domingo, 20 de enero de 2013

Tangos con olor a pampa

Eduardo Arolas y Agustín Bardi, no sólo fueron los compositores que crearon un arsenal tanguero maravilloso de cara al futuro, ejemplo de calidad musical, sino que supieron mezclar su porteña tanguidad con aquella pampa agreste tan cercana al sub urbis.  El barrio de Barracas, donde se criaron -aunque Bardi nació en Las Flores, como Roberto Firpo- que marcaba la linde con los pastos sureños, les permitieron vislumbrar la fuerza de esa pampa brava reflejada en muchos de sus temas.

Agustín Bardi
Eduardo Arolas
Carlos García, el excelente músico fallecido hace un par de años, contaba que se reunían a veces con Salgán y se preguntaban cómo era posible que se hubiera dado un talento tan extraordinario en aquella época bautismal del tango, como un Arolas, un Bardi, un José Martínez, un Aieta.                         

Salgán en estos años último confesaba que se había puesto a estudiar la melodía de tangos de Arolas y Bardi y los encontraba a la altura de los grandes de la música popular. Y estamos hablando de los balbuceos del tango, de gente que no tenía mayores estudios .

Tangos que tienen el sabor de la frontera urbana del Sur y que parecen haber sido compuestos para músicos sabios. Rodolfo Mederos, que merodeó su adolescencia en Córdoba con el jazz, el rock y la música del sesenta, se identificaba con Piazzolla en el tango y entró en la orquesta de Pugliese, sin estar seguro de si le gustaba eso. Hoy que es un músico apreciado en el mundo, le reconoce el gran valor al maestro de Villa Crespo.

Y recuerda Mederos: "Por razones circunstanciales tuve que reorquestar temas de Eduardo Arolas para una película. Desde mi ingenua adolescencia musical, los temas de Arolas me parecían superados. Era como si el pasado no hubiera existido. Sólo servía lo extravagante, desde Piazzolla para acá. Creo que ése fue el pecado que cometimos. Ahora, cuando pienso que Arolas compuso La cachila allá por los años 18 y 19 me parece de un vanguardismo atrevido para la época. Y mucho más noble".

Y después se despacha a gusto con esa música llamada eufemísticamente "tango nuevo", que yo sinceramente nunca pude digerir ni bailar porque no tiene melodía,  ni ritmo ni fuerza.

Dice Mederos sobre esa música a la cual le anteceden el sustantivo "Tango" para atraer incautos.
"Al tango no se lo está abordando, se lo está dilapidando. Cambiemos el verbo. Creo que se lo está depravando, se lo está comiendo a pedazos, se lo está utilizando, se lo está prostituyendo a tal punto (y no solamente al tango sino a la gente que participa de estas opiniones) que la gente queda confundida y piensa que el nuevo tango es éso que prefiero ni nombrar, porque no es digno de nuestra charla. Sabemos a lo que nos referimos y sabemos que eso es mierda pura. En nuestros labios tienen que estar Homero Manzi, Aníbal Troilo, Horacio Salgán, Osvaldo Pugliese, Agustín Bardi, Eduardo Arolas. Eso tiene que estar en nuestras bocas, nuestros dedos, nuestros oídos y nuestras memorias. Tiene que haber música en serio, música noble, del hombre para el hombre. Eso es lo que tiene que haber, y no ésta cosa que no sé qué es".

Volviendo a las fuentes: Arolas compuso varios tangos con olor a pampa: El chañar, Palo errao, Viejo gaucho, La guitarrita, Campo ajuera, La trilla, Cardos, Taba calzada. Su amigo Bardi no se quedó atrás: El abrojo, Chuzas, El cuatrero, El pial, El rodeo, Cabecita negra, El buey solo, Golondrina, Pico blanco, brillan en su almacén particular.

Si hasta me parece en esta mañana dominguera, estar recorriendo antiguos paisajes de mis años juveniles y sentir que el viento de la quebrada, trae gusto a tierra mojada, como decía José González Castillo. Cuando me extasiaba ante aquellas interminables planicies verdosas y arboladas, pespunteadas con la presencia de animales y hombres a caballo.

Nada mejor entonces que, mientras seguimos dándole al mate, escuchar un par de temas con gusto a pampa, de Arolas y Bardi. Por ejemplo: El abrojo, de Bardi, grabado por Carlos Di Sarli, en 1958. Y La trilla, de Arolas, registrado por la orquesta de Aníbal Troilo el 12 de Agosto de 1969, con un arreglo del fueye, Raúl Garello.

163 - El abrojo - Di Sarli

417 - La trilla - Troilo






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