jueves, 8 de mayo de 2014

Juan Andrés Caruso

Vivió apenas cuarenta años y le dio tiempo para ser un destacado comediógrafo, periodista, y uno de los mas prolíficos letristas de tango. En este sentido bastaría con decir que fue el autor más cantado por Gardel. Nada menos que 39 obras suyas figuras en la discografía del máximo cantor. Y entre ellos, algunos tan logrados como: Cascabelito, Tierrita, La garçonniere, La brisa, Se acabaron los otarios, Sentimiento gaucho, Desengaño, La última copa o El piccolo navío.

No sólo por lo prolífico de su obra sino por la contribución a consolidar los cimientos de la letrística del tango (término de Homero Expósito) junto a los pioneros como Pascual Contursi, José González Castillo y otros, merece el reconocimiento a toda una obra que pudo iluminar  con notable acierto, aunque su vida fuera muy corta y bastante desafortunada en sus comienzos y el rápido final.

                                             

Porque quedaría huérfano tempranamente y era el menor de los tres hermanos del matrimonio Francisco Caruso-Rosa Tocci. Nació en La Plata y debió trasladarse a la Capital para vivir con otros familiares como le sucediera a Discépolo. Entre el colegio y la calle le enseñaron el alimento de los libros y las experiencias vitales. Como la de un chico amigo suyo que hacía de "claque" en el Teatro y lo invitó a entrar por vez primera en el templo que años más tarde lo aguardaba para consagrarlo.

Pero, en esta oportunidad, su compañero sustrajo algunos objetos del camarín de Lola Membrives, y con el susto posterior en el cuerpo, éste le propuso a Juan que se fuera a Bahía Blanca. Como es de suponer, no tenían dinero, viajaron escondidos, huyendo en las paradas y allí llegarían exhaustos y hambrientos. Apenas arribados, el amigo desapareció. El pobre Juan caminando por la ciudad desconocida, entró en la primera imprenta que encontró, puesto que ya había frecuentado los linotipos, y el dueño, impresionado, lo llevó al periódico La Hoja del Pueblo, de Juan G. Franzetti. Sería ésta la persona que lo salvó, lo guió, se encariñó con él y lo puso a trabajar en el pequeño periódico.

                                                   


De esta forma encontró su vocación de periodista-escritor, Juan Andrés Caruso. De resto se encargaría la veleta del destino. El gran actor Enrique Muiño pasaría años más tarde por Bahía Blanca con su compañía, conoció al muchacho que le fue presentado, y le instaría a escribir obras teatrales. Con esta recomendación, Caruso, que luego sería incluso secretario de Muiño,  aterrizó nuevamente en Buenos Aires, y por recomendación de su protector bahiense, entró en el Diario La montaña, del que terminaría siendo subdirector. Pero además viviría en la calle Pasco y Constitución.
Justo al lado estaban instalados los Canaro y ese fue otro golpe de la diosa fortuna.

                                         

Porque no sólo sería gran amigo de Francisco Canaro, sino de muchos otros músicos que integraban la barra de éste. Los hermanos Greco, Castriota, Agustín Bardi, Prudencio Aragón, el Tano Genaro, el Tuerto Camarano y otros. Y con algunos de ellos escribiría luego varios de sus tangos. Cara sucia, realizado en 1916 en colaboración con Pirincho fue el primer tango que lo instaló en el sentimiento popular. Y en 1919 Canaro haría con él un sainete musical titulado Nobleza de arrabal, estrenado en el Teatro Variedades, en el que darían a conocer el tango que lleva el título de la obra. Años más tarde Homero Manzi realizó nuevos versos para el mismo, que son los que perduran.

                                     

Recordaba Canaro: "Caruso congenió mucho conmigo y de ahí nació una íntima y grande amistad que nos unió hasta su muerte. Fue para mis tangos el primer y eficaz colaborador letrista que volcó su ingenio y su gracia sobre los acordes de mis composiciones. Más tarde puso letra a mis tangos: Los Indios, ¡Sufra!..., Sos bueno vos también, Vos también tenés tu historia, Se acabaron los otarios, Sentimiento gaucho, La brisa, Federación y otros. Hallándome en París, en 1925, y siendo Caruso secretario-representante de la compañía Muiño-Alippi, me escribió pidiéndome música para un tango al que él le pondría letra para ser estrenado por dicha compañía en el Teatro Buenos Aires en una obra titulada "La última copa". Correspondí gustoso al pedido del viejo y buen amigo de tantas horas, enviándole el tango que bauticé con el mismo título de la pieza de Escobar y que cantó con gran suceso Agustín Irusta. Caruso fue un poeta nato y podría decirse de refinada inspiración. Era un mozo de de apostura elegante, alto y bien parecido: tuvo por esposa a la actriz argentina Elvira Quiroga. Falleció hace algunos años y dejó un sensible vacío..."

 Juan Andrés Caruso escribió en su corta vida 32 piezas teatrales y unos 85 temas musicales. la mayoría de los cuales siguen iluminando programas radiales, milongas y latiendo en la memoria ciudadana. Como por ejemplo: No me escribas, con Bardi; Entrada prohibida, con Teisseire; Alma de bohemio con FirpoCaricias con María Isolina Godard, Destellos, La garçonniere y tantos títulos con Francisco Canaro; Cascabelito, Medias de seda y otros con José Bohr; Ladrillo con Filiberto; Nuestro vals y Un placer con Vicente Romeo y varios que ya nombré al comienzo, por citar temas que muestran la ductilidad de este hombre que padeció una enfermedad que lo desmejoró rápidamente. Y cuya vida finalizó con estas palabras dirigidas a su querida esposa y consejera: "Bueno...¿listo ya?, en la habitación del Hospital Fernández, en presencia de Enrique Muiño, Alberto Vacarezza y otros fieles amigos que lo acompañaron en el final.

Me zambullo en la Disco y saco al bardo dos temas suyos: No me escribas, con Bardi, por Ricardo Tanturi cantando Roberto Videla, grabado el 23 de julio de 1946. Y por Francisco Lomuto, cantando Jorge Omar, Caricias, que realizara con la pianista y compositora María Isolina Godard y que grabaron éstos el 7 de mayo de 1937.

11- No me escribas- Roberto Videla-Ricardo Tanturi

Caricias- Jorge Omar-Francisco Lomuto

1 comentario:

  1. mira jose maria si hubiera vivido hasta los 70 que tangazos hubieran contado con este poeta genial sus tangos son celebres un fenomeno saludos juan

    ResponderEliminar