martes, 13 de agosto de 2013

Roberto Pansera

Músico importante, aunque no tenga el respaldo de la fama que rodea a muchos de sus congéneres. Pero la gente del tango sabe quien ha sido y todo lo que ha representado este bandoneonista, organista, director, compositor, orquestador y arreglador.

                                    
Eterno viajero, nació en Mar del Plata, se crió en el porteño barrio de Barracas y su pasión por el fueye nació cuando su tío y padrino le regaló un pequeño bandoneón con el que comenzó a juguetear y a sacar canciones ante el asombro de la familia. Su padre lo mandó a estudiar con el maestro Domingo Federico y a los seis años ya tocaba en un espectáculo con el sobrenombre familiar de Chispita.

Chispita Pansera.
Esta precocidad y el talento innato que lo fusionó con el fueye, le permitió incrustarse en la fila de bandoneones de la orquesta de Juan Carlos Cobián, en los salones del Automóvil Club Argentino. Y recién contaba apenas 12 años. Se fogueará en el sexteto de Cristóbal Herreros y enseguida pasa a la orquesta de Francini-Pontier, recomendado por el propio Herreros. Allí lo conoce Piazzolla que queda impresionado con el muchachito y le recomienda que estudie con su maestro, Alberto Ginastera, que era vecino del chico en el barrio de Barracas.

En esa casa  aprenderá todo lo que necesita, sobre armonía, composición, el manejo del piano. Devora casi con desesperación, como una esponja, todo lo que le enseñan y recomendado por Piazzolla viajará becado a Italia para seguir estudiando en el Instituto Santa Cecilia.

   
                                
Vuelve imbuido de nuevos conocimientos y su pasión agigantada. Se enrola con el pianista Lalo Scalise para tocar en Punta del Este y cuando terminan la temporada ingresan juntos en la orquesta de Osvaldo Fresedo. Allí ya sería arreglador, orquestador y primer bandoneón de la misma.  Y pasaría a componer temas de inspirada línea melódica, aunque cada tanto se enfundaba las alas y volaba por el mundo.

Lo encontré en Colombia acompañando a Olga Guillot, la gran cantante cubana. Años más tarde nos veíamos en Madrid, cuando vino al festival de Granada con su orquesta, y mientras nos despachábamos unos tragos, hablamos de Olga, de Fetiche, amigas comunes,  me contaba de su amistad con Pichuco y todo lo que representaba en el tango. Incluso le arregló a pedido algún tema de Piazzolla que luego repetiría con Fresedo para disgusto del Gordo. Pero fueron grandes amigos y le realizaría más trabajos a Troilo, a quien equipararía con Gardel como símbolos del tango.

Vivió en Estados Unidos invitado por Dizzy Gillespie, tocó jazz, allí editó el disco Pansera 3, acompañó a cantantes norteamericanos, entre ellos a Paul McCartney, a quien le hizo arreglos para su álbum: Working classical. La lista de cantantes internacionales a los cuales les arregló y acompañó con su orquesta, incluye a gente como la Guillot, Plácido Domingo, Fetiche (en órgano), Chabuca Granda, Enrique Iglesias. Y en Argentina a Goyeneche, Rivero, Horacio Deval, Susy Leiva, Néstor Fabián, Mercedes Sosa. Y fue uno de los fundadores del famoso Octeto de Piazzolla. Fue incluso presidente de SADAIC (Sociedad argentina de autores y compositores) con el beneplácito general.

Vivió en Venezuela donde siguió componiendo tangos que recordaban a su Buenos Aires. Yiró con el espectáculo Tango argentino,  y en cada regreso volvía con Fresedo, o con Mariano Mores, en cuya orquesta tocó diferentes instrumentos con excelente resultado, dado que era un músico completísimo.  Hizo música para películas. Con Fresedo y Roberto Lambertucci compusieron y grabaron los doce temas del LP: Los doce mandamientos.

Pansera (der.), Fresedo y Lambertucci
Aquel bandoneón pequeño que fue el germen de su pasión lo perdió, como se pierden todas esas cosas de los niños. Lo buscó por todas partes y no hubo caso. Un tarde, su tío lo descubrió en una vidriera de aquellos cambalaches de la calle  Libertad que inmortalizó Discépolo en su famoso tango. Entró como loco a la tienda, lo alzó con su manos y allí encontró en la caja las iniciales R.P, que le había inscripto el chico. Cuando se lo llevó a Roberto, éste no lo podía creer. "Es la segunda vez que me lo regalás, qué lindo. Un milagro.", le dijo.

                                             


Murió en su ley. Actuando con su conjunto en el local Esquina Tango, sufrió un infarto que resultaría fatal. Dos años antes había formado un conjunto juvenil llamado El espejo, con arreglos y dirección propios reflotando el estilo orquestal de Aníbal Troilo, su gran amigo e ídolo.

                             

Lo recuerdo en dos temas propios que grabó con uno de sus tantos conjuntos. Un cuarteto de 1977, donde, entre los doce temas del LP, interpretan  estos dos suyos: Flor de barra y A la guardia nueva.

027- Flor de barra- Roberto Pansera

034- A la guardia nueva - Roberto Pansera






2 comentarios:

  1. fue mi maestro primero de repertorio.no solo me acompañaba con tango y piano.llegamos a grabar porque el insistio pues a mi no me gusta escucharme grabada.silbando.la cancion de buenos aires,como dos extraños y melodia de arrabal.fue musico total y amigo incondicional.

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