viernes, 12 de abril de 2013

Derecho viejo

Este maravilloso tema, lleno de polenta milonguera, lo escribió mi admiradísimo Eduardo Arolas, de quien no me cansaría de escribir o de escuchar sus obras que siguen fertilizándose en las distintas generaciones que le sucedieron, como si le encontrasen permanentemente otros matices.

Kant define el gusto estético como un juicio desinteresado y sin finalidad, de la obra de arte bella; como el de un juez imparcial. Y yo escribí mi primer nota sobre Arolas cuando tenía veinte años, porque ya me deslumbraban entonces sus Comme il faut, Lágrimas, El Marne, Rawson (que mi hermano ponía una y otra vez en la vitrola por D'Arienzo) , La cachila, Maipo o éste Derecho viejo que representa cabalmente a aquellos tango-milonga iniciales.

Los músicos que le conocieron y compartieron momentos de su vida, dicen que poseía un don increíble, una facilidad asombrosa para la composición -no hay más que ver su currícula, y apenas vivió 32 años-. Que los temas lo asediaban en su interior apelotonándose por salir. Que sufría verdaderos raptos en que tomaba el bandoneón  y dejaba ir a través de los dedos lo que le dictaba la mente, en notables improvisaciones que surgían a toda velocidad, como temiendo quedarse, a través de su fueye.

A veces lo desesperaba la posibilidad de no poder escribir a la adecuada velocidad (cuando aprendió, por fin, a escribir las melodías), y perder lo que la inspiración siempre encendida le regalaba, y solía pedir entonces la ayuda de volcar casi taquigráficamente al pentagrama, lo que el manantial de su corazón y su cerebro producían.

Esto lo confirmaba su compinche Rafael Tuegols muy gráficamente: "Jamás necesitó más tiempo para componerlo que para ejcutarlo, cosa que le sucedía a menudo, como si temiese que su musa lo abandonara. Lo he visto en infinitas ocasiones dirigirse a los compañeros que tocaban con él: -Un momento muchachos, se me acaba de ocurrir un tango-. Y así nacieron la mayoría de sus enormes creaciones. ".

 Julio De Caro, que se inició en su orquesta, aseguraba que fue creador del rezongo y del fraseo. Casi nada. Y agregaba: "Sus composiciones encierran una estructura definida y una línea melódica de verdadera inspiración. El bandoneón que pulsaba hablaba siempre, musicalmente, el idioma porteño, sin cosas raras".

Pedro Laurenz, fue rotundo al respecto: "Vivía adelantado a su época. Él ha sido el creador  del fraseo que se utiliza ahora (1954). El rezongo era creación personal suya. Ha sido tan creador que lo que hacemos hoy, él ya lo hacía en 1920". ¡Y lo decía un grande como Laurenz!

El violinista José Pécora, que tocó con Canaro y con Di Sarli lo confirmaba: "Cuando estrenábamos un tango me decía: -Mirá pibe, hacé esta armonía-. Y era una armonía fraseando, desconocida para la época".

Hay que considerar que otro de los grandes méritos de este creador, es que sus obras no tienen el apoyo importante, que tienen otros temas y que las ayudan  a retener en la memoria las melodías: los versos. El más de centenar de tangos que compuso a pura intuición siguen encerrando secretos para los ejecutantes como puede verse en las distintas interpretaciones que se han hecho de La cachila. O el milagro que realiza Osvaldo Pugliese con La cabrera. El mismo Piazzolla le dedicó su Juan Sebastián Arolas, que es toda una declaración de respeto y admiración por su obra.

Eduardo Arolas, abajo, centro, con su orquesta
Este hombre, descendiente de franceses, vivió una época donde el inframundo de los hampones y los burdeles tuvo demasiada concomitancia con la profesión de ejecutante de tango. Eso y sus circunstancias personales lo arrastraron a una muerte predecible y temprana, pero supo convertir sus lágrimas en canto y sigue siempre vigente su obra imperecedera.

Hoy traigo este tango que dedicó al Centro de Estudiantes de Derecho, en tres versiones. Como curiosidades, la que grabó Nelly Omar con las guitarras de José Canet,  en 1979, interpretando la letra que le adosó con posterioridad a su creación, el Chula Clausi. Distinta a la -también intrascendente-, que le escribió Andrés Baldesari, y que podemos escuchar en la versión de la Típica Víctor, cantando el estribillo Teófilo Ibáñez. Lo grabaron el 1 de Junio de 1934. Pueden alegrar el cuore con los dibujos que hacen en los fueyes Freddy Scorticati y Ciriaco Ortiz. Y para los milongueros esta grabación  instrumental de Juan D'Arienzo, la primera de las tres que realizó de Derecho viejo, el 17 de julio de 1939.

Nelly Omar - Derecho viejo

06- Derecho viejo - Típica Víctor-T.Ibáñez

075 - Derecho viejo - Juan D'Arienzo

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