miércoles, 3 de abril de 2013

Carlos Lafuente, un señor cantor

Creo que los méritos que atesoró este intérprete no han sido debidamente aquilatados y reflejados en crónicas y comentarios en su momento y a posteriori, que mereció largamente.

Sus grabaciones con la Típica Víctor, con Carabelli, con Antonio Sureda, con Carlos Marcucci (un magnífico Tinieblas, de Vardaro y Velich), con Los provincianos, Fredy Scorticatti y acompañado al fueye por Ciriaco Ortiz, o con guitarras,  nos muestran a un cantor de melódica voz, muy bien manejada en fraseos e intenciones. O estribillista, como se les conocía en aquella época, dado que no cantaban el tema en su totalidad, sino primera parte y estribillo, o solamente este último.

                                                       
Es cierto que, como sucedía con otros cantantes y con las propias orquestas típicas del treinta, que su repertorio también está nutrido por canciones nativas y otros ritmos foráneos, pero le sucedió incluso a Charlo, con quien tiene una ligera similitud vocal. Su intrerpretación de Flores negras, el tema de Francisco De Caro y Mario Gomila. Flores negras, secundado por violín, piano y bajo es todo un modelo de virtuosismo y ductilidad.

Carlos Lafuente (Hugo Wáshington Fredes) a los 21 años de edad debutó en Radio Nacional. En 1930 ingresó al sello RCA Víctor para grabar con las orquestas Típica Víctor y la que dirigía Adolfo Carabelli. Con la Típica Víctor registró su mayor producción: 33 grabaciones.

Se retiró de la actividad artística en 1945, con 37 años apenas, porque decidió privilegiar  su trabajo en la Contaduría General de la Nación, justo cuando el tango estaba en plena efervescencia y atraía a infinidad de seguidores de ambos sexos. Lo que nunca disminuyó fue su admiración por Carlos Gardel, a quien consideró lo máximo en el canto popular ciudadano.

Con su voz y su estilo hubiera logrado un lugar importante en alguna de las orquestas que se repartían los fervores del público, como le sucedió a Carlos Dante, por ejemplo. Barítono, de buena tesitura permanente, creció junto a sus 4 hermanos (dos de ellas, mujeres), en una casa de la calle Nazca al 300, en el porteño barrio de Flores, como Hugo del Carril o Floreal Ruiz.

Un lamentable accidente de tránsito y su posterior internación en el Hospital Español, fueron culpable de su desaparición física en 1989.

Lo traigo desde el recuerdo en dos temas: Fue su destino, de Domingo Pelle y V. Planells del Campo, grabado el 3 de Marzo de 1934, con la Típica Víctor. Y Noviecita, de Sebastián Lombardo y Luis Bates, con la orquesta Los provincianos, dirigida por Ciriaco Ortiz; grabado el 11 de abril de 1933. Este tema fue creado para Libertad Lamarque, que lo estrenó ese año en la Película Tango.

01- Fue su destino

17- Noviecita

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