lunes, 17 de noviembre de 2014

Pugliese

A Don Osvaldo lo utilizan los milongueros como amuleto, a través de tarjetas, postales, y demás protecciones contra la mufa. Incluso para comenzar el año se imprimen tarjetas con el recuerdo de la rosa que cubría su piano, cuando estaba encarcelado y la orquesta debía tocar sin su presencia. Al margen de todas estas tradiciones que hemos heredado de los inmigrantes, expertos en manejar códigos contra la excomúnica (Del italiano: scomúnica), a Don Osvaldo se lo utiliza también para desear un buen año, como pasó en esta postal de fines de 2013.


                           

 No es mi intención traerlo a esta página como transmisor de buenos augurios para todos los amigos que siguen el Blog, simplemente retratarlo en otra de las facetas que lo distinguieron, debido al afecto de su numerososa y bulliciosa hinchada, que lo seguía a todas partes al grito de "¡Ese ese ese, La barra de Pugliese..". Incluso en aquellos momentos de tanta frustración, cuando era perseguido por las autoridades de turno, le cerraban las puertas de clubes, grabadoras, radios y cualquier medio de trabajo.

Ya he contado que eso lo hemos vivido en nuestras carnes los milongueros de los años cincuenta, cuando no lo dejaban entrar con la orquesta a los clubes donde debían actuar o se lo llevaban detenido. Quedaba el piano sin ocupante y con una rosa roja o un clavel sobre el teclado, mientras el resto de los músicos taconeaban en el piso, para simular la marcación del piano. El mismo Pugliese se lo contaba a Arturo Marcos Lozza.

              


-Varias veces estuve detenido. La primera que me metieron en cana (preso) estuve 19 días. Recuerdo especialmente a Florindo Moretti por su inmensa solidaridad. En el entrepiso de la cárcel donde estábamos encerrados había homosexuales y "chorizos". Como a nosotros nos llegaba comida por acción de la gente que desde afuera pugnaba por nuestra libertad, Florindo les enviaba comida a los "chorizos", que estaban bastante carenciados. Se enteró la policía y lo mandaron a la celda de castigo.

Finalmente le llegaría el reconocimiento ante las injusticias cometidas contra él y otros músicos, cantantes y artistas, por pensar distinto. Cuando Perón volvió al país y fue ungido como Presidente, convocaron a numerosos artistas para festejar, en la Plaza de la República, el Obelisco. Pugliese fue invitado y por tratarse de una fiesta del pueblo, como él mismo dijo, aceptó tocar. Luego de la fiesta fueron invitados a  una recepción en la residencia presidencial de Olivos. 

                                              
Pugliese firma contrato en Radio Belgrano con Jaimé Más. A su izq. Mario Soto. Arriba músicos de la orquesta


Cuando estuvieron frente a frente, Perón estrechó su mano y le dijo: "Gracias por saber perdonar...". A su lado estaban Isabel Perón y López Rega que no lo saludaron. Y el mismo Pugliese contaría: "Quiero resaltar que mientras el general Perón estuvo vivo, no volví a tener impedimentos. Pero, al poco tiempo de asumir Isabel volvieron a prohibirme en la televisión. Era López Rega el que me prohibía. Y cuando llegó el golpe de Estado, seguimos prohibidos".

                                   
   

Recordar tantos malos momentos debería servir para que no se vuelvan a repetir con ningún otro artista. Y hoy me deleito escuchando algunas obras interpretadas por la orquesta de Don Osvaldo Pugliese. Como este tango de Eduardo Arolas, Suipacha, registrado en la placa impresa el 26 de octubre de 1956. El arreglo le pertenece a Mario Demarco, bandoneonista de fuste que integraba el conjunto en aquellos años. También arreglaría el tango de Oscar Cacho Herrero, violinista de la orquesta: Quejumbroso, que grabaría Pugliese con sus muchachos el 23 de julio de 1959. 

¡Qué tangazos, por favor!





2 comentarios:

  1. sino estoy mal informado en la grabacion de quejumbroso el pianista es osvaldo manzi si podes dame un dato saludos

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  2. En la que no estuvo Pugliese fue en la grabación de Pata ancha, el tango de Mario Demarco, el 13 de mayo de 1957, en Odeón. Lo reemplazó Osvaldo Manzi. Abrazo.

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