sábado, 10 de mayo de 2014

Agua florida

Este hermoso tango de los uruguayos Fernán Silva Valdés y Ramón Collazo, encontró una magnífica interpretación en la conjunción de los dos Ángeles: D'Agostino-Vargas. El tema le gustaba mucho al cantor y se lo aconsejó al director, pasando a ser el disco número doce que grabaron juntos, el 13 de noviembre de 1941. No había tenido gran trascendencia en Buenos Aires pese a que el gran bandoneonista Luis Petrucelli, lo dejase impresa en forma instrumental el 9 de agosto de 1928.  También lo registró el cantor oriental Alberto Vila el mismo año.

                                         


Fernán Silva Valdés fue un destacado poeta y escritor que  en 1972 obtuvo el Gran Premio Nacional de Literatura del Uruguay. En la revista "La canción moderna" de septiembre de 1928, el mismo Silva Valdés se refiere al tema del título: "Yo quise llevar el tango un poco hacia atrás, hacia los buenos tiempos del tango primitivo criollo; y por eso evoqué el ambiente desaparecido de las academias, de las chinas almidonadas y de las medias lunas etc., y el músico interpretándolo inteligentemente (Ramón Collazo) le comunicó un aroma viejo de estilo criollo y de coraje malevo".

                            
Cabe aclarar que china en general se le decía a la mujer y el apelativo proviene del lenguaje gauchesco, que la trataba cariñosamente con dicho mote. Y las academias en Montevideo eran salones de recreo para baile ubicados en el Bajo montevideano en los últimos 20 años del siglo XIX.
Estaban ubicados en barrios como Palermo, la Aguada y el Cordón. Fue muy famosa la de San Felipe, clausurada cuando finalizaba el siglo.

                             
Se bailaba todo tipo de danzas: valses, polcas, habaneras, cuadrillas, o chotis, que tocaban en vivo las orquestas de cada lugar, aunque lo más aplaudido eran las milongas ejecutadas con todo tipo de instrumentos en boga entonces. En Buenos Aires también existieron algunas academias del mismo tenor y Vicente Rossi destaca por sus escándalos la de Solís y Estados Unidos. Pero también tallaron fuerte las de Pozos e Independencia y la de Carmen Varela, en la Plaza Lorea como recuerda Horacio Ferrer. Y no pueden olvidarse las que existieron en el Barrio de los Corrales (hoy Parque Patricios) que fueron muy renombradas por el nivel de esos bailongos y también por las trenzadas posteriores que terminaban con la intervención de los policías y las ambulancias. En su Milonga que peina canas, Alberto Gómez describe su época joven de aficionado al turf: 


Allá en el tiempo del jopo,  
peinao al agua florida,
cuando era linda la vida
y era mi escuela un stud,


En cuanto al Agua florida, se trataba de un perfume popular allá por comienzos de siglo. En realidad se trata de una traducción del Florida water. Roberto Arlt decía en una de sus deliciosas viñetas: "La calle Florida se percibe como la calle más despersonalizada que tiene Buenos Aires, tan ñoña como la inofensiva Agua Florida".  Por su parte Pedro Inchauspe en su libro: "Voces y costumbres del campo argentino", explica:"Este perfume se vendía en unos frascos largos y cilíndricos, casi totalmente cubiertos por una etiqueta llena de medallas doradas, era uno de los lujos de nuestro campo antiguo; ni las mujeres ni los hombres, cuando iban a asistir a una fiesta a un baile u otra fiesta, creían estar en condiciones si no habían rociado bien sus cabellos y el pañuelo de mano con el mentado perfume. También servía de remedio: en los casos de descompostura, desmayos, dolores de cabeza, etc,. hacían oler o ponían en la frente del enfermo un paño empapado en Agua florida".

                                             
 

 Como bien diría el maestro José Gobello, Agua florida quedará como uno de los más bellos ejemplos del llamado tango campero. Angelito Vargas, que nació en 1904, tenía un referente cercano, en su barrio de los Corrales, de aquellas Academias y el Agua florida, que citaban los muchachos mayores. En el tango de Felice y Lucero: Yo soy de Parque Patricios, que grabó con D'Agostino, también lo recuerda:

En aquellos lindos tiempos
Del percal y agua florida,
Con guitarras en sus noches
Y organitos en sus tardes
Yo soy de “Parque Patricios”
Vieja barriada de ayer…


El autor de la música de esta composición, Ramón Collazo, apodado "El loro" fue un destacado pianista, director y compositor uruguayo, que en su obra dejó temas como:  Pato, Araca París (Gardel le grabó los dos), Mama yo quiero un novio o ese hermoso fresco de época que es Agua Florida y que D'Agostino-Vargas retrataron como unos trazos de sueños olvidados.

                                                    
Les dejo para que disfruten la grabación de Luis Petrucelli con su orquesta, en forma instrumental,  y de paso cañazo, haciendo algunas viguerías con su fueye. Y la pinturita de D'Agostino-Vargas.

Ojo al piojo.

Agua florida - Luis Petrucelli

08 - Agua florida- Ángel D'Agostino-Ángel Vargas 

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