lunes, 8 de diciembre de 2014

Víctor Hugo Baralis

El dicho guachesco: "Hijo'e tigre tiene que salir overo", extraído de la la filosofía del hombre de campo, encaja en este gran violinista que tuvo el tango. Porque su padre, Hugo Ricardo Baralis, contrabajista de mucho predicamento en su época, nacido en Cúneo, Italia, llegado de chico a Argentina,  militó en orquestas como las de Eduardo Arolas, Osvaldo Fresedo, Francisco Canaro, José Tinelli, Francisco Lomuto o Julio De Caro, en aquellos momentos en el que el contrabajo comenzó a tener peso decisivo en las orquestas típicas.

Víctor Hugo siguió su estela luminosa y apilado en su violín, brillaría con luz propia, como integrante de orquestas importantes, desde muy jovencito. Con apenas 14 años, ya lucía en la orquesta de Minotto De Cicco que tocaba en el lujoso Armenoville, usando el violín que le había regalado Francisco Canaro. Sería segundo violín en el famoso Sexteto de Emilio Vardaro, estaría con Rafael Rossi; en el sexteto de Ángel D'Agostino y en 1938 aparecía en la fila de violines de la rompedora orquesta de Aníbal Troilo. Ya era Huguito, el hijo del famoso Hugo.

                                           
Hugo Baralis (h)


Como es sabido, a raíz de los faltazos de Orlando Goñi, que arrastró al resto, Pichuco les envió la carta de la baja definitiva de la orquesta a todos sus músicos y armó un conjunto nuevo. Hugo Baralis había estado casi cinco años con Troilo y le había servido para mostrar su valía y sacar patente de violinista de primera. Además, como se sabe, fue quien impulsó a Troilo a tomar una prueba para incorporar a un jovencito  y desconocido Ástor Piazzolla, que se integraría en la orquesta.

Baralis, Piazzolla y Francini

Hugo y Ástor establecieron gran amistad, y sería el primero quien presentaría a Piazzolla, a su futura esposa, Dedé Wolff, con quien éste se casaría en 1942, estarían juntos durante 24 años y tendrían dos hijos: Diana y Daniel. Dedé era hermana de Pupé, la novia de Hugo, y así se inició el contacto. También fue Hugo quien influyó para que Piazzolla dejara al gordo y arreglara con Goñi para formar en la orquesta de Fiorentino que se había desvinculado de la formación de Pichuco, en 1944. En ella Baralis sería el primer violinista. Goñi y Fiore se pelearon y Piazzolla quedó al frente de la orquesta, y al  terminar Fiore, siguió con la misma su carrera.

Antes Hugo había tocado como violín principal, en el conjunto de Juan Carlos Cobián que había regresado al país luego varios años en el exterior. Baralis admiraba a Cobián por sus grandes obras como compositor, algo que también valoraba en Piazzolla: "No fue el mejor bandoneonista -decía- pero Ástor ha sido un creador excepcional que ha dejado composiciones impresionantes". Y vuelta a vuelta lo llamaba Piazzolla para sus conjuntos, como el legendario Octeto, del cual fue uno de sus fundadores.

                                               
Con María de la Fuente y Juan Canaro en Tokio.


Muchacho jovial, divertido, con la sonrisa siempre a mano y un chiste a flor de labios para quienes tuvimos la suerte de conocerlo, su carrera marcó también puntos importantes como la primera Embajada de tango que se presentó en Japón, con María de la Fuente y la orquesta de Juan Canaro, en la cual estuvo enrolado. Allí crearía su tango Anone (Escuchá, en japonés). Fue músico estable de Canal 9, que fue donde intimé con él, anduvo por Venezuela o Italia, formó diferentes conjuntos, siempre basados en el buen gusto musical, volvió varias veces con Piazzolla, fue solista del Sexteto Mayor, primer violín de la orquesta de José Basso y tuvo sus propios conjuntos.

                                       
         

En 1973 formó el quinteto que grabaría un elepé: Tangos setenta y tres, y en el cual demuestra su exquisita modalidad musical y esa manera de decir el tango que maceró junto a Elvino Vardaro. Formaban en el Quinteto; Daniel Binelli en bandoneón, Rubén  Chocho Ruiz en guitarra, Héctor Console en el bajo, y Horacio Omar Valente al piano, con Baralis al frente, en violín.  Los arreglos fueron eran suyos y de Valente, y el maestro José Carli ejerció la Dirección artística.

Hoy les traigo dos temas, resumiendo los ocho que iluminan el larga duración. En primer término escuchamos el tango de Horacio Omar Valente: Ciudad noche. Y a continuación, de Juan Carlos Cobián: Los mareados.

02- Ciudad Noche - Quinteto Baralis

06- Los mareados - Quinteto Baralis

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