  Sexteto suyo con una personalidad donde destaca netamente su modalidad interpretativa, lo formaban: Petrucelli y Enrique Pollet en fueyes, Bernardo Germino y Antonio Buglione en violines, Carlos Alsina en el piano y Humberto Constanzo en contrabajo.

El sonido diáfano, hermoseante de su fueye podemos apreciarlo en un par de grabaciones con aquel conjunto. En primer término les dejo el tango de José Martínez: El cencerro, grabado el 31 de octubre de 1928. Y a continuación el tango de Humberto Castiglioni: Michelú, registrado el 6 de junio de 1930.

Parando las orejitas.

Orquesta Luis Petrucelli- El cencerro.

Orquesta típica Luis Petrucelli- Michelu




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