miércoles, 2 de enero de 2013

Julián

Este tango lleva consigo dos apuntes importantes: Fue el primero que compuso Edgardo Donato y es uno de los iniciáticos escritos para ser cantados por una mujer, debido a la costumbre que impuso Pascual Contursi, de escribirse pensando en un protagonista masculino.

Donato, nacido en pleno centro porteño y radicado junto con dos hermanos y sus padres en Montevideo (luego se agregarían otros seis hermanos), de pequeño, realizó allí sus estudios de violín y se bautizó tangueramente en la orquesta del Negro José Quevedo, un bandoneonista argentino, del barrio de la Boca,  que ya había estado en la capital uruguaya con el conjunto de Eduardo Arolas.
                                                                                                    Donato tenía 25 años cuando escribió su ópera prima en 1922 y se la dedicó al baterista uruguayo Julián González -un negro fiero al decir de Donato-, con quien compartió noches de cabarés montevideanos en la orquesta de jazz de Carlos Warren.

El problema que se le presentó por falta de experiencia y de cartel, fue venderlo a una Editora. Después de varios intentos infructuosos en tal sentido, imprimió él mismo las partituras y le vino de perlas porque en Buenos Aires, estuvo de moda durante un tiempo largo y lo tocaban todas las orquestas.

La letra del tango la escribió un periodista y poeta gauchesco uruguayo, José Luis Panizza que conocía a los músicos que acompañaban a Donato, e incluso al Negro González. Lo curioso, según nos dijo en una oportunidad el propio Donato, con el paso del tiempo supo que una copera del cabaré en donde trabajaba, había tenido un romance con el Negro Julián y de ahí sacó la historia el poeta.
                                       
Panizza no llegó a disfrutar mucho el éxito de su tango, porque se suicidaría en Montevideo cinco años más tarde, en Enero de 1927.

Donato le entregó la letra a Rosita Quiroga, porque pensaba que era justo para su estilo, pero la cantante de la Boca, tardaba en incorporarla a su repertorio. Iris Marga lo cantó entonces en el Teatro Maipo, en la revista "¡Quién dijo miedo!", de Roberto Cayol, en 1924. La jovencita cantante compartía escenario con Gloria Guzmán, Tita Merello, Ada Falcón, Sofía Bozán, Carmen Lamas y Celia Gámez.
                                                                                                  Iris, nacida en Italia y convertida en toda una señora de la escena con los años, se retiró de las tablas, a los 93 años, en el mismo Teatro Maipo, con la obra "Familia de artistas", de Arias y Kostzer, dirigida por Alfredo Rodríguez Arias. Ella ya la había protagonizado en París junto a Marilú Marini. Ástor Piazzolla le dedicó un tango compuesto para ella que decía entre otras cosas: "Buenos Aires, debo partir. / Así es la vida, canción amarga / que va a dejar mis recuerdos / al morir en tierra lejana".

Aunque la letra de Julián era bastante modesta, estaba sabiamente compensada con los acordes adecuados creados por Donato que luego cosecharía enormes éxitos como A media luz o El huracán.
Iris Marga

Blanca Mooney
Vamos a recordarlo en la voz de Blanca Mooney, una cantante exquisita, surgida de un concurso radial en 1956. Osvaldo Fresedo la llevó  con su orquesta 3 años más tarde y grabó tres tangos con la misma. Entre ellos, Julián. Se llamaba Blanca Nester Mooney, era hija de irlandés y traté en varias ocasiones con ella en aquella época. Posteriormente grabaría este tango con la orquesta del bandoneonista Luis Stazo, y es el registro que escucharemos.

Julián

2 comentarios:

  1. Muy interesante la información de los autores del Río de la Plata que publican, ilustra y enriquece los conocimientos. Me gustaría encontrar información sobre Ovidio Fernandez Ríos. gracias.

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  2. Muy interesante la información de los autores del Río de la Plata que publican, ilustra y enriquece los conocimientos. Me gustaría encontrar información sobre Ovidio Fernandez Ríos. gracias.

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