miércoles, 17 de abril de 2013

Armando Moreno

Si no está en un plano más alto de la consideración general y de la crítica, es por haber cantado con Enrique Rodríguez todo tipo de canciones de otros ritmos. Si bien esta temática le sirvió al director y también a Moreno para instalarse en el corazón y la oreja de los distintos públicos de América, los alejaron de la masa tanguera y milonguera.

El Muñeco, como le apodaron por su porte y la sempiterna sonrisa, ganó infinidad de corazones en toda América y al final de su carrera decidió instalarse en Colombia, donde sus discos se habían vendido en grandes cantidades, favorecidos por los directivos de la RCA Víctor que supieron desplazar aquellos éxitos de Enrique Rodríguez hacia Ecuador, Colombia, Perú y México, lugares en los que hicieron un negocio redondo.
                                                     
El Director-bandoneonista Enrique Rodríguez y El Muñeco Moreno
Moreno (Armando Bassi) también supo sacarle provecho a ese filón y además contaba con las armas necesarias para triunfar porque fue de verdad un gran cantor. En su voz tenía una modalidad y estilo emparentado con el de Charlo, la flexibilidad y expresividad del fraseo y sabia percepción de la música y los tropos poéticos en sus distintas vertientes: Irónicos, festivos, dramáticos o basados en amores y desamores

Enrique Rodríguez lo hizo debutar con su orquesta reemplazando al Chato Roberto Flores, que había sido un pilar de la misma. Fue en 1940, tenía 19 años,  y el repertorio parecía hecho para sus aptitudes, pero la realidad es que se amoldaba a todo tipo de letras y ritmos. Incluso repitiendo anteriores éxitos del Chato, como Son cosas del bandoneón, No te quiero más o Tengo mil novias, con el cual volvió la orquesta a establecer récord de ventas.

Moreno fue para la formación de Enrique Rodríguez, algo similiar a lo de Vargas con D'Agostino, Echagüe para D'Arienzo o Castillo para Tanturi, por citar algunos casos. Y dadas sus condiciones, muchas veces me he preguntado qué hubiera pasado con este cantor en otra orquesta milonguera, de las preferidas por el público y que fueron récords de venta y de permanencia en las carteleras. Por ejemplo: la de Carlos Di Sarli. O la de Tanturi.

Armando Moreno con Alfredo Attadía
También pasaría el Muñeco por los conjuntos de Alfredo Attadía y de Domingo Federico, donde demostró sobradamente adaptarse a la perfección con el estilo de la orquesta, lo que afianza mis sospechas sobre la relevancia que pudo haber tenido de haber mediado otro tipo de circunstancias en su carrera.

Se redicaría efectivamente en Bogotá donde seguía cosechando las mieles del éxito, especialmente en la faz económica, y dándole cuerda a la intensidad del placer melódico.

Hoy vuelve renovado, una vez que los musicalizadores y milongueros lo han quitado a Enrique Rodríguez del apartheid y cobran verdadero vigor sus interpretaciones con esa orquesta, con la cual estuvo en tres momentos distintos. Cómo has cambiado pebeta, En la buena y en la mala, Llorar por una mujer, Mi piba, Y así nació este tango,  Danza maligna, El encopao, Con tu mirar, La gayola, Nyanzas y malevos, son ahora, vitaminas para las piernas de los bailarines que disfrutan con la pareja en la pista.

Quiero recordar al Muñeco Moreno en un par de interpretaciones con las orquestas de Alfredo Attadía y Domingo Federico. Con el primero, el tango de Enrique Delfino y Rodolfo Scianmarella: Araca corazón, grabado el 13 de Julio de 1951. Y con Federico, el vals Sublime adoración, de Lucio V. Lanzoni y Príncipe Cubano (Ángel Sanchez Carreño), que se grabó en forma particular.

06- Araca corazón - Attadía-Moreno

09- Sublime adoración - D.Federico-A.Moreno

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