viernes, 6 de diciembre de 2013

A media luz

Últimamente he recibido varios comentarios sobre la creación de este tango que es uno de los diez más escuchados en todo el mundo, a lo largo de la historia. Y que ha sido interpretado por todo tipo de orquestas, cantores y cantantes de diversos géneros.

Francisco García Jiménez escribió desde diciembre de 1963 y a pedido del Director del Diario El Día, de La Plata, una crónica semanal sobre las biografías de los tangos que habían obtenido mayor fervor popular del público a lo largo de esa historia pintoresca de la música y la canción de nuestro pueblo. La que nos identifica ante cualquier otro pueblo del mundo.

                             


Así lo hizo durante 63 sábados, y posteriormente los agrupó en un libro que realizó la Editorial Losada, bajo el título Así nacieron los tangos. Y en lo que atañe a este tema de Edgardo Donato y Carlos César Lenzi, que ha dado la vuelta al mundo, lo relata a groso modo, así.

- En una nocturna fiesta de la mansión montevideana de los Wilson no se había previsto la intervención de la melodía tanguista, pero la echaron de menos y se pensó en el cuarteto de Donato. No pudo reunir éste a sus músicos, así, tan de improviso, más en honor de las alcurniados anfitriones se allanó a concurrir con su violín y acompañado de Bachicha (el bandoneonista porteño Juan Deambroggio que falleció en París en diciembre de 1963, tras ser allí, durante varios lustros, una institución del tango).
        
                                   
Alberto Cosentino, Mancione, Donato, Carmen Duval, Tanturi y Filiberto.

-Violín y bandoneón, en canto y contracanto, entraron a hacer las delicias audibles y danzantes de los distinguidos concurrentes al Palacio Wilson. Bien secundado por Bachicha, Edgardo le sacaba chispas al compás picado, que, con malabarismos de arco, era la fuerza de su ejecución. En uno de esos esguinces filarmónicos, vio cerca de su mano una llave de luz y la hizo girar, a lo que saliera...
Ahora... a media luz! -anunció de viva voz
La llave correspondía a la araña relumbrante del salón en que se bailaba. Se produjo el apagón y todo quedó envuelto en el leve resplandor del alumbrado público que entraba por los ventanales. Las parejas celebraron la ocurrencia del violinista, se apretaron más y el baile siguió con creciente entusiasmo.

                                           
Lenzi, derecha, con 2 amigos en la Av. 18 de Julio de Montevideo. 1926

-Estaba allí entre los invitados, un culto y mundano autor teatral uruguayo, Carlos César Lenzi. La frase de Donato, entre el ritmo de los tangos, se le ocurrió buen bautismo para uno: "A media luz"... Con  el pensamiento puesto en la meca consagratoria de Buenos Aires (ciudad familiar para él) empezó esa madrugada la letra:
                                          Corrientes, tres, cuatro, ocho...
                                          segundo piso, ascensor..

-Y la completó en el día, mal dormido, entregándosela al atardecer en el Hotel Alhambra, donde se citaron con Donato para tomar el vermut. Donato leyó la letra saboreando el clima de la "garçonier" galante:
                                        ...a media luz los besos,
                                        a  media luz los dos...

-Se despidió de su flamante colaborador, y el asunto empezó a andar sobre rieles, porque en el tranvía que lo llevaba a su domicilio de Pocitos concibió la frase musical del comienzo, que a él se le aparecía con todo el embrujo de Buenos Aires. Trabajó un mes, barajando motivos en su mente y en su instrumento, hasta darle digno remate melódico al estribllo:
                                         ...y todo a media luz,
                                         crepúsculo interior,
                                         ¡qué suave terciopelo
                                         la media luz de amor!

El tango lo estrenó en 1925 la vedette uruguaya Lucy Clory en el Teatro Catalunya de Montevideo, en el espectáculo: Su Majestad la revista, y triunfó, adelantándose en la conquista de Buenos Aires.

                                    

-Apenas Edgardo Donato pisó la ciudad natal, corrió a ver la casa del embrujo: Corrientes 348... ¡Se encontró con un salón de lustrar calzado, metido en un tabuco de rotos revoques y frente descascarado!

                                           


Qué chasco me llevé - me decía Donato una vez, al andar de los años-. ¿Dónde había ido a parar mi ensueño de la garçonier galante?...
-Reímos juntos. Él, con aquella risa efusiva que un día cortó para siempre  un artero síncope.

A mi solo me resta agregar al relato de García Jiménez, que la lujosa Tienda de muebles Maple, estaba ubicada en la calle Suipacha 658, al lado de la Florería La orquídea y frente al Banco Municipal de préstamos, donde la gente empeñaba sus pertenencias para poder parar la olla. Era de origen inglés, desde 1850 sucursal de la famosa Maple londinense, y vistió las mejores mansiones porteñas e incluso muchos barcos de lujo.Sobrevivió unos doscientos años. Y en cuanto a Lenzi, fue cónsul de Uruguay en Francia y allí se hiizo gran amigo de Carlos Gardel con quien paseaba y conversaba a menudo. En 1926, con la guitarra del Negro Barbieri, Gardel había grabado el tema.

                                   

Los invito a escuchar la versión instrumental del tango por la orquesta de Francisco Canaro en aquel año 1926. Y por Edmundo Rivero acompañado por la orquesta de Leopoldo Federico en 1983.

A media luz - Francisco Canaro

A media luz- Edmundo Rivero con Leopoldo federico




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