jueves, 17 de julio de 2014

Blanca Mooney

Se habían ido aquellos años feraces en que la cosecha de tangos frescos, nuevos, vitales, sin fecha de caducidad se habían instalado para siempre en el vademécum del pueblo. Manzi nos había dejado a comienzos de los cincuenta y Cátulo lo recordaba en tango con unas estrofas impecables.También se había espiantado Discepolín hacia lejanos cielos y a mitad de esa década reinaban Julio Sosa y Héctor Varela con sus cantores, resitiendo la embestida de otros géneros y la desidia de las autoridades culturales y dictaduras de turno.

Las muchachas cantoras eran un ramillete que iban surgiendo de concursos de radio y eran acompañadas por la gente que seguía esperando las señales de una nueva ola que hiciera resurgir la canción popular. Y ellas lo estaban logrando con su buen gusto y aires renovadores.

Silvia del Río, Elsa Rivas, Ruth Durante, Nelly Vázquez, Susy Leiva, habían recibido el testigo  de sus ilustres antecesoras y portaban en su equipaje artístico, muchas ganas de llegar al gran público y establecerse en el podio de las elegidas.  Y lo habían logrado. Lamentablemente Susy Leiva falleció muy joven, trágicamente,  volviendo en coche de Rosario, donde había actuado.

                                     
Blanca Mooney


Blanca Mooney llegó a esa instancia, al ocupar el segundo puesto en un concurso realizado por la revista Radiofilm en 1956. Curiosamente, la ganadora Ángeles Dangell no llegaría a hacerse conocida, mientras que Blanca Nester Mooney (Su nombre real) por su voz y gusto  tan especiales fue contratada de inmediato para unas actuaciones en Radio Belgrano.

Osvaldo Fresedo se fijaría en ella y la invitaría a grabar algunos temas con su orquesta, lo que le sirvió como lanzadera a los primeros planos, dentro de la grisura de la época para nuestra música . Yo la conocí frente a Radio El Mundo, en el café donde solía arrancar las noches junto a mi amigo Pascual Barberis que entregaba trofeos a a los artistas de tango destacados.

                             
   

En la barra tanguera estaba Oscar Fresedo, hijo de Emilio,  sobrino de Osvaldo, que venía a esperar a Blanca -actuaba en ese momento en Radio El Mundo- y se iba con ella para ensayar con la orquesta de Osvaldo. Blanca era descendiente de irlandés y española y creo que sería a finales del cincuenta o principios de los sesenta cuando la conocí, gracias a Oscar que me la presentó y me impresionó. Tenía entonces 19 años apenas y su nombre cobraba fuerza en el ambiente.

Era muy dulce físicamente, atractiva, y cantaba con mucha seguridad, muy buena entonación y claridad de dicción. Luego supe que había nacido en la ciudad bonaerense de 9 de julio, a unos 270 kilómetros de la capital porteña. Su familia se trasladaría a la localidad de Banfield, y aunque en sus inicios artísticos no cantaba tango y se había recibido como profesora de piano, las casualidades del destino la empujaron hacia la canción porteña.

                                                     



Con la orquesta de Fresedo grabó tres temas que fueron muy difundidos entre enero y junio de 1959  (Julián, Arrabalero y Dónde estás). La televisión la buscaría por su figura y condiciones y a partir de allí seguiría su carrera como solista. Grabó acompañada por las orquestas de Luis Stazo, José Márquez, la Banda de la Armada, Lucio Milena,  y con Manuel Sucher - un acetato-. El total unos cuarenta y cinco temas que encierran a una artista exquisita.

Se casó y se radicó en Córdoba. Del matrimonio con Ricardo Caletti, nacieron dos hijos varones. Cada tanto reaparecía y finalmente -después de diez años de ostracismo- con la Banda de la Armada, recorrería varios países de América e incluso Estados Unidos. Con dicha orquesta grabó "Tangos a bordo" y recibió sus últimos aplausos como artista porque falleció tempranamente, con apenas 51 años después de un derrame cerebral.

                             
Blanca Mooney con la Orquesta Tangos a Bordo, en Lobos, 1977


Hoy la recuerdo con cariño y nostalgia, en dos de esos temas. Primero en el bellísimo tango de Mariano Mores y José María Contursi: En esta tarde gris, grabado en 1978 con la Banda de la Armada Argentina.  Y acompañada por la orquesta de Luis Stazo, el tango de Manuel Sucher y Carlos Bahr: Nada más que un  corazón, llevado al disco en 1972.

 Linduras. 

40- En esta tarde gris- Blanca Mooney - Banda de la Armada

26- Nada más que un corazón - Blanca Mooney






4 comentarios:

  1. buenisima cancionista como muchas que desafortunadamente no gozaron de algunos prejuiciosos tangueros que no aceptan a las femmes cantando tangos a las minas tampoco las ayudo la epoca del declive del gotan en el gusto popular y la falta de escenarios pero gracias a las milongas que hay en el mundo sigue vivito y coleando y algunos aqui tratamos de mantenerlo vivo y lo menos contaminado posible con nuestros programitas radiales salute juan

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  2. Tal cual Juancho, pero esta chica cantaba un montón. La época era oscura evidentemente y las sucesivas dictaduras fueron minando al gotán. Al menos hoy se las reconoce. Seguí adelante con el programa. Hacen falta muchos como el tuyo. Abrazo.

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  3. gracias por recordarla. Arrabalero es un tango hermoso. hoy la busque en la web, quería saber todo sobre ella....que pena que emprendio el viaje eterno tan pronto...gracias Josë María.

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