jueves, 31 de enero de 2013

José Canet

Fue un notable guitarrista, que acompañó a infinidad de cantores al frente de su conjunto de guitarras y muchas veces agregándole otras cuerdas como violín, cello y contrabajo.

Como decía el tangólogo Luis Adolfo Sierra: "La guitarra es el instrumento que se incorporó al tango para ocupar ventajosamente el lugar del arpa como base rítmica de mayores posiblidades en los conjuntos de entonces. Esta nueva estructura del tango, formada ahora por violín, flauta y guitarra, habría de perdurar casi inalterable hasta el advenimiento del germánico bandoneón".

Acompañando al cantor Alberto Gómez
Canet, porteño del barrio de La Paternal, se enamoró de los acompañantes de Ignacio Corsini: Pagés, Pesoa y Maciel y se crió escuchando a Gardel, Magaldi y los cantores de entonces que lo hacían secundados por esta clase de instrumentistas. Seguramente por ello se aficionó y se le prendió en el cuore todo eso que vivió en su sólida formación musical. Básicamente su carrera se orientó hacia el acompañamiento  de cantores y cantantes como Nelly Omar.

Pero si quedó agigantado en el recuerdo, es fundamentalmente por su faceta de compositor y poeta, en las que descolló, convirtiendo muchos de sus temas en clásicos, esto es: los que se cantaron ayer, se cantan hoy y se cantarán mañana. Y se instalan para siempre en los atriles de las orquestas. Porque todos los grandes conjuntos de finales de los treinta en adelante , incluyeron alguna página suya en el repertorio.

De muy joven se entregó al tango con pasión y acompañó al cantor Alberto Gómez por toda América durante cerca de treinta años. Y precisamente, dos de sus tangos más logrados, los compuso en el exterior. Él mismo lo contaba así: "Las dos composiciones que más me acercan al espíritu de Buenos Aires, de sus habitantes, las escribí en el extranjero: La abandoné y no sabía, en Chile durante el año 1943, y Tarde, en Caracas en 1947. Claro que no es difícil comprender que estando lejos de la patria es cuando nos envuelven con más fuerzas, como si nos quedáramos en carne viva, las cosas vinculadas con nuestra gente, nuestras calles, los episodios comunes de un país poblado por soñadores".

Estas palabras delatan la hondura de su emotividad, como corroboraba Nelly Omar a la muerte de Canet: , "Pocas veces me sentí tan bien acompañada profesionalmente como con José, porque él no se quedaba en la fachada del tango, sino que calaba hondo en los sentimientos".

Me lo crucé muchas veces en aquellas noches de bohemia, cuando caminaba con su guitarra rumbo al trabajo diario. Alguna vez que yo estaba con Hugo Díaz en la puerta del  Bar Suárez, se paraba un par de minutos a saludar con esa cordialidad que se agradecía mucho en el ambiente.
                                                                                                            
Otro de sus grandes méritos esta en el hecho de que realizara la música y letra de sus temas, salvo algún caso incomún, como en Los cosos de al lao, que compartió con el violinista Marcos Larrosa. Entre sus grandes contribuciones a los destellos del tango, están su hermoso Tarde. El vals que grabó su gran amigo de chiquilín en el barrio, Hugo del Carril: Me besó y se fue. O un tango que registraron las grandes orquestas de 40: Y dicen que no te quiero. Francini-Pontier con Raúl Berón lograron una versión notable del mismo, en 1947. Hoy al recordarla es de una belleza total, que el 31 de julio de 1945, llevó al disco Carlos Di Sarli con Jorge Durán luciéndose en el canto. Si habré escuchado y bailado: La abandoné y no sabía, otro hermoso tango. O De seis a siete,  de 1944, muy logrado por Tanturi-Campos.

Este corazón, que compuso en 1951, es un dechado de imaginación:"¡Este corazón me tiene loco!... /
¡Dan ganas de arrancarlo o qué se yo!.../ Dejarlo abandonado y si eso es poco / partirlo en cien pedazos... sin compasión
". Y el romántico valsecito Antes que lució Alberto Gómez por tantos lugares.O la milonga Me llamo Julián Centeya que estuvo tan de moda en las milongas porteñas de los años noventa por Di Sarli-Podestá. La letra es de Julián Centeya (Amleto Vergiatti), que firmaba con el sudónimo de Enrique Alvarado. Julián lo había titulado Julián Pardales y ocurría en el barrio de Corrales (actual Parque Patricios). Canet le sugirió cambiarlo por Julián Centeya y, a efectos de la rima, debió cambiar también Corrales por Pompeya. En una parte dice: "
En la cortada de arena,/ con tangos de Juan de Dios, / yo he sabido echar mi buena, / cuando en la noche serena, / en la cortada de arena / bailé ganando un amor". La calle (cortada) Arena estaba ubicada en Corrales, y Julián habla de que allí bailó ganando un amor. Se trataba de uno de los famosos formativos de antaño. Al cambiar Corrales por Pompeya debieron poner Arena con minúscula para no tergiversar la geografía.
                                                                          
También compondría otros temas como: A José Neira, Amar y callar (letra de Nelly Omar), Poroto de la villa, para Jorge Vidal. Sigo queriéndote igual, Me está hablando el corazón, Trapitos, etc. .

Este blog recuerda a José Canet en dos bellos temas de su cosecha. Y me cuesta mucho elegir, lo confieso. Y un poco al bardo, les ofrezco Hoy al recordarla, porque Julio Martel me mete nostalgia en vena a lo bestia. Lo registró con Alfredo De Angelis el 1 de marzo de 1946. Y a Enrique Campos cantando con Ricardo Tanturi el valsecito Me besó y se fue que Canet compuso en 1936. La grabación es del 19 de febrero de 1945. Y me abrumo de recuerdos.


07- Hoy al recordarla

14 - Me besó y se fue

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