viernes, 31 de mayo de 2013

Osvaldo Zotto

Juro que muchas veces, cuando observo a la gente en la milonga y veo a algún bailarín que tiene posibilidades de llegar a desarrollar un buen discurso bailable, pero está enredado en la confusión de elaborar figuras al por mayor, me dan ganas de decirle algunas cosas.

Cuando no hay madera, pues que hagan lo que puedan y lo pasen lo mejor posible, sin interrumpir el paso de las demás parejas. Pero cuando alguien puede llegar a bailar bien, es cuando me parece necesario y oportuno algún consejo de sus maestros, para orientarlo en las búsqueda de un perfil definido que obre en su crecimiento.

                                                       
El problema que existe hoy día es que mucha gente llega al tango atraída por los bailarines de escenario. En este rubro los hay evidentemente muy buenos, pero yo me quedo con los que primero fagocitaron su aprendizaje en el baile ahora llamado de salón, o sea, el tango real, el de siempre.

Entiendo, cómo no entender, que en el escenario se requieren ciertos alardes de espectacularidad, pero se nota, al menos lo noto yo, cuando la pareja que actúa en ese momento, proviene de otro tipo de danza moderna, contemporánea o de ballet. Conocen perfectamente las reglas del equilibrio, de los diversos registros que el baile de pareja requiere, pero les falta eso que en el argot milonguero llamamos mugre.
                                                     
Y por eso mismo, creo que los bailarines del futuro debieran foguearse en las pistas tradicionales, aunque en ese momento estén estudiando contemporáneo y otros renglones de la danza. Así entenderán mejor las coordenadas del tango y todo el cúmulo de códigos y sentimientos que encierra.

En el escenario hay muy buenos artistas que han pasado por este cedazo antes de dar el salto. La lista sería larga en este sentido,  pero Copes, Miguel Ángel Zotto, Virulazo, Gavito, Chicho, Naveira, son una muestra perfecta de lo que afirmo. Y no entro en el rubro de las bailarinas, porque ellas han evidenciado que sí, pueden adaptarse perfectamente al tango de escenario cuando son llevadas por maestros como los que he nombrado. Milena Plebs, Mora Godoy, Daiana Gúspero, por ejemplo, lo han demostrado. Y de paso, le irán tomando el gustito al baile de salón que tiene unos atractivos maravillosos, que van descubriendo en su andadura.

                                           

Y entonces recuerdo con enorme cariño al añorado Osvaldo Zotto, que me puede servir de ejemplo cabal para mostrarlo a esos aspirantes a milongueros de postín, que enlazan figuras a granel, en desmedro muchas veces de la elegancia, el compás y las posturas.

Cuando advierto que tienen condiciones para bailar realmente bien, y se nota que sienten el tango  en  su interior, es cuando me vienen ganas de decirle que lo hagan más simple pero con mejor postura y ahorrando dibujos, dosificándolos, en procura de un baile más claro y mucho más lucido.

Si creen que ello no es posible, que vean a Osvaldo Zotto, mi querido amigo, bailando con Lorena Ermocida, el tango de Alfredo Gobbi: Orlando Goñi. De paso recordamos su muerte sorpresiva y muy llorada, cuando tenía apenas 46 años y seguía creciendo.

Y díganme si se pueden, o no se pueden hacer muchas cosas, con una postura elegante y un saber andar en la pista y el escenario. Como lo hacía este maestro.

                                                         

                                                                

jueves, 30 de mayo de 2013

La Tana Rinaldi

Es una mina que, sin duda rompió todos los moldes y estereotipos de la cantante de tangos y supo imponer ese estilo que le permitió meterse a París en el bolsillo, llenar teatros y sitios de música en la fría Escandinavia y ser franca y directa en su vida pública.

                                                                                                                   
Cantante de raíz, para lo que cursó ocho años de Canto de cámara,  luego se enrolaría en la Escuela de Arte dramático de donde emergería como notable actriz, haciendo Teatro, radioteatro y cine con gente tan diversa como López Lagar, Alfredo Alcón, Rodolfo Kuhn, María Rosa Gallo, Osvaldo Bonnet, María Hermina Avellaneda, en una época en que Buenos Aires era un hervidero artístico y el público consumía tanto el teatro serio como la comedia, el cine simple y el de los cinéfilos rigurosos.
Cantando con el acompañamiento de Leopoldo Federico
El salto al tango se dio de manera casi natural, aunque pareciese en su momento una osadía. Pero La Tana cantaba en reuniones familiares y entre amigos. Y el tango lo llevaba puesto aunque no lo supiéramos. Quizás ni ella misma. Fue a fines de 1966 cuando graba un disco de tango, casi de manera atrevida, con una orquesta dirigida por el bandoneonista Roberto Pansera, y el resultado sorprendió a todo el mundo. Ahí aparecían sus versiones notablemente personales de Los mareados, Sur, María. Era algo tan distinto...

El gordo Eduardo Bergara Leuman, buen amigo mío, la convenció para inaugurar lo que luego sería su mítico local: "La Botica del ángel". En esos años de rupturas, de innovaciones, de manifestaciones artísticas de todo tipo que enriquecieron la vida cultural porteña, pese a los baches de las dictaduras que tanto daño le hicieron a esas demostraciones, Susana Rinaldi forjó su carácter de cantante de tangos que la llevaría a exhibirse en países lejanos.
Con su cuñado, el reconocido pianista Juan Carlos Cuacci
Se casaría con el bandoneonista Osvaldo Piro, tuvieron dos hijos: Alfredo y Ligia, sobrevino la separación y con María Herminia Avellaneda y Aída Bortnik crean un espectáculo memorable que se estrenó en el Embassy con un éxito increíble. De ahí en más su fama seguiría creciendo y su talento avalaba  tal merecimiento. Porque aunaba la performance de la artista y la cantante.

Así la recibió Julio Cortázar en París y con este bagaje se presentó en el Teatro D'Orsay en 1976 y se le abrieron las puertas del Olimpia. Los franceses aplaudieron a rabiar a esa diseuse que les hacía llegar el tango de una manera distinta, lejana, honda.

En nuestro homenaje, con Tita Alterio, Cristina Aguilar, servidor y Héctor Alterio
En Diciembre de 1997 la llamé por teléfono a París y le dije que teníamos que entregarle un premio (el Sos Gardel) que había inventado yo, para el argentino (él o ella) que hubiera destacado por sus trabajos en Europa en cada año. Al principio puso algunos reparos porque tenía bastante trabajo en Francia, pero vino finalmente y compartimos unos hermosos momentos con compatriotas amigos.
                         
Realmente, la cantidad de premios nacionales e internacionales que ha recibido a lo largo de su carrera, dan para instalar con ellos un Museo. Algunos en Francia, Finlandia o Chile, recibidos directamente de la Presidencia de la República. Para el tango es un orgullo tener semejante embajadora itinerante que incluso lo es de la UNESCO. Nuestro Trofeo es sencillo pero le gustó mucho, está realizado por el artista Osvaldo Pérez D'Elías y la sombra de la Tana se convierte en Gardel.

Desde entonces la Tana ha hecho de todo, hasta política. En Argentina ésto puede ser traumático. Pero ella conoce muy bien la historia y sabe a lo que se se expone el artista cuando
decide hacer eso que, de un modo u otro, practicamos todos. Unos con mayor fortuna que otros, aunque el olvido que todo destruye, nos permita borrar viejas y rotundas afirmaciones que nos pertenecieron y que luego las ocultamos o disfrazamos. Quizás algun día aprendamos a respetarnos aunque pensemos distinto.

La escuchamos en dos temas: En primer término, el tango de Eladia Blázquez: El miedo de vivir y a continuación, de Aníbal Troilo y Cátulo Castillo, ese aguafuerte: Patio mío.


El miedo de vivir - Susana Rinaldi

Patio Mío - Susana Rinaldi




miércoles, 29 de mayo de 2013

Doblete de Firpo

Me gusta traerlo al pianista de Las Flores, porque escuchándolo seguido, uno va siguiendo esa línea evolucionista que mantuvo con su orquesta -al margen de lo que grabara con el cuarteto-, y dejando unas composiciones que siguen desafiando al paso del tiempo por su enjundia tanguera.

Como ejemplo podríamos citar un tema que no ha alcanzado relevancia, que compuso en el año 1907 y hoy he traído a la palestra: El compinche. Firpo tenía entonces 23 años, y estamos hablando de una época en que parece un milagro haber parido esta página, como también La gaucha Manuela y La Chola, en el mismo año.
                                       
Firpo, además de ser el introductor  del piano en el tango, creó una línea romántica de ejecución, distinta a aquella de los inicios, más asociada al tango milonga. Con Canaro mantuvieron un cabeza a cabeza permanente, e incluso fusionaron ambas orquestas para los carnavales  de Rosario.

Pero la línea melódica de la orquesta de Firpo siempre se distinguió de la de su colega, que, aunque triunfó en casi todos aspectos de la música y el espectáculo; por su tendencia a la marcación acentuada en los cuatro tiempos de cada compás y un  tratamiento armónico sencillo, estuvo musicalmente un escalón debajo del hombre de Las Flores, aunque evidentemente mantuvo una sonoridad indiscutible y fácilmente identificable.

Las añejas grabaciones de la orquesta de Roberto Firpo merecen ser rescatadas y revisitadas. Son muy agradables al oído, tienen una frescura apreciable, y una textura bailable importante.

Alrededor de una mesa tanguera: Laurenz, Troilo, Rafael Rossi, Firpo, Cosentino, Caló, D'Arienzo y Do Reyes. Abajo: Héctor Lomuto, Canaro, Barbero y Carlos Lombardi, entre otros. Restaurante Loprete 1956.

Hoy le traigo para que saboreen su interpretación instrumental del tango del pianista Juan Rodríguez: Mandria. Rodríguez,  músico del barrio del Abasto, que estudió en un conservatorio de la zona, se trasladó a España para completar estudios de piano y armonía con el gran maestro Amadeo Vives. Toda una personalidad la de este músico catalán, autor de más de cien obras escénicas, contabilizando óperas, operetas y zarzuelas, además de dejar varios libros sobre música. Bohemios, Maruxa o Doña Francisquita, son algunas de sus grandes obras que han dado la vuelta al mundo.

                                       
 Estudió con este maestro en la Escuela Nacional  de Barcelona, llevado por sus padres, pasó por otra Academia en París y regresó en 1914 a Buenos Aires, donde empezaría a componer, a la vez que tocaba en los conjuntos de Berto y de Maglio, luego. Su vecino del barrio, Carlos Gardel, además de mantener una amistad permanente con él, acudió a verlo al frente de su orquesta en varias oportunidades en el Germinal y el Guaraní y le grabó su fado Mi china, con versos de Luis Roldán y el tango canción Queja indiana que lleva letra de Juan Velich, y que fuera distinguido con un importante premio en el concurso de los discos Nacional.

Mandria, su tema más famoso lo compuso en 1926 y Firpo lo grabó un año más tarde. Lo catalogaron como Tango criollo, y lleva letra de Francisco Brancatti y Juan Velich. Rosita Quiroga logró un exitazo interpretando este tango que le iba como anillo al dedo. También lo registró ese año Francisco Canaro, con los versos cantados por Agustín Irusta.

Los invito a percibir ese afiatamiento notable que tiene la orquesta, ejecutando Mandria (1927) en versión instrumental y Compinche, su Tango milonga, que en este caso está grabado en 1937.

10- El compinche - Roberto Firpo

07- Mandria - Roberto Firpo







martes, 28 de mayo de 2013

Ventanita florida

Hace unos días incluí en el Blog una grabación del Quinteto Pirincho, dirigido por Oscar Bassil, que tenía en un mix los temas: La cumparsita y Ventanita florida.

Pienso que este tema de Enrique Delfino y Luis César Amadori merecía un poco más de espacio y hoy se lo dedico aquí. Es un tango cuya música pergeñó el inolvidable Delfy en el piano y no tenía letra, que le fue agregada después.
Lo compuso para el estreno de una revista musical en el Teatro Maipo en 1931 y el propio Delfino recrearía años más tarde la anécdota:

- "Ventanita florida pareció estar condenado al fracaso en un principio. Cuando llevé la partitura al Teatro Maipo, donde debía presentarse, no le gustó a nadie. Ni al director de la orquesta ni a los letristas. Nadie se ofrecía para hacer los versos. "Es una melodía ñoña", decían. Y se extrañaban de que "Delfino, siempre tan inspirado, pudiera errar de esa forma". De pronto, uno de los autores de la Revista se levantó. "Yo creo interpretar ese tango -dijo. "Le haré la letra". El hombre tuvo ojo clínico. Era Luis César Amadori... Ventanita florida fue estrenado por Libertad Lamarque, pero el éxito lo complementé yo, paseándolo de barrio en barrio y haciéndolo cantar a coro por la gente".

 Luis César Amadori, nacido en Pescara, Italia, comenzaría su carrera como periodista en el Diario Última hora -el mismo en el que escribía Alfredo le Pera-  y de jovencito se vinculó a las Revistas en carácter de guionista. En 1936 debutó como codirector de cine con Mario Soficci en la película Puerto nuevo y de ahí en más su carrera fue meteórica. Terminaría siendo empresario del Maipo y fue distinguido como miembro activo por la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos.

Autor de varias letras de tangos exitosos, casado con la actriz Zully Moreno, debió exiliarse en España a la caída del gobierno de Juan Domingo Perón y allí revalidó sus laureles como director cinmatográfico.
Libertad Lamarque, curiosamente, no grabó Ventanita florida, pero sí lo hizo y con gran repercusión Ignacio Corsini el 20 de julio de 1932. Luis Díaz lo cantó en la película Los tres berretines y también lo registró Agustín Irusta con la orquesta de Francisco Canaro.

Hay una linda versión de la cantante Elsa Rivas secundada por la orquesta del pianista Juan José Paz. Y entre tantos vocalistas que lo incluyeron en su repertorio, vale la pena destacar la interpretación del Polaco Goyeneche acompañado por el conjunto del fueye Néstor Marconi.
                                                     
Yo lo traigo en el registro que hiciera Ada Falcón con la orquesta de su gran amor: Francisco Canaro, el 4 de mayo de 1932. Y también la versión de Ángel Vargas con el acompañamiento de la orquesta del bandoneonista Edelmiro Toto D'Amario. Lo grabaron el 24 de noviembre de 1955.

Ventanita florida- Ada Falcón

Ángel Vargas- Ventanita florida

lunes, 27 de mayo de 2013

Ernesto Baffa

Si este excelente bandoneonista no estuvo en los primeros planos, es simplemente porque no dirigió orquestas en la gran época del tango. Pero en el ambiente siempre será reconocido por su lustrosa trayectoria y su manejo del instrumento.

Por algo Pichuco, cuando grababan, le pedía que hicera los solos en su orquesta,  aunque Zita se enojase porque quería que fuera Troilo el que los realizara. Y curiosamente, de chico muchas veces le abrió la puerta del taxi para que bajara el Gordo, en el club de su barrio -Rivadavia y Lacarra-, recibiendo de éste generosas propinas.
                                                                                         Le entró temprano el berretín de tocar el bandoneón, y su padre que era oficial albañil frentista, le compró uno en 300 pesos, a pagar en 3 cuotas. Y es el mismo instrumento que ha usado durante toda su vida. Y que sigue tocando con la calidad de siempre pese al paso de los años. "Estudialo figlio" le aconsejó el tano laburador y a sus ocho años de edad, el niño rubio comenzó a desentrañar los scretos del germánico instrumento con el maestro Francisco Sesta.

Para que los dedos nos pierdan la debida agilidad que requiere el fueye, realiza unos ejercicios que le enseñara el maestro Marcos Madrigal, de larga trayectoria en el tango. Y recuerda permanentemente los diez años que pasó en la orquesta de Pichuco, con la emoción que le da el nombrarlo, a la vez que cuenta anécdotas entrañables vividas junto a él.

Baffita, como le decimos los amigos, estuvo en la orquesta de Héctor Chupita Stamponi con 16 años apenas. Luego formó junto a Alberto Mancione, Alfredo Gobbi, Pedro Laurenz, Horacio Salgán (de 1953 al 59), y en la de Pichuco. Pero también tocó con José Basso, Mariano Mores y grabó con Ástor Piazzolla. Acompaño en diversos conjunto a Alberto Marino, Alberto Morán y a Plácido Domingo.

Con el pianista Osvaldo Berlingieri compartieron sitio en varias formaciones y luego formaron  su propio conjunto, acompañando al Polaco Goyeneche en numerosas grabaciones de éste. Incluso, siendo yo Jefe de Deportes de Canal 7 TV, me pidieron un conjunto para animar una fiesta en el Club de Polo y los recomendé a ellos, luego de conversarlo con Baffita y Berlingieri.
                                                       


Si nos habremos encontrado en la platea baja de Independiente, porque es hincha de Independiente, de toda la vida y ahora está sufriendo por el peligro de que el gran club de Avellaneda descienda a segunda. Héctor Varela era otro fanático de los rojos, y la gente los recibía con mucho entusiasmo.

En una oportunidad que Troilo estaba en La Falda, Córdoba, con su representante, fue a escuchar a la orquesta de Horacio Salgán que andaba de gira por la provincia, Cuando llegan, estaban tocando las variaciones de Mala junta. Pichuco acaba de entrar, lo escuchaba desde el pasillo y comentó: "¡Cómo toca el Gordo Federico!". Ahí mismo le advirtieron que Leopoldo Federico ya no estaba en la orquesta  y que había un pibe nuevo en su lugar. En un descanso, Troilo lo invitó a su mesa y le dijo: "Vos vas a tocar en mi orquesta".
                                                          
Cuando tocaba con Salgán. Goyeneche está detrás.
Baffa era fana de Troilo y no lo podía creer. Pero cinco meses más tarde lo llamó por teléfono a su casa: "Venite para el Marabú que vas a empezar con nosotros".  A Ernesto le tembló todo el cuerpo, transpiraba por la emoción, pero fue a ensayar para reemplazar a Alberto "Pajarito" García. Incluso, más adelante, cuando Fernando Tell se desliga de la orquesta de Troilo, le presenta a Raúl Garello a Pichuco, que estudiaba con él en casa de la madre de Baffa. Y Garello quedó en la orquesta.

Baffita ha tenido problemas de salud, por eso no pude verlo en la orquesta de Salgán (dirigida por su hijo César) en agosto de 2011 en el Mundial de tango, cuando tocaron ante una multitud y desfilaron los antiguos fueyes de la orquesta en un tema cada uno: Mosalini, Marconi, Federico y Pane. Pero a sus 81 años sigue acunando el fueye en sus rodillas y le saca unos hermosos sonidos. Y sigue componiendo temas y poniéndose al frente de sus conjuntos para grabar.
Como ejemplo podemos escucharlo en este tema de los hermanos Antonio y Pedro Polito: Color de rosa (que me obsequió mi amigo Lobato cuando lo grabaron). Y Valsango de verano, esa bella página que compuso junto a Daniel Lomuto y Javier Mazzea. Este tema está incluido en el LP Calavereando. Dirige la orquesta Baffa y están el mismo Baffa, Marcos Madrigal, Daniel Lomuto y Nicolás Paracino en fueyes; Enrique Lanno en cello; Antonio Agri y Mario Arce en violines; Luis Paz en viola, Sergio Paolo en bajo eléctrico, Eduardo Lettera en contrabajo y Oscar D'Elía al piano.

¡Vamos Baffita todavía!

05- Color de rosa - Ernesto Baffa

10- Valsango de verano - Ernesto Baffa


domingo, 26 de mayo de 2013

500 entradas

Sí, hoy domingo 26 de mayo, he cumplido 15 meses justos desde que que publiqué la primera página en este blog, y hoy tengo la fortuna de poder decir que llegué a las 500 entradas, o sea 500 notas con las correspondientes músicas e ilustraciones.

Par poder llegar a este número, he trabajado  lo bastante como para que haya recibido en ese ínterin nada menos que cincuenta y nueve mil trescientas visitas, de distintos lugares del mundo, lo que habla de la enorme difusión y pasión que arrastra el tango en la actualidad.

Mores, Charlo, Discépolo, Troilo, Tanturi, Cátulo Castillo y arriba Gobbi y Marino
Lo valoro como milonguero, historiador y tanguero que le pone la oreja a esta música que llega al corazón y que merodea mis neuronas desde muy pequeño. Por algo me crié en un barrio como Parque Patricios, de la Buenos Aires milonguera y tanguera.  El barrio que tantos cracks le dió a esta música, a esta canción y a este arte de milonguear.
Un himno al fueye: Piazzolla, Troilo y Laurenz juntos.
Tengo que agradecer a los numerosos amigos que me dan una mano cuando hace falta, porque esa es la mayor virtud de los tangueros: asociarse. Tirar un cable cuando hace falta. Ayudar al que necesita algún dato o tema. En ese sentido, la solidaridad  ha sido siempre patrimonio de los amantes del tango, y lo sigue siendo, esta vez a través de las redes de comunicación mundial, ya que se ha extendido como una gran mancha de aceite en el agua.

En el viejo Petit Colón, mayo 1979. Stamponi, Marino, Pontier,  Berón, Ferrer, Ahumada, Luis Sierra, Podestá, Figari, Virgilio Expósito y Héctor Marcó
He hablado más de una vez de esta unión ejemplar de las grandes figuras del género que siempre estuvieron mancomunados, pelearon por los derechos de intérpretes y autores y hasta de directores de orquesta. Y toda esa unión sirvió para encumbrar al tango en los altares.

En mi agradecimiento no puede faltar el reconocimiento a la generosidad de SkyDrive, esa nube que acoge todos mis mensajes musicales, permitiéndome llegar a todo el mundo con el tango.

En este día simbólico para mí, se me ocurre traer a La cumparsita, el tango universal por excelencia, que a los bailarines nos arranca de la silla y nos hace volar a la pista. Lo han tocado orquestas de todo el mundo y es un símbolo imperecedero. Por eso los invito a escucharlo en dos versiones.
 El Quinteto Pirincho, cuando lo conducía el turquito Oscar Bassil, en 1981, lo grabó realizando un mix con Ventanita florida, el tango que realizaran en 1932, Enrique Delfino y Luis César Amadori, que estrenaría Libertad Lamarque.

Y para mostrar la punta que le han sacado en distintas modalidades musicales a este generoso tango, lo traigo en la versión de la Charanga cubana que lo interpretan en tiempo de cha cha cha. Qué va cha ché

¡Y viva el tango!

 La cumparsita- Quinteto Pirincho

La cumparsita - La charanga cubana




sábado, 25 de mayo de 2013

25 de mayo

Hoy es fecha patria en la República Argentina y a mí me caben las generales de la ley, por lo cual estoy de festejos junto con tantos compatriotas que nos reunimos en distintos ámbitos para celebrarlo.

                     
La Revolución de Mayo de 1810, tuvo lugar en Buenos Aires, que era la capital del Virreinato del Río de la Plata. dependiente del rey de España. En este día de 1810 fue depuesto el virrey Baltasar Hidalgo  de Cisneros, siendo reemplazado por la denominada: Primera Junta de Gobierno.

Hay numerosas canciones dedicadas a este día histórico. Carlos Gardel cantaba: El sol del veinticinco, un gato, de Domingo V. Lombardi y música de Gardel-Razzano. Ahí preanuncian el día nuevo:

Ya el sol del veinticinco
viene asomando,ya el sol del veinticinco
viene asomando
y su luz en el Plata
va reflejando,
y su luz en el Plata
va reflejando.


Eduardo Arolas por su parte compuso y grabó su tango: 25 de mayo, en 1912, pero es un disco que fue prensado en España, lo posee sólo algún coleccionista y no ha tenido mayor difusión ni repercusión, pese a tratarse de un grande como Arolas que nos dejó tantas páginas maravillosas.

El pianista Alfredo Bevilacqua, compuso para el Centenario, o sea el 25 de mayo de 1910, el hermoso tango Independencia, cuya partitura reza: "A mi patria, con motivo del Centenario. Buenos Aires, 25 de mayo de 1910."
                                                    

 En realidad la Independencia fue declarada oficialmente el 9 de julio de dicho año, pero tuvo tanto éxito el tema, que el gobierno chileno le encargó al mismo maestro Bevilacqua, otro tango para celebrar su independencia un año más tarde, y éste embocó otro tangazo: Emancipación

                                          
Entonces en esta fecha patria no puedo menos que celebrarlo con mis paisanos y acudo a dos temas. Arrancamos con el citado Independencia, en versión de Juan D´Arienzo, la primera que hizo del mismo, el 22 de diciembre de 1942. Realizaría una segunda en 1953. Este tango tiene unos versos poco conocidos de Ángel Timarni, que es el seudónimo de Antonio Polito. Como Carlos Pesce, Polito se dedicó a ponerle letra a viejos temas que carecían de ella, con desigual fortuna.

Y a continuación les ofrezco el tango 25 de mayo, de José Luis Padula (el mismo músico tucumano que hizo el celebrado 9 de julio), y letra de Enrique Cadícamo. Lo grabó Francisco Canaro con la voz de Roberto Maida el 9 de mayo de 1938. El instinto comercial de Pirincho, lo llevaba a pensar en todo y había que registrar el tema con tiempo para poder venderlo. Pero, anécdota aparte, valió la pena.
 
Por todo ello y como reza el Himno: ¡Al gran pueblo argentino, Salud!        

111- Independencia - Juan D'Arienzo 

436- 25 de mayo - F.Canaro- R. Maida 















viernes, 24 de mayo de 2013

Mauricio Marcelli

Pocos músicos en la actualidad pueden presentar una hoja de servicios tan brillante como la de este  violinista porteño, de formación clásica. Desde su adolescencia integró orquestas del calibre de: Enrique Mario Francini, Alfredo Gobbi, Argentino Galván, Miguel Caló, Aníbal Troilo, Osvaldo Pugliese, Atilio Stampone y otros. Además colaboró en las grabaciones de numerosos conjuntos y cantores como Alberto Podestá, Floreal Ruiz, Alberto Marino o Roberto Goyeneche entre tantos.
                                                           

Estuvo estos días en Madrid con la Selección Nacional de Tango, un Sexteto de excelentes músicos que acompañó a Ariel Ardit en una gira europea. Lo veía yo allá por el 68 cuando integraba la orquesta de Pugliese. Se le habían ido aquellos seis músicos que formaron el Sexteto Tango y Marcelli pasó a ser primer violín de la orquesta en reemplazo de Cacho Herrero. Seis años estuvo junto a Don Osvaldo y arregló varios temas para el conjunto.

-Dale tano, contame tus andanzas. ¿fuiste a ver la tierra de tus viejos?
- ¡Que te parece! Mi viejo y mi vieja era de un pueblito de la Toscana. Tengo muchos familiares allí. La casa de mi abuela materna está declarada monumento histórico y no se puede reformar, ni tocar nada. Tiene 500 años de antigüedad y aguantó bombardeos y demás. Una maravilla. La de mi abuelo paterno algo más de 100 años. Estuve en las dos y la verdad, resulta muy emocionante.
                                               
                                                             
-Y de tus viajes por el mundo.
-Ya perdí la cuenta y renové cualquier cantidad de pasaportes. Imaginate que estuve como primer violín de  Salamanca y Marconi en Japón. Y como solista, con Orlando Trípodi. Con Stampone estuve en diversos países de Europa y América y en 1995, acompañé a Julio Bocca en Estados Unidos y al Ballet Argentino. Como invitado acompañamos en París a la orquesta de El arranque junto a Raúl Garello, Néstor Marconi y Julio Pane.  Con El arranque estuve también en el Festival Génova Tango 2004, con mis propias obras. Anduve incluso por China, hice largas giras por todo Japón como director de mi propia orquesta, ofreciendo 61 conciertos. Y la verdad es que me aprecian mucho en Japón.

-Y te queda cuerda para rato, por lo que ví.
-Mirá, yo recuerdo cuando el Tano Ruggiero, que no era nada diplomático para decir las cosas, la encaró a Lidia, la esposa de Pugliese y le dijo de un saque: "Decile a Osvaldo que no toque más". Pugliese estaba sordo y seguía tocando, pero es difícil. Cuando yo vea que no escucho bien, largo todo. El propio Balcarce lo pasaba mal al final, y tenía que usar audífonos. Es jodido, pero es así.

Desde 1984, hasta el presente Mauricio integra la Orquesta Estable del Teatro Colón, donde ocupa el primer atril de su instrumento. Con este conjunto grabó, como solista, un CD dedicado íntegramente a obras de Ástor Piazzolla. Formó parte del Quinteto de Cámara Ensamble del Plata, conformado por solistas de cuerda de dicha orquesta. Ha dirigido la Orquesta Estable de Tango de la Ciudad de Buenos Aires y la Orquesta Escuela de Tango, en las que además fue violín solista.

Su curriculumn es realmente envidiable. E interminable. Con Hugo Romero, guitarrista, también actúan en salas y graban discos y anduvieron por París y Madrid, invitados. Lo llaman para reforzar orquestas y en carácter de solista. También ha grabado con sus distintas formaciones: Quinteto, Octango, Orquesta y puede resultar sorprendente el resultado, para aquellos que no lo tienen muy registrado en sus archivos a este gran músico, que también dirigió la Orquesta Nacional de Música argentina "Juan de Dios Filiberto". Pero además es compositor de varios temas de bella factura y arreglador de primera línea.
                                                                 


Por ejemplo lo podemos escuchar con su Octango, de 1977, en el tango de Julio De Caro: Boedo.

05- Boedo - Mauricio Marcelli

Y para redondear su imagen, nada mejor que verlo en directo en Japón y en este impresionante arreglo que hizo de Negracha, el tangazo de Osvaldo Pugliese, al frente de su orquesta y como solista además.


                                




jueves, 23 de mayo de 2013

Alfredito Gobbi

En el ambiente siempre fué así. El diminutivo obedecía al cariño que le profesaban su pares, y al gran respeto por su trayectoria de músico y al frente de las orquestas que fue conformando.

Un gran amigo, el cantor Walter Fiorito, me recuerda: "Vos dijiste que cuando Pugliese fue a presenciar el debut de Horacio Salgán en el mítico Café Nacional, el 24 de julio de 1947 y escuchó la versión que hizo de su tangazo: Recuerdo, se le cayeron las lágrimas, lo abrazó emocionado y no le quedaron ganas de volver a interpretarlo por todo lo que había logrado Salgán con dicho tango".

                                 
Y aprovechó para decirme: "Pienso que algo parecido le debe haber ocurrido a Domingo Federico, cuando escuchó su tango Saludos, por ese concierto orquestal que brindó Alfredo Gobbi al ejecutarlo y grabarlo... De lo mejor que he escuchado." 

No me queda más remedio que darle toda la razón, y con mucho gusto además, porque Alfredito Gobbi fue uno de los que me inocularon en vena la pasión tanguera, en aquellos hermosos momentos que estuve a su lado, cuando esta música era la sangre de Buenos Aires y yo un mocoso afortunado que absorbía el numen que flotaba en el aire de las noches porteñas.

Alfredo Gobbi al frente de su orquesta con Jorge Maciel a su lado
El tango Saludos es de Domingo Federico y lo grabó la orquesta de Miguel Caló,  el 23 de agosto de 1944, cuando Federico ya no era el primer bandoneón de esa formación. Se había alejado para formar orquesta propia y grabó con su conjunto este tema, cuatro meses antes, el 10 de abril de 1944. Y tuvo tal éxito que a partir del momento en que lo grabó Caló, pasó a ser utilizado por éste como música de presentación, en todas sus actuaciones.
Alfredo Gobbi lo registró 12 años más tarde, en 1956, con un maravilloso arreglo propio, en el que deja patente toda su inventiva, su particular estilo y esa línea melódica que lo caracterizó a lo largo de toda su carrera. Esa que inició como director, bajo la influencia de Julio De Caro. Pero imprimiéndole siempre su sello propio, renovador, con esa mística que trascendía desde su violín, y la marcación rítmica bien milonguera.

En algunas charletas solía contarme su gran amistad de años con Osvaldo Pugliese y Aníbal Troilo, cuando había que "buscar el mango" en los trabajos que fueran saliendo. El nombre de la orquesta no importaba, llevaba el rótulo de aquel que había conseguido el trabajo.
                                           
Después de su lamentable final. Troilo le escribió su Milonguero triste. Eduardo Rovira le dedicó El engobbiado y Ástor Piazzolla: Retrato de Alfredo Gobbi. Néstor Marconi también le dedicó un tango: Alfredeando que Osvaldo Pugliese ejecutó con su orquesta en alguna oportunidad, aunque no llegó a grabarlo, lamentablemente.

En el comienzo del mismo aparece el remedo del violín compadre de Gobbi, y todo el tango es un verdadero homenaje al Violín romántico del tango. Vale la pena enfiestarnos gobbiamente. Primero con su creación de Saludos y luego con la versión de Alfredeando por Osvaldo Pugliese y su orquesta en el programa Sábado de Todos, de ATC, realizado el 12 de diciembre de 1987. Ambos son belleza pura. ¡Vamos...!

Saludos - Alfredo Gobbi

01- Alfredeando - Osvaldo Pugliese











miércoles, 22 de mayo de 2013

Pugliese inédito

La larga y fecunda carrera de Osvaldo Pugliese, de honda raigambre en el pueblo que sigue entusiasmándose con su legado tanguero, contiene algunas versiones de páginas que no llegó a grabar comercialmente pero que sí fueron registradas por aquellos que quieren preservar estos documentos.

Son temas que quedaron impresos en videos o películas de actuaciones de televisión, en Japón, Holanda y demás destinos por donde paseó su inconfundible música, como éstos que me envía el amigo Rotella.

                                                 
En este caso se trata de dos temas que realizó con Adrián Guida, ese chico del barrio de Boedo, que se nos fue con apenas 29 años, ante la desazón de toda la gente del tango y cuando recién comenzaba su prometedora carrera.

Un repentino edema pulmonar obligó a su internación inmediata y fallecería en la mañana siguiente, el 12 de diciembre de 1994. Osvaldo Pugliese quedó conmocionado con la noticia, como si Adrián fuera de la familia y a ello se uniría el deceso de su nieto, lo que terminaría por minar las fuerzas de Don Osvaldo que poco después dejaría definitivamente la música profesional.
Adrián Guida con su compañero Abel Córdoba
El tango La reja es de Carlos Marcucci, "El pibe de Wilde" y Manuel Meaños y lo grabó por vez primera Carlos Gardel en 1928 con las guitarras de los negros José Ricardo y Guillermo Barbieri. Luego lo registraría en otras dos oportunidades.

Osvaldo Pugliese con la voz de Adrián Guida lo interpretó en A.T.C. Televisión, en el programa Sábado de todos, el 12 de diciembre de 1983.

                                         
Mis ocho esquinas es un tema de Beba Pugliese e Ítalo Curio. Los versos de Curio hacen mención al barrio donde se criaron tanto él como Beba.  En un vértice de Villa Ortúzar está esa zona que se conoce popularmente como "Ocho esquinas". Allí desembocan las avenidas Álvarez Thomas, Forest, Elcano y la calle Virrey Arredondo.

Osvaldo Pugliese con la voz de Adrián Guida lo interpreta en el programa de televisión de gran aceptación popular: Grandes valores del tango, que tantas veces me detuve a ver en directo cuando terminaba mi trabajo en el Noticiero del mismo canal de televisión. Lo realizaron el 4 de mayo de 1983. Y acá podemos escuchar ambos temas.

01- La reja - Pugliese-Guida

05- Mis ocho esquinas - Pugliese-Guida






lunes, 20 de mayo de 2013

Guillermo Rico

Ha fallecido este galán-actor-cantor de  tango, que tuvo mucho éxito en su momento. Tenía 93 años y había quedado ciego, pero su pinta relucía entre los integrantes de Los 5 grandes del buen humor, que en su época de parabienes filmaron varias películas, tenían programas cómicos de gran arraigo en el público y la vis cómica de varios de ellos, contrastaban con el lindo del grupo, que además cantaba muy bien.

Con el nombre de Guillermo Coral, militó en la orquesta de Francisco Canaro menos de dos años. Y Pirincho decía sobre él: "Después de cantar en mi orquesta, pasó a formar parte del conjunto humorístico: "Los cinco grandes", donde tuvo y sigue teniendo una destacada actuación. Se ha especializado en la imitación de voces, pero cuando canta sin imitar lo hace a la perfección y es personal. En homenaje a mis Bodas de Oro con el Tango, intervino como cantor en mi última actuación radial del año 1956, en la popular audición del Glostora Tango Club. Es una figura que tiene condiciones para lograr el más brillante éxito."

Éxito que tuvo y mucho con sus compañeros humoristas, aunque nos perdimos de escuchar y ver más seguido a un cantor de buena voz, bien modulada y savoir faire para las interpretaciones.Su último gran papel como actor  lo tuvo en la serie televisiva de los años setenta:  "Rolando Rivas taxista", junto a Claudio García Satur, Soledad Silveyra y un nutrido elenco de actores.

Los 5 grandes. Rico canta y Cambón al piano.
Había nacido en Lanús, y debutó como cantor de tango en el Club Talleres, de Remedios de Escalada, en la zona zur de la provincia bonaerense. Se integró en la troupe Los bohemios de Mario Pugliese Cariño y de ahí saltaría a La Caravana del buen humor, que dirigía el chileno Tito Martínez Del Box. Luego se convertiría en La cruzada del Buen Humor, plato fuerte de los domingos radiales al mediodía, acompañando los infaltables ravioles.
                                             


Su compañero en Los bohemios, el pianista Mario Sabino, lo presentó a Canaro, quien le acopló el nuevo alias artístico de Guillermo Coral. Con Pirincho grabó 32 temas, de los cuales 25 los hizo entre 1944/46, cuando militó en su orquesta, durante 17 meses.

El pianista Juan Carlos Cambón -que acompañó a Mercedes Simone y dirigió el Cuarteto Los ases-, Rico, el actor Zelmar Gueñol, y los cómicos Jorge Luz y Guillermo Pato Carret, se separaron de La cruzada y formaron su exitosísimo grupo: Los 5 grandes del buen humor, que merecieron los plácemes del público durante una década, se disolverían luego y proseguirán en solitario sus respectivas carreras.
                                                              
Hoy recordamos a este galán-cantor, con Francisco Canaro,en  el tango de Alfredo De Franco: Tres palabras que grabó el 22 de diciembre de 1944, recién incorporado a la orquesta. Y el 2 de enero de 1945, registró también con Pirincho, el tango de Miguelito Bucino: Encuentro.

Francisco Canaro-Guillermo Coral: Tres palabras

Francisco Canaro-Guillermo Coral: Encuentro






domingo, 19 de mayo de 2013

Abandono

Este hermoso tango de Pedro Maffia y Homero Manzi, lo grabó Julio De Caro con su orquesta en 1928. Por entonces se llamaba Amarguras y lo registró con este título, en forma instrumental. ¿Cuando se produjo el cambio? Fue en casa de Sebastián Piana donde coincidieron Pedro y Homero.

Manzi y Piana se conocieron en 1926 en una mesa del viejo Café El carpintero. De inmediato nació entre ellos una férrea amistad que se traduciría luego en el perfecto acople entre las letras del poeta de Añatuya y el pianista de Boedo. En especial, el conjunto de las milongas, que revolucionó a un género relegado hasta entonces a un segundo plano.
La barra de Boedo: Cátulo, Homero, Piana y Maffia
Milonga sentimental y Milonga del 900, creadas ambas por esta dupla histórica y hecha canto en las voces de Mercedes Simone y Carlos Gardel, revolucionaron el género y dieron paso a una nueva tanda de las mismas que serían coreadas por el pueblo, de inmediato.

Y para solaz y disfrute de los milongueros, la orquesta de Pedro Maffia, tocaría esas dos primeras con su orquesta en el desaparecido Teatro San Martín de la calle Esmeralda, en un espectáculo que era transmitido en directo por "La voz del aire". Estaba también la orquesta de Edgardo Donato en escena y el ritmo picante de  esos temas ingresaron por la puerta grande de la milonga bailable, en la mitad de los años treinta.
                                                   
                                            

Piana, Manzi, Cátulo Castillo, el padre de éste y Maffia que noviaba con la hermana de Piana, constituyeron una especie de clan creador que ennobleció el género en todo sentido. Una tarde que se encontraban en casa de Piana, cuyo padre era peluquero y músico aficionado, muy amigo de José González Castillo, el progenitor de Cátulo; estaban Manzi y Maffia hablando de tangos y salió Amarguras en la charla.

Manzi le dijo: "Lindo tanguito para ponerle una letra". Maffia tomó su fueye lo hizo sonar al compás de Amarguras, y mientras lo tarareaba, Homero tomaba apuntes. Lo que ellos llaman el "monstruo", según definición de Cadícamo.

Dos días más tarde, Homero le llevó la letra  a un café que estaba cerca de la radio, donde actuaba el Pibe de Flores con su orquesta. Maffia se entusiasmó con la poesía y el tema quedó terminado en el acto. Se procedió a ponerle el nuevo título sugerido por Manzi: Abandono, pues la letra trata sobre este tango, que fue un golazo desde la salida.
                                                                 
La dama del Tango: Mercedes Simone

Hay muchas grabaciones del tema, pero creo que la mejor y  más milonguera es la de Pedro Laurenz con la voz de Héctor Farrel. Increíblemente, pese al sonido maravilloso de su orquesta, recién en julio de 1937 pudo grabar Laurenz en la RCA Víctor, después de tres años de exhibir la calidad de su conjunto y ser rechazado por las grabadoras. Los primeros cuatro temas registrados fueron: Milonga de mis amores (Farrel), Enamorado (ranchera), Abandono (Farrel) y Arrabal.

De todos modos y para variar, escuchamos a Julio De Caro con su célebre sexteto en la versión de Amarguras, registrado el 28 de junio de 1928. Y luego la gran Mercedes Simone con el Trío de Sebastián Piana, que completan Roberto Garza y Eduardo Kohan, interpreta Abandono. Lo grabó el 29 de marzo de 1938.

Amarguras - Julio de Caro - Sexteto

Abandono - Mercedes Simone



sábado, 18 de mayo de 2013

Roberto Ray

Se llamaba en realidad Roberto Raimondo, era un porteño del barrio de San Cristóbal y no tenía en su acento ese matiz barrial, ese tono casi arrabalero de los sucesores de Carlos Gardel.

Se puede decir que fue el creador de los cantores que entran en la categoría de voces fresedianas. A tal punto que influyó notablemente en el acento de sus sucesores. Esa forma de entonación que cuadraba con los cánones musicales impuestos por el director del barrio de La Paternal.

                                            
Por aquella época cantaban apenas los estribillos y en muchos casos no aparecían en los créditos del disco. Se les llamaba estribillistas precisamente por esa costumbre instaurada a fines de los años veinte. Como si no se quisiese que interfirieran en el sonido de la orquesta, que tocaba para los bailarines. Y Fresedo lo hacía por entonces para los niños bien de la haute societé porteña.

Por este motivo, Ray fue siempre el preferido entre los muchos vocalistas que fueron pasando por su orquesta, respetando siempre ese tono que había marcado el muchacho de San Cristóbal. A los 19 años ya estaba instalado en el micrófono del conjunto de Fresedo, del cual se iría y retornaría en dos oportunidades, buscando un techo propio que nunca alcanzó fuera de esa orquesta.

Osvaldo Fresedo al frente de su gran orquesta. Roberto Ray está detrás suyo a su izq. 1933.
Al principio se les llamó chansonniers, designación francesa equivalente a cancionista, y Ray fue indudablemente quien marcó en el inicio, esa adaptación del cantor de tango en su solo vocal, al arreglo instrumental y el estilo orquestal.

Había arrancado cantando con Francisco Canaro, durante las actuaciones del conjunto de Pirincho en el cabaret Chantecler, e ingresa en la formación de Fresedo reemplazando a Ernesto Famá, en 1931.

Este director comprendió de inmediato el alcance que podía tener Ray (apellido achicado a petición del director que lo veía más llamativo) por su impecable dicción, su voz de tenor contenido y adaptado para siempre a la orquesta. De hecho creó páginas impecables y de enorme resonancia en el tiempo: Aromas, Sollozos, Vida mía, Como aquella princesa, que demuestran cabalmente el sutil ensamble entre la poesía y la música, la orquesta y la voz.
                         

Se puede decir sin exageraciones, que Ray colaboró fundamentalmente en la importancia del cantor de tango dentro de las orquestas típicas y ayudó a la formación de Fresedo a consolidarse como una de las preferidas por el público. De ahí la larga permanencia de este cantor en el gusto del público y en el micrófono de la gran orquesta del fueye de La Paternal.
                                         

Así como uno no puede imaginar a Ángel Vargas sin el piano de D'Agostino a su lado, o a Fiore sin Troilo, ni a Julio Martel fuera de De Angelis, tampoco podemos representarlo en otra formación a este caballero del tango que regresó en 1948 a la orquesta que había abandonado en 1939.

Para Carlos Di Sarli era el paradigma de lo que quería para su orquesta y de no mediar el felicísimo descubrimiento del pibe Roberto Rufino, ya había tendido los cables para llevarlo a su formación.

Murió joven, con cuarenta y ocho años y su desaparición no ocupó titulares destacados en los medios, pero sí en el corazón de los tangueros, especialmente en la legión de seguidores del maestro que vestía de smoking para darle al tango la jerarquía que según él, merecía tener.

Roberto Ray nos acompaña con Osvaldo Fresedo en este sábado de mayo,  con dos hermosas creaciones. Ojos muertos (llamado también Ojos tristes), de Rafael Iriarte (Rafael Yorio) y Alfredo Navarrine, grabado en 1938.Y el tango Vuelves, de Virgilio San Clemente y Maruja Pacheco Huergo (los creadores de El adiós) registrado en 1939.

Ojos muertos - Fresedo-Ray

Vuelves - Fresedo-Ray