martes, 8 de julio de 2014

Cuando un amigo se va

Se nos fue Alfredo Di Stéfano, y más que un amigo, se fue con él una especie de hermano mayor con quien compartí tantas horas, comidas, charlas, reuniones y partiditos de fútbol. Cuando llegué a Madrid me arrimó a la barra del Real Madrid y los vermuts del mediodía eran infaltables e interminables, como las anécdotas que brotaban de todos los rincones.

                                     
Labruna, Di Stéfano y Muñoz con la camiseta de River

Él fue quien me llevó a la Ciudad Deportiva del Real Madrid y me prendí en infinidad de partidos de fútbol de los veteranos. Allí estaban entre muchos otros Pancho Puskas, el nene Rial, Amancio, Manolo Velázquez, Pachín, Marquitos, Félix Ruiz y tantas anciennes gloires, del equipo merengueTodos los martes y viernes, aunque lloviese o nevase, jugábamos el partidito contra un equipo de jóvenes y socios entre los que también se apuntaban los cantantes Miguel Ríos, Bertin Osborne (que recién empezaba), toreros y demás.

                                         
Estamos con los amigos en los festejos

A continuación el almuerzo interminable y luego las partidas de mus o dominó. Con Alfredo me unieron muchas cosas. Sobre todo, cuando estaba conmigo volvía a ser el muchachito porteño de Barracas. Le gustaba muchísimo el tango y recordaba una oportunidad en que Miguel Caló con su orquesta tocó para el equipo de Millonarios en Colombia, donde jugaba por entonces.

                         
Alfredo, parado,  apoya su brazo izquierdo sobre mí que estoy sentado sobre el balón

En la última visita de Antonio Carrizo a Madrid, fuimos a comer los tres, dos días seguidos, y si no contamos doscientas anécdotas, le anduvimos raspando.Le organicé a Alfredo dos homenajes muy grandes. Uno para entregarle el "Sos Gardel" y otro en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Madrid en el que actuaron numerosos artistas -Alberto Cortez entre ellos- y bailaron seis parejas de bailarines de tango. Esa noche estrenamos una milonga que compuse con Marcelo Raigal dedicada a él, que la estrenó la orquesta y fue cantada por Agustín Bancalari. Le gustó muchísimo, además de los regalos, que ahora están en el Museo del Real Madrid. entre ellos una escultura en hierro de Pichuco tocando el fueye. La letra de la milonga está en mi libro: Versos de lejos.

Acá estamos en el homenaje a Darín con Valdano, Darín y Alterio
                                             
Vino a todos las cenas y entregas del "Sos Gardel" un premio que diseñé y que fue muy apreciado. Lo recibieron artistas como Héctor Alterio, Susana Rinaldi, Miguel Ángel Solá, Federico Luppi, Libertad Lamarque, Alberto Cortez, Ricardo Darín  y el propio Alfredo. Di Stéfano lo obtuvo dos veces. Y tuve la suerte de organizar y conducir todos esos homenajes. En una gran cena que organicé en un restaurante porteño de Madrid para agasajar a Pepe Fechoría, concurrieron unas 70 personas y Rubén Juárez estuvo toda la noche cantando y tocando para Alfredo. Nunca se puedo olvidar de esa cena, de los tangos de Rubén,  y cada tanto me volvía a hablar de aquella velada.

Pero además fueron muchas las comidas, los encuentros, los chamuyos y los recuerdos. Nos hicimos amigos en Buenos Aires cuando lo contrató como técnico Boca Juniors. Lo iba a buscar al Hotel de concentración del equipo de Boca, en Mar del Plata, y salíamos a caminar por las calles de la gran ciudad balnearia. Tenía una memoria prodigiosa que fue perdiendo al final y recurría a mí para recordar nombres de futbolistas, orquestas, cantores y demás. En España me llamaban a casa para que lo convenciera de que fuera a un ágape, a Guijuelo en Salamanca para darle el "jamón de oro", a un homenaje en un teatro romano de Motril con los "pentacampeones de Europa". Llevé a 5 veteranos de aquellas Copas y después de la charla y los recuerdos de las Copas que les extraje en el escenario, en la segunda parte del espectáculo di una conferencia sobre la danza del tango y bailé canyengue, tango, vals, milonga. Aplaudieron muchísimo, el Alcalde estaba exultante y Alfredo me pidió que lo hiciéramos en otros lugares de España. Éramos muy compinches.

             
Acá estamos disfrutando otra comida con gente amiga
En esta despedida triste, me lo recordó ayer un periodista que quería tener un reportaje con él, pero Alfredo siempre fue muy arisco, producto de una timidez mal disimulada. Al final fuimos a almorzar los tres al restaurante argentino De María y ahí se aflojó y recordamos su época de River, de Huracán, de Colombia y hasta le hice cantar el tango futbolero: El sueño del pibe, para asombro del periodista. No creía que esta misma persona era el gruñón, el de los monosílabos que trataba con la gente de prensa, siempre cortante, ácido.

                             
Mar del Plata 1949. Rossi, Alfredo, Ferrari y Vaghi, jugadores de River.

En la triste despedida, lo recuerdo con ese tango de Reinaldo Yiso y Juan Puey. Lo grabó, en este caso, Ricardo Tanturi con la voz de Enrique Campos, el 14 de junio de 1945.

Chau Alfredo.

 095- El sueño del pibe - Tanturi-Campos



1 comentario:

  1. Alfredo, ídolo eterno, jugador de toda la cancha,una gloria irrepetible !!!!

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