viernes, 4 de enero de 2013

De barro

La dupla Sebastián Piana-Homero Manzi, legó al tango páginas memorables. Incluso cada uno de ellos por vías distintas también crearon temas que siguen en el candelero, brillando con gran intensidad.
Cuatro grandes: Cátulo, Manzi, Piana y Maffia
Sin duda, Homero fue uno de los más grandes letristas que tuvo el tango y Piana fue maestro de maestros desde el piano. Con Cátulo Castillo y Pedro Maffia (casado con una hermana de Piana), integraron un cuarteto en el barrio de Boedo que sembró maravillas por las constantes colaboraciones entre ellos, instalándose desde el pentagrama en la memoria de los tangueros.

Arturo Jauretche, notable pensador argentino y amigo de Manzi, decía que Homero había nacido poeta y que desde muy jovencito ya escribía versos de hombre.  

Este tema de Piana y Manzi es para mí algo muy entrañable. Siempre me quedé enganchado con estos versos de Homero tan sencillos, pero tan sabios. Los charquitos que menciona, seguramente remedan las zanjas agrestes de Pompeya, donde pasó su etapa de niño estudiando en un colegio, interno, del barrio rodeado por las vías del tren y la zona baja que se inundaba con frecuencia.

Aquellos andurriales, llenos de zanjas y potreros donde siempre rodaba un balón de fútbol, de perros sin dueños ladrando a la luna, lindaban más allá con Valentín Alsina, la provincia de Buenos Aires, donde, para llegar, había que atravesar el Riachuelo por el legendario Puente Alsina. El padre de Edmundo Rivero fue allí Jefe de la estación del Ferrocarril  Midland.
                        

Aníbal Troilo con la voz de Fiorentino, grabó De barro el 2 de junio de 1943, y por esas cosas tan absurdas que tienen militares y religiosos, estuvo prohibido su difusión durante 3 años,  porque en los versos cita la palabra pucho. En el lenguaje coloquial significa la colilla del cigarrilo. En la revolución de ese año, el escritor ultranacionalista Gustavo Martínez Zuviría que firmaba como Hugo Wast y era el Ministro de Cultura (¡!), prohibió el uso y la difusión pública del lunfardo, en consonancia con lo que sugería el Obispo de turno.

 En su confusa mentalidad fascistoide, ignoraba que pucho es una palabra autóctona proveniente del quechua: Puchu, que significa residuo, resto. Y que los porteños lo fueron adaptando precisamente a su concepto original.

Homero, que ya militaba en política, se negó rotundamente a cambiar la palabra y la mantuvo aunque el tango estuviera absurdamente aparcado durante todo ese tiempo. 

Algunos de estos tangos fueron quizás efímeros, circunstanciales en su momento, por la cantidad de títulos que inundaban el mercado, y hoy vuelven ennoblecidos y vibrantes con el poso de los años.

Francisco Fiorentino
No me resisto a la tentación de reproducir los versos, que tan bien entonaba Fiorentino, incluso Jorge Ortiz con Miguel Caló ese año de 1943, y más tarde Goyeneche con Baffa-Berlinghieri.



 De barro   


Estoy mirando mi vida
en el cristal de un charquito
y pasan mientras medito
las horas perdidas,
los sueños marchitos.

Y están tus ojos queridos
en el espejo de barro,
fantasma de mi cigarro,
reproche y olvido,
condena y perdón.

Vuelven tus ojos lejanos
con el llanto de aquel día.
Pensar que puse en tus manos
una culpa que era mía.
Pensar que no te llamé
y me alegré
mientras estabas penando,
pensar que no te seguí
y me reí
cuando te fuiste llorando.

Y hoy que no vale mi vida
ni este pucho del cigarro,
recién sé que son de barro
el desprecio y el rencor.

Así midiendo tu pena
noches y noches consumo
buscando ver en el humo
del pucho que fumo
tu imagen serena.
Y al encontrarte perdida
entre cigarro y cigarro,
sé que fue todo de barro,
de barro mi vida,
de barro mi amor.

Setenta años más tarde lo traigo al Blog con Troilo-Fiore.Un lujito.










3 comentarios:

  1. Andaba buscando una partitura de este tanguito de Manzi y pedí a casi todo el mundo en mi alcance, músicos etc., por desgarcia nadie la tenía. Finalmente lo hallé en forma de lead sheet (versión sencilla "parilla") en una colección de Julián Graciano. Y me gustaba mucho la versión del Pólaco.

    Una anécdota que contó el - entonces - joven guitarrista Esteban Morgado me occurrió. Esteban vino a buscar al Polaco a grabar con él, una de sus últimos trabajos en los estudios del sello Melopea de Lito Nebbia, y tenía un coche Peugeot muy viejo. El acompañante tenía que agarrar la portezuela en curvas cerradas, pero el Pólaco comentó con dejadez: Vale, todo bien, en tanto que hay cenicero y yo tenga permiso para fumar...

    Ahora - con un poco de paciencia - logré a escribirme la estructura de este tango y pertenece a los favoritos.

    Desde Bremen - un saludo a vos

    M.
    --

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    1. Hola, Paco, también ando buscando la partitura de De barro y no la encuentro. ¿Sería posible que me la envíes por correo electrónico? Desde Buenos Aires, Pedro.

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    2. yo también la ando buscando che. La compartimos? Abrazo!

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