domingo, 13 de abril de 2014

Pedro Vargas

En los triunfantes años del tango, la maravillosa década del cuarenta, también el bolero hizo pie en las radios y discográficas porteñas y numerosos cantantes de este género melódico, cosecharon aplausos en la tierra del tango.

Era como una devolución de atenciones por las constantes giras de nuestros artistas por Centro y Norteamérica, donde dejaron una huella profunda Irusta-Fugazot-Demare, Alberto Gómez, Charlo, Francisco Canaro, Libertad Lamarque, Hugo del Carril, Amanda Ledesma, Héctor Stamponi y tantos artistas argentinos que pasearon su arte por el mundo.

Nombres como los de Elvira Ríos, Pedro Vargas, Fernando Albuerne, Alfonso Ortiz Tirado, Juan Arvizu, fueron muy exitosos en sus visitas artísticas a la Argentina. Llenaron horas de radio, fueron seguidos en boites y Espectáculos y hasta se atrevieron con el tango, que para ellos ya era familiar. Incluso algunos de ellos participaron en películas junto a estrellas argentinas y grabaron temas del cancionero ciudadano con orquestas reconocidas.

Pedro Vargas (Pedro Cruz Mata) fue reconocido con apelativos rimbombantes que hicieron justicia con su arte: El Ruiseñor de las Américas, El tenor continental, o El samurai de la canción. Como actor, estuvo en primera fila de la denominada Época de oro del cine mexicano, y participó en unas setenta películas, en las cuales sus canciones formaban parte de atracción de las multitudes.

                                       
Había nacido en un pueblito de Guanajuato -San Miguel de Allende-, y fue el segundo de doce hermanos, en una familia muy humilde. A los siete años cantaba en el Coro de la Iglesia y el propio director del mismo, al comprobar sus condiciones vocales, le dió las primeras lecciones que luego completarían dos profesores más, cuando se trasladó a la capital mexicana con 14 años.

Se había preparado para cantar ópera, pero el destino lo llevó hacia la canción popular. Fue quien estrenó más temas de Agustín Lara. En su primer viaje a Buenos Aires grabaría para el sello Víctor dos temas propios que no tuvieron mayor recorrido y en los cuales participó incluso, el violinista Elvino Vardaro. Luego incorporaría los tangos a su repertorio y grabaría con directores de orquesta mexicanos y de distintos países que visitaba.
          
 En 1945, en un periplo más extenso y con mucho éxito, tuvo gran aceptación popular, por su portentosa voz y la emoción que sabía imprimir a los temas que interpretaba. Osvaldo Fresedo no dejó pasar la oportunidad y lo invitó a grabar con su orquesta. En Buenos Aires dejó impresos unos cuantos temas y yo traigo su voz y el acompañamiento de Fresedo en este bolero del famoso pianista y compositor cubano Bobby Collazo -Roberto Collazo Peña- "La última noche", que en realidad éste titularía "La última noche que pasé contigo".

Fresedo lo arregló en tiempo de tango y el resultado fué el que escuchamos a continuación.

La última noche - Pedro Vargas con Osvaldo Fresedo

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