jueves, 17 de octubre de 2013

El Sexteto de Francini

Para muchos fue el mejor violinista de la historia del tango. Incluso en un asado que organizó el pianista y director Juan Antonio Morteo en su casa de Villa Pueyrredón con gente del tango, y adonde me agasajaron por llegar de visita desde Madrid, discutimos precisamente, a propuesta de otro grande del instrumento como Fabián Bertero, ¿quien había sido el mejor? ¿Vardaro o Francini?

Opinaron cantores como Roberto Mancini y Aníbal Marconi, el propio Morteo, Ángel Yonadi, el comentarista tanguero Jorge Bocacci, el coleccionista Luis Pazo, Bertero - que se jugó por Francini- y el resultado ortorgó un empate técnico entre Emilio Vardaro y Enrique Mario Francini con un voto para Fernando Suárez Paz.

                                 

Yo, bien clásico, me incliné por Vardarito, cuyo violín reconozco perfectamente en cualquiera de los muchos conjuntos que militó, pòrque es inconfundible, por esos matices brillantes, redondos, siempre justos que arranca a su instrumento y que sirven en todos los casos para realzar la melodía de la pieza que está interpretando la orquesta de turno.

Al gordo Francini lo admiré de primera mano en Caño 14, del cual fui habitué  a finales de los sesenta y durante los primeros años de los setenta. Allí, el violinista de Campana imponía su dominio del violín y se "oía" el silencio de la sala, en sus increíbles solos, hasta que irrumpían en aplausos.

                                       
Ya he contado en alguna oportunidad que la imagen que quedó retenida en mis recuerdos, fue la del día en que Perón debía regresar al país después de tantos años de exilio y se montó un gran escenario cerca del aeropuerto, trabajo que organizó Leonardo Favio, con los los obreros. Como periodista estuve arriba del palco junto a algunos colegas y, durante la espera y para entretener a la enorme multitud congregada en los alrededores del mismo, hubo varios números y uno de ellos fue el de una orquesta con músicos del teatro Colón, entre los que se encontraba el Gordo Francini con su violín.

De repente estalló una balacera tremenda entre los dos bandos enfrentados por el control del escenario y sus alrededores, que nos dejó a todos con el corazón en la boca, ya que podíamos ver las balas dibujadas en el aire, muy cerquita nuestro, como en una película de terror.

Yo, apretado con la pared del palco, sin poder creer en lo que estaba ocurriendo, revivo aquella imagen de los músicos del Colón que estaban actuando delante mío en ese momento, zambullidos en el piso, literalmente, del escenario al aire libre. Y entre ellos el gordo Francini con su violín y todos con los rostros desencajados por lo prolongado de la dramática situación. Estaba a unos tres metros de él y es la imagen nítida que conservo de aquellos momentos trágicos.

Pero, mejor vuelvo a la parte feliz de la historia, y es cuando creó su mítico Sexteto, que tenía un nivel musical impresionante, con arreglos suyos y de Nestor Marconi. Reitero que los vi en el Caño 14, precisamente  Lo integraban músicos del nivel de Néstor Marconi y Alfredo Ahumada en bandoneones, Francini con el violín y la dirección, Omar Murtagh en el bajo, Fernando Romano en contrabajo y Juan José Paz al piano. Excelentes intérpretes, sólido afiatamiento, hermosos arreglos y orquestaciones y un resultado que mereció mayor premio del que tuvo, porque duró poco debido a los compromisos laborales de Francini, un viaje a Japón con Pontier,  y la disolución del mismo.

Los invito a escuchar dos temas del CD que grabó en Columbia con este conjunto. Taconeando, de Pedro Maffia, realizado el 17 de junio de 1970, e Inspiración el famoso tema de Peregrino Paulos, que dejaron en el surco, el 27 de agosto de 1970.  Dos joyitas.

04- Taconeando - Sexteto Enrique Mario Francini

Inspiración- Sexteto Enrique Mario Francini




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