viernes, 21 de noviembre de 2014

Szymsia Bajour

Nació en Nasielsk, Polonia, se naturalizó argentino después de haberse criado en Buenos Aires desde los 11 años de edad, militó en varias orquestas típicas, en Sinfónicas y llegó a ser unos de los más grandes violinistas del mundo. En la ciudad de origen, vecina a Varsovia, su padre regentaba una Confitería a la cual acudían muchos jóvenes y personas mayores. Tenían un buen pasar pero los tambores de guerra estaban sonando y pronto Polonia caería bajo las garras del nazismo. Por eso, antes del desastre decidirían trasladarse a Argentina.

En la radio que tenían en la casa de Polonia, podían captar emisoras húngaras, y a través de ella escuchó un día el pequeño Szymsia (Simón en castellano), a unos tzigani violinistas ejecutando diversas melodías, y el sonido que sacaban aquellos gitanos húngaros, se le prendió en la oreja y el alma. Así su padre se vio obligado a comprarle un violín y estudiar con un maestro del pueblo que al comprobar su evolución, lo acompañaría permanente a Varsovia a perfeccionarse con el Profesor William Khrysthal.

                               
Szymsia Bajour


Ya establecidos en Buenos Aires, la estaban pasando mal y el padre leyó un aviso en el periódico solicitando un violinista para orquesta típica. Allí fueron padre e hijo de 11 años y en el fondo de una casa, un grupo de hombres les saludaron, y el que parecía el jefe le dijo: "Dele pibe, tóquese algo". Un tanto cohibido ante la situación extraña para él, el chico desenfundó el violín y tocó una pieza clásica. Los allí reunidos se miraban entre ellos asombrados y el niño no sabía muy bien que pasaba. La realidad es que eran músicos que tocaban a la parrilla y la ejecución del chico los dejó perplejos.

Debieron escribirle su parte en una partitura y así debutaría en el tango, de pantalones cortos, para los Carnavales del Club Hurlingham. Ganaría once pesos por noche y con eso ayudaría a la afligida familia, pero además, jamás dejaría de estudiar un sólo día, para perfeccionarse. Cuando ya trabajaba en orquestas de tango de renombre, ya fuera en confiterías, salas de grabación o radios, cualquier descanso era para él apto para estudiar. Así lo escucharía Aníbal Troilo en el Tibidabo, y se quedaría absorto, metido en la música de Bajour.

                                                         
En la orquesta de  Miguel Nijensohn, en medio, a su izq.

En su carrera dentro del tango pasó por numerosas orquestas. Con la de Roberto Belo, hacían los cambios en el Tibidabo a Pedro Maffia y Aníbal Troilo. Luego militó en las orquestas de Tito Martín (el que imitaba a D'Arienzo), Edgardo Donato, Emilio Balcarce (cuando acompañaba a Alberto Marino), Enrique Alessio, Carlos Demaría, Roberto Dimas, Roberto Caló (Bailaba yo con ellos en la Nóbel), Miguel Caló, Joaquín Do Reyes, Atilio Stampone-Leopoldo Federico, Florindo Sassone, Miguel Nijensohn, Carlos Di Sarli, Osvaldo Pugliese ( en la gira por China y japón), Los Astros del Tango (dirigidos por Argentino Galván) y el quinteto Nuevo Tango de Ástor Piazzolla. En varios de estos conjuntos actuaba simultáneamente en radios, grabaciones, confiterías. A su mesa habitual del Café de Corrientes y Libertad, acudían los directores necesitados de un violinista de urgencia.

                                    
Con la orquesta de Pugliese en China, detrás de Herrero

En la orquesta de Di Sarli le tocó hacer el solo de violín de A la gran muñeca, o los memorables pajaritos de El amanecer.  Precisamente, una noche de 1950 que actuaron en la Sociedad Española de Valentín Alsina, cuando el "rusito Simón", dió el paso al frente para hacer el solo del tango de Osés y Ventura, una mujer se paró frente al palco para admirarlo.  Éste le devolvería la mirada, y cuando bajó y le tocó actuar a la Jazz, la sacó a bailar y desde esa noche se uniría para siempre con Totona (María Teresa Duro). Con ella tendría dos hijos: Cecilia y Claudio.

                                 
Bajour, izq, junto a San Pedro, Leopoldo Federico y Gosis. 1958 en TV


Bajour se había inscripto en el Partido Comunista y con las sucesivas dictaduras pasó a integrar las famosas "Listas negras". Él simultaneaba en la Orquesta Sinfónica Nacional, cuando estaba con Di Sarli, pero cuando llegaron las primeras señales de riesgo, salió para Cuba, contratado por la Sinfónica Nacional. Gracias a ello fue invitado a estudiar en el Conservatorio Nacional Tchaikovsky de Moscú, donde estuvo dos años. Y al regreso a Buenos Aires, porque el Rusito era un porteñazo cabal, tuvieron dificultades hasta que lo llamaron para el Teatro San Martín.

                                                     


Este tanguero de alma, integrante de Sinfónicas argentinas, de México, Cuba, de las Américas y que participara en giras de concierto por numerosas ciudades del mundo, fue convocado por Ben Molar en 1975, para ese disco-homenaje a Julio De Caro. Allí le tocó ejecutar como solista, acompañado por Luis Stazo y Armando Cupo, el tango del propio De Caro: Todo corazón. Una maravilla, que acá podemos escuchar a continuación.Y también les dejo, su participación con Piazzolla en el CD: Piazzolla interpreta a Piazzolla con su Quinteto Nuevo Tango. Es en 1961, y Bajour grabó solamente este tema: Adiós Nonino, antes de partir para Cuba.

Los 14 deJulio De Caro - Todo corazón

01- Adiós Nonino - Quinteto Nuevo Tango -Piazzolla







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