lunes, 26 de mayo de 2014

Ángel Cabral

Se llamaba en realidad Ángel Amato, pero desde joven le gustó usar ese seudónimo cuando empezó a guitarrear en boliches y cantinas de los barrios porteños de Villa Luro y Mataderos. En aquella época de dúos y trios se alineó con los guitarristas Juan José Riverol y Ángel Robledo, aunque éste último dejaría su sitio a Alfredo Lucero Palacios. Sería esta última la etapa en que compuso su renombrado vals.

                           

Así se fue introduciendo en el mundo de la bohemia, de la noche, la radio y...las carreras de caballos. En el hipódromo, donde lo conocí, tuvo un compañero de correrías: Enrique Dizeo, que colaboraría con él en la letra de ese valsecito peruano que lo haría famoso y daría la vuelta al mundo: Que nadie sepa mi sufrir. Ese vals del cual se enamoró Edith Piaf en su visita a Argentina y con el título de La foule, lo paseó por Europa. Raphael, Julio Iglesias, Claude Lelouch, Plácido Domingo, Franck Pourcel, Nati Mistral, Francis Lai, María Dolores Pradera, o Charles Aznavour serían algunos de los artistas famosos que lo interpretaron, además de numeros cantores y orquestas de tango. Alberto Castillo, Argentino Ledesma, De Angelis-Carlos Dante, Gobbi-Alfredo Del Río-Tito Landó, Alberto Marino.

Con las regalías que le fueron produciendo este tema, contaba que las había aprovechado para comprarse un casa grande en Mercedes, donde invitaba a su barra de amigos a cantar, guitarrear y a saborear los suculentos asados que preparaba en la misma.Y también le sirvieron a él y a su compadre de aventuras, Enrique Dizeo, para apostar parvas de boletos en Palermo o San Isidro, a caballos que les dejaron algunas alegrías pero sobre todo bastantes desencantos.


Curiosamente, ni Dizeo ni Cabral llegarían a casarse aunque tuvieron novias de larga duración y también efímeras. La bohemia de ambos les impediría llegar a formalizar la unión con una mujer y obligarse a mantener un ritmo de vida más ordenado y quizás más sedentario. Entre ambos compondrían otras páginas: Y con eso dónde voy, La miel de tu boquita, Que sea lo que Dios Quiera, Un cielo para los dos y La hormiguita.

Cabral fue autor de unas doscientas páginas. Colaboraron con él numerososos poetas, pero sobre todo su vecino y amigo del barrio, Reinaldo Yiso (Ghiso), con quien, entre muchas otras obras firmaron juntos: El clavelito (Roberto Rufino también aportó), Maldito Corazón, Desagradecida, Mentiras y una larga lista.

                                    

Otros temas que tuvieron bastante relieve fueron: Su nombre era Margot (letra y música suyas, que escribió pensando en un amor del barrio frustrado y que le permitió lucirse a Morán con Cupo), Adiós adiós (Con Félix Lipesker y Sara Rainer), Incomparable con Manolo Barros; Tu beso y nada más (Con Floreal Ruiz y José Basso); Corazón con Atahualpa Yupanqui; Amor de chiquilina con Erma Suárez; Fueron tres palabras con Titi Rossi, por citar algunos.

                               


Bien cargada de vida y aventuras su mochila y su guitarra (también tocaba el violín) , murió en su ley a los 86 años. Un poco antes, cuando el periodista le preguntaba por Que nadie sepa mi sufrir, el tema que lo instaló en las orejas y el corazón de tantos enamorados, con su parsimonia y elegancia sempiternas, no tuvo reparos al responder modestamente:

-Es un lindo valsecito peruano, pero pienso que a mí me tocó el ser supremo con la varita mágica. No lo puedo comprender, sinceramente. Si hay veinte mil canciones mejores...Incluso creo que he hecho otras superiores, pero así es la vida... y no me puedo quejar, todo lo contrario, he sido un afortunado. Un gran afortunado.

Hoy traigo al Blog ese vals peruano que todos cantamos en algún momento. Hay innumerables versiones, y yo lo traigo por Alfredo Gobbi con sus cantores Alfredo Del Río y Tito Landó. Lo grabaron el 30 de junio de 1950. Y por Osvaldo Pugliese con la voz de Miguel Montero el tango: Y con eso donde voy, también de la yunta Cabral-Diseo. Fue llevado al disco el 28 de noviembre de 1956.

Que nadie sepa mi sufrir . A.Gobbi-Del Río-Landó

Osvaldo Pugliese- Y con eso donde voy- Miguel Montero




2 comentarios:

  1. Su chalet que estaba sobre la Ruta 41, a las fueras de Mercedes se llamaba precisamente "Que nadie sepa mi sufrir". En ese lugar por principio de los 70 le fue robado un fusil que tenia colgado sobre la chimenea, y que fue referenciado en un tema que decía "...a mi casa voy, a mi casa voy, a colgar de un clavo mi fusil...", lamentablemente no me acuerdo el nombre de esa canción. Saludos, Carlos

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  2. Se llama: "A mi casa voy", es de Ángel Cabral y Julio Fontana y obtuvo el segundo premio en el Festival de la Canción 1970- Salute.

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