jueves, 26 de febrero de 2015

Bailar Pugliese

Parece increíble, pero desde que arribó la nueva alborada del tango en los años noventa y se diseminó por todo el mundo con un ímpetu extraordinario, las pistas se llenaron de bailarines que comenzaron a distinguir a algunas orquestas y entraron definitivamente en la órbita milonguera, que se había difuminado a partir de fines de los sesenta.

Y volvieron a imprimirse discos que estaban en el olvido o en el destierro, dado que algunos japoneses habían comprado directamente las matrices en Argentina ante el desinterés de las grabadoras por el tango, para volcarse en otros géneros. Regresaron, primero en forma de cassetes y más tarde en elepés. Algunas radios le dejaron nuevamente espacio al tango y de a poco volvimos a almacenar la memoria de toda esa música que iluminó la juventud y la nostalgia de tantos argentinos.

                                   


Lo curioso, fue que, en el ajetreo de las pistas, descubrimos que mucha gente tiene problemas para bailar Pugliese. Y no sólo en el exterior, también en la propia patria del tango. Muchos milongueros del presente lo consideran "difícil de bailar" y no le encuentran la vuelta. Permanentemente me tropiezo con bailarines enarbolando ese latiguillo: "Pugliese no se puede bailar".

Si echamos la mirada hacia atrás, esta orquesta fue la que tuvo la hinchada más fiel. Eran alborotadores, interrumpían a veces la actuación con consignas y vítores y salían a las cuatro de la mañana de las milongas con aquel cantito que los identificaba: "¡Ese, ese ese, La barra de Pugliese!". Fue la orquesta con la cual más veces bailé en vivo y en directo. Nuestra barra era asidua del Club Huracán, que tenía unas pistas sensacionales en su Sede social, frente al Parque Patricios, y la de Pugliese fue la orquesta que más noches estuvo empujándonos con su particular estilo. Incluso en aquellas 7 grandes noches de carnaval 7.

                                           


Y realmente era una maravilla por la marcación del piano, poniendo el acento en el primer y tercer tiempo de cada compás y las síncopas en medio de cada tiempo logrando una percusión que lo distinguió de las demás orquestas, aunque sus formas fueran claramente decareanas. La fuerza de Pugliese en el piano, la polenta arrabalera de Osvaldo Ruggiero en el bandoneón, contagiando a sus compañeros, y el sonido de los violines de Enrique Camerano y Julio Carrasco, más la destreza rítmica de Aniceto Rossi en el contrabajo, marcaron las líneas de lo que sería hasta el final esta gran orquesta milonguera.

¿Porqué entonces no lo pueden bailar algunos milongueros de la actualidad cuando siempre fue una de las preferidas por los muchachos y muchachas de su época? Yo creo que es simplemente porque no escuchan la marca. Bailan siempre igual, no importa el ritmo, sea D'Arienzo o Di Sarli, Tanturi o D'Agostino. Cada una tiene un tempo musical, una marca, una característica, son lentas, rápidas, rítmicas, melódicas, pero todas ellas son muy bailables, por eso siempre se distinguieron.

                             


Algunas, como Troilo o Di Sarli, más rápidas al comienzo, más melódicas posteriormente, pero conservando su tono de tango milonga, aunque Pichuco sin Orlando Goñi fue derivando paulatinamente hacia otra musicalidad, siempre hermosa. Pugliese evolucionó con nuevas sutilezas y permanentemente lo distinguía ese arrastre que se toma antes del tiempo y termina con toda la fuerza cuando llega al tiempo justo.

Bailar Pugliese es un ejercicio de introspección milonguera. Hay que estar con las antenas paradas, el cuore latiendo con cada yumbazo, y moverse con lentitud en las cadencias tan frecuentes y hermosas con que perfuma sus yeites bien milonga. Su orquesta fue una fragua permanente de inquietudes, en la cual se bañaron todos sus músicos. Entre todo crearon esa gama de matices emocionales que deriva en la pureza de la frase terminada. A veces nos incita con una polirritmia de los instrumentos, fieles a la tensión interpretativa que fue marcando el director desde el piano. Sobre todo en las variaciones finales.

                                 
La orquesta de Osvaldo Pugliese en El viejo almacén


No se puede seguir bailando como si la orquesta estuviese prendida en un tutti rítmico, cuando las cadencias, las pausas, nos piden respetarlas como se deben y no seguir como si tal cosa. Hacerlo como si fuésemos músicos de la orquesta. Cambiar de pesos en el mismo sitio, acariciando el suelo, abrazados a la pareja de turno y esperando el llamado de la orquesta en trance, masticando los adagios con los pies y el cuore. Bailar Pugliese no es difícil. Quizás sea más difícil interpretarlo para aquellos bailarines que todavía no alcanzaron el techo en sus performances. Hay que seguir aprendiendo, como hacían los músicos de Pugliese que discutían permanentemente sobre arreglos y orquestaciones. Y la culminaban mandándose esas grabaciones que nos dejan con el corazón en la boca. Vos decime si esto no se puede bailar. A mí se piantan los remos...

                               


Va La biandunga, otro tema de Don Osvaldo, que la orquesta grabó el 5 de marzo de 1969.


La biandunga - Osvaldo Pugliese


2 comentarios:

  1. Gracias por compartir con nosotros tus experiencias con la orquesta de Don Osvaldo. Yo soy joven y recién he sido llamado por el tango, hace unos nueve años cuando viví y estudié en Buenos Aires. Pero tengo que decirte que estoy totalmente de acuerdo con lo que escribís acá. La primera vez que escuché "La yumba," "Emancipación," "La mariposa," "Nochero soy," y tantos otros temas de Pugliese, me dije, me pusieron la piel de gallina y empezaron a moverme los pies, aunque muy torpemente. Esta música a mí me conmueve y también me mueve, literalmente: es casi imposible quedarme sentado cuando lo escucho.
    ¡Felicitaciones por este blog, que acabo de descubrir!
    Si tenés tiempo para fijarte en el mío, descubrirás que traduzco tangos. Con tu permiso me encantaría traducir este artículo al inglés para compartir con los aficionados tangueros que manyan poco del castellano.
    Un abrazo desde los EEUU,
    Derrick Del Pilar

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  2. Hola Derrick!. Encantado de tenerte entre los seguidores del blog. Si entrás en el Blog y buscás la página del Blog del 3 de abril de 2012, verás un poema que también escribí y titulé: Bailar Pugliese. La nota se llama: ¿Cómo bailamos Pugliese?. Podés traducir mi material, respetando al autor, claro y usarlo, Leeré tu blog. Abrazos.

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