lunes, 31 de diciembre de 2012

Un año más

Y se va el 2012. Hoy me la pasaré escuchando tangos, milongas y valsecitos, mientras voy preparando la manduca para la nochevieja. Y de paso me los bailo con cualquiera que pase cerca mío.
También voy aceitando los sortilegios con que recibo al año nuevo. Me pongo un calzoncillo rojo, luego de bañarme. Como lentejas al mediodía. A las 12 de la noche, con cada campanada pido un deseo para el año que está naciendo. Pongo un anillo dentro de la copa con que voy a celebrar. Con la duodécima campanada escribo 3 deseos en un papel que tengo al lado e ipso facto lo quemo ahí mismo. Acto seguido, paso agazapado por debajo de la mesa y salgo por el otro extremo abrazándome con el/la primero/a que me topo. También tengo todas las puertas y ventanas abiertas para recibir al bebé (año nuevo) y una bolsa con artículos desechables que arrojo por una ventana.

Ya cumplidos los ritos de siempre, a poner la música a todo volumen y Gardel no falta en la vitrola con este tango de los uruguayos Joaquín Barreiro y Antonio Casciani: Un año más. Una linda pinturita de época hecha por un vendedor de periódicos -Casciani- que se la ofreció a Gardel en una visita de éste a  Montevideo. Luego le grabaría también: Farabute. Gardel era un crack en todos los órdenes.

Quiero agradecer a Sky drive por cobijarme en sus archivos y permitirme llevar la música a los amigos de distintas partes del mundo.

A todos/as los/as amigos/as que el tango me produjo, les deseo un año con mucho barullo, divertido y tanguero. Y sigan llenando las milongas que es el sitio que nos cobija desde siempre. ¡Feliz 2013!



2013
Siempre le raja al trece, el quinielero.                                       
Vos no dés bola, qu’el número no es yeta,
gambeteá como el Leo a los mufetas
y los cuernitos apuntale al agorero.
 

Vivila de tefrén y sin complejos,
a los gratones haceles la mosqueta
que salga pato o que salga gallareta,
no podés caminar como el cangrejo.
 

Mandá crisis y estreses a los caños,
¡y que Siga el baile… y siga el baile…!
 

Levantemos la copa, te acompaño
y te lo bato en lunfa o en el braile:
que pa’vos el dos mil trece será un año
redondo, como una gran bola de fraile.

                                 JMO


domingo, 30 de diciembre de 2012

Desde el alma

Comencé con este Blog a fines de febrero de 2012 y antes de llegar a cumplir un año ya he recibido unas 25.000 visitas de amigos tangueros de todo el mundo.

Ello me llena de placer porque la familia del Tango es algo especial y hay lazos muy fuertes que nos unen y que vienen trasladados desde los ancestros.

Quiero agradecer a todos los amigos que me han ayudado en la andadura y aunque en el repaso sucinto me deje algunos nombres en el tintero, que sepan que los tengo apilados en el cuore.

Al gomía Ricardo García Blaya y la barra fiel de Todo tango, a El Tango y sus invitados, a Héctor Palazzo, a Hugo Noé, a Eduardo Sibilin, a Roberto Mancini y su banda,  y a todos los que han aportado su granito de arena a la difusión actual del tango y al repaso de su estructura arquitectal,  les quiero hacer llegar mi reconocimiento profundo.

Y a todos los que me acompañan en la caminata diaria por las partituras y el anecdotario tanguero, les dejo el abrazo con que me he unido a tantas milongueras en la pista.

Y para todos, van mis mejores deseos en el año que está por iniciarse, y en ese sentido les dedico este soneto lunfa. .

2013
Siempre le raja al trece, el quinielero.                                       
Vos no dés bola, qu’el número no es yeta,
gambeteá como el Leo a los mufetas
y los cuernitos apuntale al agorero.
 

Vivila de tefrén y sin complejos,
a los gratones haceles la mosqueta
que salga pato o que salga gallareta,
no podés caminar como el cangrejo.
 

Mandá crisis y estreses a los caños,
¡y que Siga el baile… y siga el baile…!
 

Levantemos la copa, te acompaño
y te lo bato en lunfa o en el braile:
que pa’vos el dos mil trece será un año
redondo, como una gran bola de fraile.

                                 JMO

                                                        












Y no sólo va desde el  cuore, sino incluso Desde el alma.        


                                   


sábado, 29 de diciembre de 2012

Juan Polito

Aunque su nombre no fulgure como otros pianistas de Juan D'Arienzo, lo cierto es que Juan Polito dió motivos más que suficientes como para merecer unos elogios que, raramente, se le mezquinaron.

Porque fue quien reemplazó a Rodolfo Biagi en el conjunto del Rey del compás, cuando éste abandonó la formación para tener su propio conjunto. Y Polito galvanizó aún más la rompedora orquesta de D'Arienzo dándole un tono menos agudo en el piano, pero igual de cadenero, y con más variantes que las que le diera el popular Manos brujas.
            
Proveniente de una familia de músicos, había estudiado violoncello y lo cambió por el piano. Sus hermanos Antonio y Pedro ya habían abierto el camino como músicos y compositores y el joven Juancito tuvo que arrear para hacerse hombre, ante la muerte de sus padres.

A los 16 años, de pantalones cortos ya se subía a los palcos tangueros para estribar en el piano de Juan Maglio y del Brujo Anselmo Aieta. En 1928 tenía su propia orquesta, contando apenas con 19 años. Y en la temporada siguiente armaron con Juan D'Arienzo una dupla orquestal para los carnavales que se realizaban en el Palais de Glace, contando entre otros con Ciriaco Ortiz en el trío de fueyes. D´'Arienzo era todavía El grillo que se apilaba en el violín, junto a su gran amigo y sempiterno colaborador Alfredo Mazzeo y Luis Álvarez Cuervo.

Sentado al piano de la orquesta de D'Arienzo, Polito creó páginas de gran enjundia que siguen lloviendo sobre las pistas milongueras. La bruja que compuso en 1938 con letra de Francisco Gorrindo es un prodigio de ritmo y fuerza bailable, tanto interpretado por D'Arienzo como posteriormente por Polito al frente de su propia orquesta. Un hit.  Y su vals Castigo, al que le puso letra Luis Rubistein y que grabó D'Arienzo con la voz de Echagüe el 9 de agosto de 1939, es otra muestra de su capacidad creadora.
Con su orquesta en Montevideo. Alberto Echagüe está a su derecha
Desde el teclado, ese hilo conductor tan poderoso, con su pulso sostenido, muestra su categoría en obras como Trago amargo, Charamusca, Derecho viejo, En tu Corazón o Maipo.
                                                
En marzo de 1940, se va de la orquesta con todos los músicos e incluso el cantor Alberto Echagüe y forma escudería propia. Sin pretender ser una mera imitación dariencística, su conjunto tenía una polenta de muchos quilates, pero incomprensiblemente sólo alcanzó a grabar en el sello Pampa 14 temas que muestran su garra tanguera. Y su solercia milonguera.  Luego, el sello Brunswick le confía la dirección del conjunto orquestal que graba temas para dicho sello.

Y después volverá varias veces a la orquesta D'Arienzo, con quien sigue manteniendo la amistad y le solucionará problemas en determinadas ocasiones.

Para mi gusto, Juan Polito fue una figura importante en el tango, aunque esté diluído por su escaso peso como director, en las enciclopedias. Mi espíritu milonguero agradece su visceralidad en el piano.

Podemos escucharlo en dos temas con su orquesta. La bruja, cantando Raúl Figueroa y Un silbido en la noche, de Pedro Sassone, grabados ambos el 11 de agosto de 1953.

La bruja

Un silbido en la noche

O podemos disfrutar como locos milongueros, viéndolo en acción, tocando con D'Arienzo. Y salimos eyectados de la silla hacia la pista. ¡Per favore signori!




viernes, 28 de diciembre de 2012

José Basso

A los 24 años de edad debió asumir el compromiso de suceder al enorme Orlando Goñi en aquella formación histórica de Pichuco que hoy, a tantos años, sigue empujando fuerte en las pistas, por el ritmo milonguero que zapaba el Pulpo desde el piano con su formidable pulsación y la belleza de sus ideas musicales.

Pepe Basso traía en sus jóvenes alforjas, la experiencia de trajinar en las orquestas de Alberto Cima, José y Emilio De Caro, Francisco Grillo, José Tinelli, Antonio Bonavena, Anselmo Aieta o Alberto Soifer. Era una época de gran demanda donde sobrevivían los más capaces y los cuatro años en que militó en la orquesta de Troilo lo baquetearon lo suficiente como para largarse en 1947 al frente de su propia formación.

Dialogando con las cuerdas en el ensayo previo
Y el mérito de este músico nacido en Pergamino (Provincia de Buenos Aires), fue haber logrado armar un conjunto de corte bailable, pero de incuestionable calidad, una vez abandonados los tics troileanos con los que arrancó, sobre todo cuando tuvo de vocalista a Francisco Fiorentino y ambos arrastraban la modalidad en que se habían formado profesionalmente.

Otro de los grandes logros de Basso, lo constituyó el hecho de mantener la presencia y la prestancia de su orquesta cuando el tango entró en una de esas etapas de declinación que siempre sobrevinieron a lo largo de la historia, después de haber saboreado las mieles del éxito masivo.

Se codeó con las grandes formaciones de su tiempo, y a veces tocaba el piano parado mientras dirigía a su orquesta. Este hecho efectista le sirvió para lucir incluso en programas de televisión en los que se instaló constantemente, y los clubes lo contrataban para deleite de los milongueros. Siempre arrrancaba con unas notas de Ahí va el dulce, el tango de Juan Canaro a modo de presentación, y  supo para llegar,  rodearse de muy buenos instrumentistas.

Por su orquesta desfilaron músicos del calibre de Alfredo Ahumada, Mauricio Mise, Rafael del Bagno, Francisco Oréfice, Lisandro Adrover, Eduardo Corti, Francisco De Lorenzo, Roberto Pansera, Juan Carlos Bera, Eduardo Rovira, Omar Murtagh, Hugo Baralis, entre otros destacados.

El sonido de su orquesta nunca decayó y consiguió muy buenos arreglos de temas clásicos, algunos con la colaboración de sus músicos. Si bien no alcanzó el podio de Troilo, D'Arienzo, Pugliese o Di Sarli, logró sobresalir en épocas difíciles, manteniendo un ponderable equilibrio entre las formas bailables y el esteticismo de las orquestas modernas.

 Por eso fue uno de los primeros en incorporar a su repertorio páginas de Piazzolla como Nonino, Triunfal, Prepárense, Para lucirse o Contratiempo, interpretados dentro de los cánones milongueros, pero respetando las ideas avanzadas de Ástor, y cargados de sentido y crecimiento interior.
Con sus vocalistas Jorge Durán y Oscar Ferrari
Tuvo numerosos cantores. Ricardo Ruiz, Fiorentino, Jorge Durán, Floreal Ruiz, Oscar Ferrari, Alfredo Belussi, Roberto Florio, Luis Correa, Juan Carlos Godoy o Héctor de Rosas fueron las voces más identificadas con la orquesta.

Lo recordamos en estos días finales de 2012 en dos temas.Su tango Pecachi, con dedicatoria muy especial, grabado el 20 de abril de 1956. Y el valsecito de Vicente Romeo: Nuestro vals, registrado el 10 de enero de 1952.

Pecachi

Nuestro vals





jueves, 27 de diciembre de 2012

La orquesta de los milongueros

Sin duda alguna, la orquesta de Di Sarli fue la menos discutida de todas, la que aceptaron gustosamente las hinchadas de D'Arienzo, Pugliese, Troilo y demás conjuntos del cuarenta y cincuenta, como maravillosamente milonguera.

El maestro de Bahía Blanca arrancó bañándose en las fuentes de su ídolo, Osvaldo Fresedo, a quien le dedicó su tango: Milonguero viejo, pero a la vez dotó a su conjunto de una alquimia maravillosa en la que se conjugaban, junto a su gran personalidad romántica, su concepción pianística, contrapunteada con las cuerdas,  los bandoneones en un segundo plano y, por sobre todo, su prodigiosa mano izquierda elevando desde el piano la música a una profunda emotividad. Aún cuando la concepción en la orquestación, marcada por Emilio Brameri o por él mismo, fuese sencilla.
En el Marabú, donde fue la gran figura, con Troilo y Zita.
En los últimos tiempos, y sobre todo cuando grababa, llegó a alinear una fila de ocho violines, donde destacaban los contracantos del primer violín Roberto Guisado. Y Elvino Vardaro, incluso,  formaba en el conjunto.

El Marabú de la calle Maipú entre Corrientes y Sarmiento fue su reducto. Allí congregó a los milongueros y a sus colegas. Cuando reaparece en 1944, luego de una de sus largas vacaciones, contando nuevamente con Alberto Podestá en los cantables, resolvieron hacer allí un concurso para elegir temas para la orquesta, que era la encargada de trasladarlos al público.

En los primeros cómputos, resultó ganador el tango Qué sólo estoy, de Raúl Kaplún y el locutor Roberto Miró. Segundo a dos votos quedó Cero al as, de Arturo Gallucci y Francisco Bohigas. Y más atrás, temas tan notables como: Nada, Otra noche, Llueve otra vez y Boedo y San Juan. Resulta súper interesante ver la calidad de los temas nuevos que salían al mercado en esa época. Todos estos tangos serían llevados al disco por la orquesta del Señor del tango, aunque en principio estaba sólo establecido para la obra ganadora que se llevaba además una medalla de oro y mil pesos.
                         
La orquesta de Carlos Di Sarli con el cantor Roberto Rufino
Tuvo tanto éxito el certamen, que luego se haría por Radio El Mundo, donde Di Sarli era gran figura los martes y jueves a las 20.30 horas. Y votaron los tangueros de todo el país que tuvieran interés en el mismo. En la primera rueda salió vencedor el hermoso tango de Rodolfo Scianmarella: Otra noche, que el director llevó al disco, cantado por Alberto Podestá.

La denominación de El señor del tango, se le ocurrió una noche que iban a una actuación, a su presentador de entonces, Antonio Cantó. Iban en el auto con el representante de entonces, Barrios y en el asiento de atrás, Cantó y Gallucci idearon ponerle un apellido simbólico, una marca comercial al director. Y así nació: Un señor del tango, con el que Cantó lo presentó esa noche en el Club Flores de la calle Quirno 947. Luego, en Radio El Mundo lo presentarían definitivamente como El señor del tango, en 1953.
Portal de La Armonía, el 12 de enero de 1960
Vamos a recordarlo al gran maestro de Bahía Blanca, en dos de los temas citados: Qué solo estoy, registrado el 13 de abril de 1944, y Boedo y San Juan, de Enrique Cadícamo. Este último lo canta Roberto Rufino y fue grabado el 17 de diciembre de 1943.

Qué sólo estoy

Boedo y San Juan

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Alejandra: Sacerdotisa del tango

Hace unos días traje al Blog una exhibición de Aoniken Quiroga y Alejandra Mantiñán, y les dije que él, una especie de Mickey Rooney tanguero, tenía mucho gancho, pero ella era la que brillaba como diosa y lo hacía incluso lucir más a él.

Para mí Alejandra está entre las tres mejores bailarinas de tango de la actualidad. Ha actuado en varios continentes, con diversos compañeros y su performance es lujosa. Incluso es de las personas que han logrado elevar el nivel de la danza de tango a alturas impensadas.Es maestra nacional de danzas desde los 18 años, estudió clásico y contemporáneo, pero tambien fisiología, antes de dedicarse exclusivamente al tango desde hace más de 20 años. En una entrevista que le hicieron en El Tangauta hace 4 años, descubre sus azares y sus afanes.
                                                                                 -Tuve un accidente a los 6 años y hasta los 8 tuve problemas motrices. Por eso mi mamá me mandó a bailar. Tuve que rehabilitarme a niveles milagrosos. Por eso estudié fisiología. Me interesan los problemas deformantes, sean congénitos o adquiridos.

-Estudié 4 años, pero luego de una gira a Japón con Omar Valente, debí dejar la carrera. Simultaneaba como guía de turismo y mis compañeros me pedían que los acompañase a bailar tango. Fui con ellos a una clase con Juan Carlos Copes. Quedé súper entusiasmada. A la tercera clase ellos abandonaron. Yo tenía 18 años y seguí. Al poco tiempo hicimos un reemplazo con Tonet en el Café Homero.

-Como profesora, fundamento todo. Estaba harta de que me copiaran, sin crear desde sus personalidades. Escucho muchísimo a mis alumnos y descubrí que además de saber qué hago, tengo que adaptarlo para que todas las personas, sean virtuosas o no, lo puedan hacer.

-Es muy complicado que el hombre se adapte al estilo de trabajo de la mujer. Pude demostrar que muchos de los problemas que hoy sufren las bailarinas, son consecuencia de tantos años con hombres enseñando a bailar a las mujeres. Hombres y mujeres no funcionamos de la misma manera. Empezando porque ustedes nunca se subieron a un taco de 10 centímetros.

Aoniken y Alejandra
-Yendo a milonguear se aprende todo. Por ejemplo, los códigos. Lástima que se estén perdiendo. Cuando empecé queríamos cumplir con los ritos que conservaban los más grandes. Se relajaron las  normas demasiado. Se empezó a perder la solidaridad que implica ir a la milonga a pasarla bien, pero sin hacerle la vida imposible al otro.

-Es posible que mi nombre no sea tan conocido como el de otros, pero mi vida estuvo colgada de mis piernas y de mi corazón, no de mi mente. Nunca tuve la capacidad para darle a mi trayectoria el marketing que necesitaba, ni mediática ni comercialmente. A mí todo me costó muchísimo. Yo soy...no sé si la palabra es rústica, pero sí muy artesanal. Las cosas deben llegar por sí solas, pienso. Pagar por una nota es algo que me daría vergüenza.

Alejandra y Leandro Palou

En esa entrevista de la revista El Tangauta, la presentan con el eslogan: Los pies milagrosos. Sin que yo intente corregirle la plana a los compañeros, a mí también me seducen los movimientos que realiza con las distintas partes del cuerpo curvándose en la fiebre de la melopea musical , su poderío magnético y estético, y su capacidad para transmitir el encantamiento del ritmo. Una maravilla. Por algo ha participado en más de 20 espectáculos, fue primera figura de Tango Pasión y actuó en unas 360 ciudades del mundo. Ha marcado un rumbo en el baile y hasta me imagino a Horacio Sanguinetti viéndola bailar y dedicándole su tango:"Rito es la danza en tu vida / y el tango que tu amas / te quema en su llama ".

La podemos ver y disfrutar, por ejemplo en Hong Kong, bailando con Gaspar Godoy


 Lo que más sorprende es su capacidad para lucirse con diferentes compañeros. Y a la vez permitir el lucimiento de ellos, porque es una entrega constante, de ida y vuelta en la pareja.

Y acá la vemos con Leandro Palou en setiembre de este año. ¡Que arte!

                          










martes, 25 de diciembre de 2012

Un corto tanguero navideño

El Director belga Guy Thys filmó este corto sobre el tango y está muy bien hecho. Un hombre mayor conoce a una mujer que baila tango, por Internet, e intenta convencer a su compañero de oficina de que le enseñe a bailarlo. El filme fue nominado para el Oscar en su categoría.

No importa la lengua. Los gestos lo dicen todo y ahí reside la inteligencia del director, precisamente.
"No puedes aprender, ya se te apagó el fuego", le dice el compañero, que lo baila normalmente.

Les puede despertar recuerdos a mucha gente que llegó tarde al tango y tardó en entender los  códigos de esta música argentina, porque sólo atisbaba su envoltorio.

Mientras intentamos reflotar nuestro cerebro y nuestros movimientos, de los efluvios de la Nochebuena, vale la pena entretenernos con las peripecias del novato y su maestro, en los vericuetos de la oficina y en esos días navideños.

¡Y Feliz Navidad a todos los amigos y amigas del tango!

                                                               Subtitulado en italiano




                                                               Subtitulado in english

sábado, 22 de diciembre de 2012

Tangueando en Nochebuena


A todos mis amigos/as tangueros/as y milongueros/as, de aquí, de acá, de allá y de acullá, los quiero envolver en un abrazo virtual, cálido y cariñoso en estas fechas en que nos sentimos más próximos los unos a los otros.
 Y de paso desearles que tengan unas fiestas navideñas entrañables junto a sus seres queridos.

Eso sí, siempre estaremos envueltos en tangos, milongas y valsecitos que nos endulzan la jornada y nos hermanaremos con otros ritmos que también festejan la Nochebuena.

Como por ejemplo con este Candombe de Navidad, de Romeo Gavioli-Carmelo Imperio y Jerónimo Yorio por Romeo Gavioli y sus muchachos orientales. (1948)

Y la seguimos con  El vals de Nochebuena, de Domingo Losso y Néstor Rodi por Alfredo De Angelis, cantando Carlos Dante (27 de noviembre de 1944) .




Candombe de Navidad

El vals de Nochebuena

¿Y si le agregamos una milonguita que recuerda a mis primeras nochebuenas en el querido barrio de Parque Patricios?

El gordito Aoniken es una fiera, pero Alejandra, bailando,  es una diosa total.

Observen con los ojitos abiertos de par en par.


Y para comenzar a celebrar esta Noche buena nada mejor que una Buena noche de una pareja que dio que hablar en el tango. Por su arte, por su calidad, su entendimiento, su plenitud espiritual y emocional.

En cada etapa, el ser humano ha de buscar no tanto la enfática felicidad, sino, como en el baile, ese momento propicio que los griegos llamaron Kairós.

Javier Rodríguez y Geraldine Rojas lo encontraron y nos llenaron de gozo cuando fueron pareja, con sus creaciones. Y en este Día de Nochebuena, evoco una de aquellas noches felices que los unió en el baile, con esta creación de Mala junta, el enorme tangazo de Julio De Caro y Pedro Laurenz.

                              








viernes, 21 de diciembre de 2012

Champagne tangó

Cuando sufrimos en alguna pista europea la desidia, inconstancia e ignorancia de las reglas de un buen musicalizador, que nos permita disfrutar del ritmo bailable de tantas orquesta típicas, nos damos cuenta de lo mucho que sabíamos cuando teníamos 20 años y recorríamos las mejores milongas de Buenos Aires.

Milongueando en La viruta
Cuando discutíamos entre los amigos de la barra, antes o después de una práctica, o mientras tomábamos mate y escuchábamos las distintas versiones, comparando un tema determinado, interpretado por una u otra orquesta.

Todos teníamos nuestras preferencias pero  sabíamos distinguir perfectamente entre aquellas grabaciones, cuáles eran bailables y cuáles no lo eran, aunque nos endulzaran el oído y el cuore.

Claro, eso se consigue a fuerza de milonguear mucho, para poder distinguir en la pista qué orquesta te lleva bien y cual no te anima espiritualmente en los desplazamientos. No te empuja.
Además de la información natural que absorbíamos en la milonga y en la conversación con los mayores, la radio vomitaba tango a todas las horas. Y había comentaristas de tango en las emisoras que nos agregaban información adicional: Julio Jorge Nelson, Alberto Palazón, Juan Zuchelli, Antonio Cantó, Enrique Duca, Roberto Giménez, Armando Rolón, Leonel Godoy, Antonio Carrizo y otros nombres que se me quedan en el tintero.

Y veíamos a las orquestas en vivo y en directo, en la milonga, en las confiterías céntricas, en las boites y locales nocturnos, en la misma radio.
                                                                 
A veces organizábamos Festivales en el Club del barrio para comprar equipamiento deportivo para nuestros equipos y lógicamente armábamos una milonga. Y con 18 años yo era el que ponía la música. ¡Si la llevábamos metida en la oreja! Por eso memorizaba con facilidad a los autores de cada tema, porque los locutores de radio se encargaban de repetirlo con la música que pasaban. Los milongueros eran muy selectivos porque todos estábamos en una misma fiesta.


Al margen de que a los 22 años participé en televisión respondiendo sobre la historia del tango, de mis posteriores propios programas radiales, de la amistad que forjé con muchas de aquellas figuras, aquello que abrevamos en la milonga, lo cargamos en la mochila para siempre.


Hoy voy a repasar un tema del oriental Manuel Aróztegui, Champagné tangó, que Roberto Firpo grabó en 1914. Pascual Contursi por su parte le puso letra que dedicó al bufo Florencio Parravicini. Y lo escucharemos en las versiones de Di Sarli, que lo registró en tres oportunidades, pero he escogido la primera del 20 de setiembre de 1944.  Y la de Juan D'Arienzo del 22 de junio de 1938. ¡Cómo te podés quedar sentado en la milonga cuando pasan estos temas!


Champagne tango - Di Sarli

Champagne tango - Juan D'Arienzo


jueves, 20 de diciembre de 2012

D'Arienzo y Reynal

Cuando se le fueron todos los músicos y hasta el cantor Alberto Echagüe, para unirse en la aventura que iniciaba el brillante pianista Juan Polito al frente de su orquesta, Juan D'Arienzo no perdió la fe ni el tiempo. Rápidamente se puso a buscar instrumentistas y vocalistas para su nueva etapa.

Estaba en pleno auge en ese momento, había numerosos contratos esperando su firma y rápidamente, en dos semanas reorganizó todo su equipo. Trajo al novato Fulvio Salamanca de Las Varillas, un pueblo cordobés. Allí lo había escuchado tocar el piano en una orquesta juvenil, cuando fue con su orquesta y le tomó la matrícula. Tenía en ese momento 19 años y estaría nada más y nada menos que 17 años con el Rey del compás, dejando 380 temas grabados y siendo a la vez arreglador del conjunto.
Reynal cantando con D'Arienzo. Mauré está al fondo.
Héctor Varela sería el primer bandoneonista y orquestador, acompañado por Eladio Blanco, Alberto San Miguel, Jorge Ceriotti y José Di Pilato en los fueyes. Cayetano Puglisi, Blas Pensato, Jaime Ferrer, Clemente Arnáiz en violines y Orlando Sinibaldi al contrabajo.

Como vocalista contrata a Alberto Reynal, de prolongada trayectoria radial, acompañado de guitarras y en conjuntos menores. El 12 de abril de 1940, la nueva formación deja su sello en el disco con el tango Entre dos fuegos, de López Buchardo  y la milonga Salí de Perdedor, de Héctor Varela (Salustiano Paco Varela) y Alberto Nery (Justiniano Idalberto Nery). Con esta milonga debuta airosamente el larguirucho Reynal y la letra parece escrita para D'Arienzo: "En el tapete que forma la vida / hay que esperar que la buena nos llegue...".

Canta Reynal con D'Arienzo


Alberto Reynal
En el mes de agosto llega un nuevo cantor para la orquesta, Carlos Casares, que tiene un paso efímero por la formación, grabará 3 temas y en diciembre dejará su sitio a Héctor Mauré.

El ritmo anfetamínico que impuso D'Arienzo, atrajo a una legión inmensa de bailarines y en el interior del país surgieron muchas orquestas que lo imitaban. El notable ajuste instrumental del conjunto fue la verdadera piedra angular de su éxito, aunque muchos detractores quisieran menospreciarlo. Y para los cantores no era tarea fácil seguir a los músicos por el cepo sintáctico que les imponía el frenesí del ritmo milonguero.

El flaco Reynal estuvo casi dos años con D'Arienzo, hasta mediados de 1942, en que sería reemplazado por el rosarino Juan Carlos Lamas. Su última grabación fue el tango Vidas marcadas, de Rodolfo Scianmarella, registrado el 29 de abril de dicho año. La letra habla sobre el sino fatal del juego pero también en parte es una metáfora sobre la suerte del cantor. "...En esa locura /de fiebre encendida / se achica la vida /y se agranda el dolor"...

Varela, D'Arienzo, Reynal. Detrás Salamanca.
 Reynal, dejó 16 temas grabados con la orquesta y comenzó a tener problemas de salud. Fallecería en 1947, cuando apenas contaba 39 años y estaba totalmente alejado del ambiente.

Delante: Casares, D'Arienzo, Reynal y Puglisi.
Hoy lo recuerdo con dos de los temas grabados con D'Arienzo. Almanaque de ilusión, de Alberto Tavarozzi y Héctor Marcó, del 26 de febrero de 1941 y Consejos (Juan D'Arienzo-Nolo López) del 22 de Abril de 1942.                                          

Almanaque de ilusión

Consejos

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Carlitos Roldán

Fue un cantor que encajó justo en la orquesta de Canaro. Por el deje barrial que tenía, la cercanía con el público, los gestos pícaros y ese acento nasal que lo hacía fácilmente reconocible.

Empezó cantando de pibe, con pantalones cortos, en su tierra uruguaya, merodeó el micrófono en algunos conjuntos, anduvo por Brasil, viajó a Buenos Aires gracias a una función que organizaron sus amigos para recolectar fondos y empezó actuando con los hermanos Servidio. Actuó en radio con Homero Manzi, Roberto Zerrillo y otros, cantó a dúo con Mercedes Simone acompañados por la orquesta de Maffia, es fugaz vocalista de Firpo y se le van abriendo puertas en el tango de Buenos Aires.
        

Grabó la milonga-candombe Negra María con Fresedo, en cuya orquesta no llegó a actuar y Francisco Canaro lo contrata, merced a la recomendación de Minotto. Se había quedado sin su yunta de cantores: Ernesto Famá y Francisco Amor y los reemplazaría con Roldán (que ya había dejado de usar su nombre real: Carlos Porcal) y Eduardo Adrián, surgido de una selección que organizó el propio Canaro.

Las comedias musicales que protagonizara el prolífico Pirincho le permiten el amplio lucimiento en el teatro y los guiños reos de Roldán encuentran eco en el público que lo erige en uno de sus favoritos. Aunque el montevideano era un bohemio impenitente y la garufa porteña le permite merodear en boliches de trasnoche, cabarés y comilonas con los amigos que se iba ganando, porque siempre fue de trato fácil y abierto.
Canaro y su orquesta. Adrián y Roldán parados izq. Pianistas Mores y Sabino.
 Me contaba, a propósito, Miguelito Bucino que fue bailarín y secretario de Canaro, que el propio director lo estimaba porque "canta como lo que es: un atorrante simpático". Quizás ése fue el motivo de su éxito además de que interpretaba muy bien los temas que cantaba.

Curiosamente su mayor éxito fue el jingle publicitario de Geniol que pasaron durante años en los estadios argentinos y uruguayos, y que estaba extraído de un tango de los hermanos Servidio  "Venga de donde venga". La voz de Carlitos Roldán se nos quedó pegada para siempre con ese jingle.

Con Francisco Rotundo cuando cantó en su orquesta
 A mí me encanta sobre todo su etapa con Canaro y hoy lo recuerdo en dos temas. De Rafael Canaro y Enrique Cadícamo, Tango de medianoche, grabado el 10 de diciembre de 1941, que en algunos sitios lo citan  erróneamente como Tango de la medianoche. Es el segundo registro de Roldán con la orquesta. El primero había sido el vals La vida en mil gramos, a dúo con Blackie.
                                                                                          
Y el siguiente tema le pertenece a Francisco Canaro e Ivo Pelay: Se dice de mí, milonga grabada el 19 de mayo de 1943. En 1955, Pelay (Guillermo Juan Robustiano Pichot) readaptó la letra para gloria de Tita Merello en la película Mercado de Abasto que dirigió Lucas Demare. A partir de allí fue el mayor éxito de Tita.

Tango de medianoche


Se dice de mí



 


martes, 18 de diciembre de 2012

Bibelot

Se trata de un hermoso tango de Francisco De Caro y el letrista que siempre trabajó con los De Caro: Mario César Gomila. El primogénito de los hijos de Don José y piedra angular de las orquestas que tuvo su hermano Julio, fue una figura muy importante en aquella época romántica del tango, que empezaba a echar nuevas plumas para volar con mayores concepciones musicales.

Francisco De Caro
Como en cualquier música lo esencial es el sonido y las sutilezas que se obtienen de él. Y Francisco De Caro surgió artísticamente en aquella hornada de compositores que arrancaron tras la estela de  Juan Carlos Cobián y Enrique Delfino en los albores de los años veinte. Ese tango de corte romanza  en el que Delfino se identificaba con los músicos europeos que conoció durante sus estudios en el viejo continente, le abrió las puertas del tango a piezas como Sans Souci, Griseta, Belgique, que compondría en las orillas del Plata. Cobián sembraba el terreno con Mi refugio, Mujer, Almita herida. Divina, de Joaquín Mora, Mañanitas de Montmartre, de Demare entraban en el lote de  páginas compuestas por músicos ilustrados que introdujeron en el tango, esa manera dulcemente lírica de componerlos.

Francisco De Caro ideó páginas de enorme belleza: Loca bohemia, Sueño azul, Mi diosa, Dos lunares, El bajel, Flores negras, por citar algunas de ellas. Una destreza técnica y estética llevada a un punto culminante, no sólo como compositor sino incluso por las ideas musicales que aportó desde el piano a la orquesta renovadora de Julio, el tratamiento contrapuntístico con relación al resto de instrumentos que y que fueron clave en la aventura iniciada por este último y que tanto influiría en el futuro del tango.
                                                                      
Todos los músicos posteriores reconocieron abiertamente los méritos de Francisco, que se mantuvo siempre alejado de los primeros planos y cediendo los laureles a Julio. Nada menos que Horacio Salgán lo reconoce abiertamente. "Francisco De Caro es la guía de todos, el adelantado que le otorgó al piano su ubicación definitiva en la orquesta".

Carlos Gardel, que fue amigo de Francisco y Julio, le grabó al primero, su tango en colaboración con José De Grandis: Mi diosa.                               
                                                     
Bibelot, que remarcó su línea renovadora,  lo compuso en 1934, y el título, como lo recuerda Philippe Vicente tiene su significado: "Un bibelot es una menudencia, una fruslería, una chuchería, a veces una baratija. Pero el Diccionario de la RAE que admitió la palabra francesa bibelot, es una "Figura pequeña de adorno". Presente en francés desde el siglo XV, la voz se formó con una repetición expresiva (bel-bel, doble apócope de beau:bello) incluida por la palabra del antiguo francés beubelet de mismo sentido".

Francisco Lomuto con su cantor Fernando Díaz, logró un resultado muy rítmico del tango, grabándolo el 1 de junio de 1934. Lo escuchamos.


Bibelot

lunes, 17 de diciembre de 2012

Fresedo-Ray

Roberto Ray (Raimondo) fue el cantor representativo del estilo de Fresedo. Una especie de chansonnier y estribillista, dando que por entonces lo normal era que los primitivos cantores de orquesta sólo entonasen la segunda parte del poema. 

Estaban hecho el uno para el otro, aunque Ray haya comenzado cantando con Canaro en el Chantecler. Pero en 1931, se encontraron naturalmente con Fresedo, cuando reemplazó a Ernesto Famá en la orquesta, porque sus modus tangueros eran recíprocamente elegantes y tenían que terminar encajando. Como Echagüe con D'Arienzo o Vargas con D'Agostino.
Roberto Ray en 1935
Sólo Ricardo Ruiz se le apareó en cuanto a brillar en la propuesta fresediana de un tango melódico, rítmico, con predominio de las cuerdas, la función conductora del piano y la función exclusivamente tímbrica de los bandoneones. En la orquesta militaron arregladores como Argentino Galván, Sebastián Lombardo, Roberto Pansera y el propio Fresedo. Y pianistas destacados: Scalise, Rizzuti y Barbato sobre todo.

Fresedo y su orquesta en 1932, en el cine Astor. Tenía 27 músicos. Ray es el primero por derecha, junto al Director

Éste último tuvo un negocio de artículos musicales, discos, partituras, elementos para diversos instrumentos en mi barrio y alguna vez charlé con él. Me hablaba de la suma exigencia del maestro en la sonoridad de la orquesta y la dureza del tabajo para que todo funcionara como un reloj. Además de cuidar la vestimenta de los músicos, la compostura y el trato con la gente.

Sinceramente, prefiero a Ricardo Ruiz como el vocalista de Fresedo que más lució en los temas que le tocó interpretar. Pero reconozco que Ray se idenfiticó totalmente con la postura musical del maestro y logró algunos impactos que perduran por su calidad.

Roberto Ray, porteño del barrio de San Cristóbal,  que murió joven (48 años), estuvo en dos oprtunidades con Fresedo, pero su producción está relacionada prácticamente con el Pibe de La Paternal.

                                           
Lo traigo en dos temas. El insinuante Aromas de Osvaldo y Emilio Fresedo, grabado el 23 de noviembre de 1938, y Metido, del Príncipe cubano (Ángel Sánchez Carreño), grabado en 1931.

Aromas

Metido

domingo, 16 de diciembre de 2012

Pichuqueando

Domingo plúmbeo en Madrid. Los recuerdos de noches luminosas se atascan en la sesera y nada mejor que pasar un rato acompañado por Aníbal Troilo  y su larga época de esplendor. De Pichuco uno guarda tantas anécdotas, que constituyen un reguero interminable y es lindo perorar con amigos tangueros sobre el bagayo de recuerdos lindos.

Para ahondar en los moretones que nos dejó el tango en el alma, nada mejor que acompañarme con su música y el magma de una memoria que bulle. Los documentos fotográficos son mojones del subibaja del pecho, ante el gozo de los reencuentros.
1935, con el Sexteto de Vardaro en el Tupí Nambá de Montevideo. El boxeador Justo Suárez está parado en el centro.





                             Compartí unos cuantos momentos con Pichuco, cerca de Radio El Mundo, en Caño 14, en Mar del Plata, donde actuaba en Re-fa-si, un local tanguero de mi gran amigo Leonardo Izzo, que también tuvo en su momento la boite Fascinación. En un momento fue socio de Adolfo Pedernera en una oficina suya de la calle Tucumán, en la cual pasé tantas hermosas tardes hablando de tango y fútbol.

En esta cantina El Parque, Pichuco con su orquesta, cenando  después del cabaret en 1938. Además de sus músicos y Fiorentino, está Leonardo Izzo, debajo de Goñi, y a su izquierda el relator deportivo Luis Elías Sojit. También se puede ver al Catunga Contursi parado arriba de Troilo. 

 Una de las debilidades de Pichuco fue su gran sentido de la amistad. Por eso no toleraba las ingratitudes ni las traiciones.Y por eso también fue tan querido y tan llorado cuando se fue.

Con José Manuel Moreno, el crack de River y el gordo Rego a su izquierda, otro amigazo con quien compartí giras por toda América.
Entre las muchas cosas que escribí sobre el Gordo, también le hice este soneto.


Pichuco
                                                                “Nada se parece tanto a vos como tu fueye”. 
                                                                                                         Julián Centeya                                                                                                          
Oficiabas la misa con facha de buda,
caídas las persianas de tus ojos nocheros;
convocabas la runfla, el salón, el potrero,
apilado al mandil de tu gata peluda.

Le sarpaste sonido al porteño poeta:
Cadícamo o Manzi, Cátulo, Catunga;                   
gomía del fioca, del botón, del punga,
y de tu torcan: brújula, faro, veleta.

Abrevó en tu liturgia todo milonguero;
en cada corchea labraste un estuco,
floreciendo pistas cual fiel jardinero.

Así me ganaste, a falta envido y truco,
de púa en mi cuore, mojón tempranero,
enjaulado en tu son, bandolón pituco. 
                                    jmo

En este lugar lleno de melancolía densa y contagiante que refleja el poso anímico, vale la pena recrearnos con el artista sin sosiego y el espíritu placentero del recuerdo, descubriendo la piel de la noche.


El primer tango de orquesta compuesto por Pichuco fue Onda Brava, en 1934, que estrenó el Sexteto de Elvino Vardaro. La Editorial Julio Korn lo publicó en 1950, pero Troilo no lo grabó nunca con su orquesta.

En 1935, con versos de Héctor Gagliardi, realizaron el tango Claro de luna, según recordaba Horacio Ferrer. Pichuco tenía entonces 21 años. 

Y como amante del fútbol que practicó desde pibe, fana de River Plate y gran amigo de muchos de aquellos grandes futbolistas del cuarenta, también despuntaba el vicio en los campeonatos que jugaban entre las orquestas.

Acá lo vemos en la cancha de Boca Juniors como delantero centro con una niña entre sus brazos. Pepe Basso está parado arriba a la derecha. A su derecha Emilio Roca, cantor y periodista. Kicho Díaz es el primero parado, Y están Floreal Ruiz, Alzina, Eduardo Marino y demás integrantes de la orquesta.


Integrando fugazmente el conjunto de Ángel D'Agostino, parado entre el amigo director, y Alberto Echagüe. A su derecha Escámez y Baralis. Abajo: Muñoz, Fracassi y Jorge Fernández. Están en el  cabaret Casanova de la calle Maipú, en el invierno de 1935.

Y cierro este álbum de los recuerdos con Pichuco y el fueye en su regazo. Lo escuchamos en dos temas. Melancólico de Julián Plaza, grabado el 18 de agosto de 1961 y Milonguero triste que compuso recordando al querido Alfredito Gobbi, registrado el 30 de julio de 1969.


Melancólico

Milonguero triste