domingo, 30 de septiembre de 2012

De paicas y malevos




El rito

                                                                                                    “Puedo vistear tu estampa, tu arquetipo…
                                                                                                                               Héctor Chaponick

La calza en un abrazo de rante malevaje
enfunyinado el mate, con aire de shofica,
masticando compases  su sangre shomistraje,
y la paica ensobrada, lo chaira y lo replica.

El punto se embalurda de’sparo y farolea
dibujándole verduras de furca a la chirusa
que con sabia menesunda, el fato relojea
cinchándolo al breón, sarpada de carpusa.

En el orre bailetín, va diquera la papusa,
colibriando, reluciendo cartel con el  bramaje, 
alardeada de musa, abrojada al pogua como chusa,             
                                        
pa' que  su Cacha choree perfil  en el baraje
arrastrando los fangruyos, ¡dequerusa!
mostrando en el leiba  prontuario sin truchaje.

Y en la feria del engrupe taya fuerte el misturaje
del  gavión de gacho gris y la grela rantifusa,
floriándose bajo la luna naerma, ranera y comifusa.



Poema de José María Otero sobre un dibujo de Carlos Killian.













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sábado, 29 de septiembre de 2012

Ricardo Malerba

Dirigió una de las tantas orquestas que enfebrecieron las noches tangueras de los años cuarenta. Nunca estuvo en primera línea y sin embargo, cuando se la escucha tantos años más tarde, se comprueba que tenía un ritmo muy bailable y estaba bien afiatado.

Los tres hermanos Malerba: Alfredo , Carlos y Ricardo, viajaron con Cátulo Castillo como director, a la Exposición de Sevilla en el año 1929 y tocaron en toda España. Carlos que era violinista se enfermaría y murió en Bilbao. Alfredo, pianista,  al regreso acompañó en un trío a Libertad Lamarque y teminó casándose con ella y Ricardo, bandoneonista,  formaría su propio conjunto, luego de establecer un binomio orquestal con Nicolás Vaccaro y el aporte vocal de Francisco Fiorentino.


Recuerdo que mi hermano lo escuchaba a veces por Radio del Pueblo y tenía algunas grabaciones suyas que me gustaban: La piba de los jazmines, Embrujamiento y el vals Cuando florezcan las rosas.  Claro que yo no tenía entonces mayores nociones de música y era simplemente el oído y la intuición que me guiaban en mis preferencias.

Con los años y ya incrustado en las noches bohemias del centro, en una charla en la que participaban músicos con gran recorrido, escuché decir que Ricardo nunca fue un buen instrumentista y que en la gira por España con Cátulo hacía sanata y casi ni tocaba, junto a su compañero de fueyes Miguel Caló.

Y achacaban el mérito del ritmo de su orquesta, de que sonara tan bien y fuera muy buen acompañante de los milongueros, se debía a su cuñado, Dante Smurra, pianista y arreglador del conjunto.

Ricardo Malerba y su cantor Orlando Medina
Afortunadamente, en un viaje a Buenos Aires, el director del sello Emi Odeón, que era amigo personal, me regaló un CD que estaba a punto de salir al mercado y que contenía 10 temas de Malerba y otros 10 de José García. Lo traje a Madrid, lo pasaba en la milonga y se quedaban todos sorprendidos porque no lo conocían. Al poco tiempo sonaba en casi todas las milongas porteñas.


Hoy lo traigo en dos temas que muestran el sonido bailable y bien conjuntado de su formación, en la que destaca, efectivamente, el piano conductor de Smurra, los fueyes de Ricardo Pedevilla y el propio Malerba, y los violines de Alfredo Láttero y Ernesto Gianni, sin que  pretenda desmerecer al resto.

Lo escuchamos en dos instrumentales: Charamusca (16-8-1943) de Francisco Canaro y Guardia vieja (23-1-1944), de Julio De Caro.

Charamusca

Guardia vieja






viernes, 28 de septiembre de 2012

El flaco Morán

Fue el cantor que más arrastre tuvo entre la parroquia femenina. Los temas que interpretaba eran pasionales, desgarrantes, sentimentales. En esa tesitura no tuvo rival.

Incluso cuando militaba en la orquesta de Osvaldo Pugliese, el director, sabiamente, supo explotar ese filón y le daba cuerda para que respondiese al fervor de sus feligresas, y también de los milongueros que lo aplaudían y vivaban al grito de "¡Caruso...Carusoooo!

 Era italiano de origen, nacido en Strevi, suburbio milanés, y se llamaba Remo Andrea Domenico Recagno. Llegó con su familia a la Argentina con apenas 4 años y era un porteñazo total, en su decir, en el empilche, su sentido de la amistad y de la bohemia de su época.

Estuvo casi diez años en el conjunto de Pugliese, congregando multitudes en las milongas y dejó 54 temas grabados con el mismo. Sus grandes éxitos fueron El abrojito y Pasional. La dupla Jorge Caldara-Mario Soto le proporcionaron tres tangos acordes a su estilo y lo cierto es que fueron un golazo total:  Pasional, Por pecadora y Muchachita de barrio.

Mario Soto era el presentador de la orquesta. Cuando Alberto Morán decide dejar la formación de Pugliese buscando un mejor horizonte económico como solista, forma su propia orquesta que dirige el pianista Armando Cupo, a quien conocía de alguna suplencia en el conjunto de Pugliese, en las ausencias de éste por estar preso, debido a sus convicciones políticas.
                                                                                                                  
Entonces debutan y se instalan en la Confitería Montecarlo de Corrientes y Libertad, adonde yo iba permanentemente y allí terminé haciéndome amigo del Flaco. Mario Soto con Cupo componen varios tangos a la medida de Morán, como Mientras quede un solo fueye, Una vida más y Juntos.

Y el Flaco se presentaba siempre con el estribillo de Muchachita de barrio, entre las ovaciones y gritos de sus fanas:

Humilde pebeta de todos los barrios
almita que sueña, rayito de sol.
Muchachos que ponen el alma en un tango
y que se estremecen al compás del bandoneón.
Viejitas canosas de nobles arrugas
con ojos que irradian ternura y amor,
a todos ustedes les traigo esta noche
un pedazo grande de mi corazón...


Lógicamente con su entrega dramática sufrió mucho su garganta y el final fue penoso. Pero nos quedará siempre el recuerdo de su pinta, su desgarro emocional y esa entonación que, en sus primeros temas con Pugliese muestran a un cantor de muchos quilates.

Como anécdota interesante vale la pena acotar que Sandro, el gran ídolo del rock y baladista, reconoció que Morán fue su ídolo y su espejo.

Acá lo traigo con el leit motiv de sus presentaciones. Con la orquesta de Armando Cupo, grabado en 1955: Muchachita de barrio. Y me parece estar viéndolo aferrado al micrófono los ojos cerrados y abrazándolo como si tratase realmente de una mujer.

Muchachita de barrio - Alberto Morán

jueves, 27 de septiembre de 2012

Engobbiado

El temperamento romántico de Alfredito Gobbi lo traduce claramente en cualquier tema que interpreta con su orquesta.

Tuve la suerte de tratarlo bastante y siempre me sorprendía con su calma, su  sonrisa, sus buenas vibraciones y esa exquisitez en el trato que tenía con todo el mundo.

Cuando gambeteaba a los bandoneones y se acercaba con su violín al micrófono para tocar algún solo , cerraba invariablemente los ojos y viajaba con el instrumento y la música.

Era una suerte de místico porteño que concebía sus arreglos en el piano -su primer instrumento- con el cual acompañó a Gardel en los ensayos que hacían en casa de su padre, cuando el Morocho se aprestaba a cantar alguno de los temas del celebrado progenitor.

En este sentido estuvo muy influenciado por los arreglos de Francisco De Caro, a quien admiraba profundamente, y la orquesta de su hermano Julio De Caro fue el espejo en el que se reflejaría luego, como Pugliese o Troilo, sus grandes amigos y compañeros de trabajo y de sueños, o su compinche bohemio Orlando Goñi, a quien le dedicó un tango hermoso.

Piazzolla decía que "si pudiera volver a los '40 me gustaría hacerme amigo de Alfredo Gobbi, que fue mi ídolo. A su muerte yo escribí Retrato de Alfredo Gobbi. Su triste final me hizo mucho daño".

Yo era un ternero y él me cobijó bajo su ala en aquellas noches de tango, bohemia y amigos.

 Hoy lo evoco con dos temas instrumentales que Alfredito embelleció con su peculiar marcación rítmica, que invariablemente llevan el sello gobbiano.

 Y lo escuchamos en Puro apronte del bandoneonista Domingo Platerotti, grabado el 31 de enero de 1949 y Fraternal de Ismael Spitalnik, registrado el 26 de agosto de 1954. Dos delicatessen.



10- Puro apronte

17 - Fraternal


miércoles, 26 de septiembre de 2012

Niní Marshall

Fue la más grande estrella cómica que tuvo Argentina. En su gran momento fimó 37 películas, lo que habla de su enorme popularidad, refrendada en la radio donde con sus personajes Cándida y Catita se granjeó la admiración de todo el mundo.

Era una gran caricaturista y observadora, lo que le permitió extraer de la calle a muchos de esos seres que luego trasladaba, exageradamente y con un enorme sentido del humor al micrófono o al cine.



En 1943 se exilió en México, por dificultades con la dictadura militar de entonces y allí amplió aún más su fama, que le permitiría visitar frecuentemente los sets de filmación, al lado de figuras famosas del ambiente local.

El público la quiso muchísimo y en 1989 fue declarada Ciudadana ilustre de Buenos Aires y una calle de Puerto Madero y un teatro de Tigre, llevan su nombre.

Acá la vemos luciendo su vis cómica y efectista, sobre todo si pudiésemos seguir el hilo del guión. Con la orquesta que dirige Alberto Soiffer, hace su particular interpretación del tango de Gardel, Razzano y Celedonio Flores: Mano a mano.

Pertenece a una escena de la película: Casamiento en Buenos Aires, que escribió y dirigió Manuel Romero y en la que los otros dos protagonistas principales son Enrique Serrano y Sabina Olmos. Se estrenó el 1 de Enero de 1940.







lunes, 24 de septiembre de 2012

Minotto

Su pelada brilló durante muchos años en la fila de bandoneones de la orquesta de Francisco Canaro y no sólo por la calva sino por el sonido que extrajo de su bandoneón. Un bandoneón que se hacía fabricar a medida y que fue agrandando en cantidad de botones o teclas porque el original de 71 le iba quedando chico. Así fue enriqueciendo el caudal de voces de su instrumento.

Por algo le apodaron Mano brava, porque había que domar semejante artefacto,  al que además le incorporó la amplificación eléctrica a las cajas armónicas del fueye, siendo pionero en ese sentido, mucho antes que lo hiciera Piazzolla, bastantes años más tarde.


Este montevideano nacido en 1898, era hijo de un acordeonista y con sus dos hermanos siguieron la huella paterna. Se llamaba en realidad Enrique Di Cicco, pero se le conoció siempre por su apodo -Minotto- y de chico coqueteó con el acordeón, aunque finalmente orientado por un músico de la orquesta de Fresedo - Alberto Rodríguez- , fue aprendiendo los secretos del fueye. Sus hermanos Fioravanti y Ernesto eran pianista y bandoneonista, respectivamente.

Integró orquestas en su país, también tuvo la propia, tocó en tríos,  pero sus distintas participaciones en la orquesta de Francisco Canaro, en la cual reemplazó primero a Osvaldo Fresedo y luego a Anselmo Aieta, fueron las que le dieron su merecida fama y donde alcanzó verdadera dimensión de ejecutante privlegiado. Incluso fue fijo en la alineación del Quinteto Pirincho que dirigía el mismo Canaro - él no tocaba- y que se formó solamente para la venta de discos, aunque nunca actuaron en público. Minotto incluso tuvo mención especial en esas grabaciones.

Minotto es el penúltimo, arriba, a la izquierda de Canaro



Su acento es inconfundible, capaz tanto de cantar la frase musical como de decir la misma. Asimismo su manera de dividir o acentuar fraseando, le granjeó la admiración del ambiente tanguero.

Yo le dediqué este poema.



  
MINOTTO
                                                                         “El tango es una posibilidad infinita”
                                                                                                      Leopoldo Marechal

Tanguea altivo su abismal bandoneosaurio
Pirincheando al bardo un certero soliloquio
y el milongaje se expande en incensario.

Adorna con yeites el febril birlibirloquio
corcoveando en sus piernas la crisálida
y va creciendo el espiral acromegloquio

al arrastrar con su diestra mano cálida
y enmilongar al grupo al rebufo tras la oruga
mientras la zurda convoca a las castálidas,
acamalando fervores la magia del yoruga.

                                           jmo



Y lo apreciamos en dos temas. Dirigiendo su propia orquesta:  Taconeando de Pedro Maffia y José Horacio Staffolani, que canta Jorge Omar (1930). Y con la orquesta de Canaro: La melodía de nuestro adiós, de Fioravanti Di Cicco (1938).










Poema lunfa

Hace tiempo escribí ese soneto lunfa  dedicado a mi barrio: Parque Patricios.

Muchos historiadores sostienen que allí nació el tango. Y debe ser así porque en el barrio éramos todos milongueros. Llevábamos los genes incrustados.

Un amigo del rioba tomó este poema que publiqué en un libro editado en Madrid y me dedicó una bella lámina que reproduzco en el blog porque vale la pena.

El regalo lo amerita y lo agradezco de cuore. Además viene con el emblema :"Club Atlético Milonguero", que sintetiza a la infinidad de clubes que había en la zona y donde practicábamos y luego lucíamos las figuras en los sábados de Teatro y milonga.

En el barrio estaba anteriormente el Matadero Municipal que luego con el traslado daría su nombre a otro barrio con prosapia: Mataderos.

El Benigno que nombro en el verso era un Café que estaba en la calle Rioja y donde actuaron tantas orquestas y cantores de tango.



Como la zona se la conocía originalmente por: Los Corrales, debido al Matadero, al cambiar de nombre, habitualmente se le llamaba Corrales viejos. Anselmo Aieta le dedicó una milonga con dicho título que lleva letra de Laino y Radice, dos personajes de la zona, que también compusieron la milonga Parque Patricios. Aquí traigo Corrales viejos en versión de Edgardo Donato, cantando Antonio Maida y grabada el 5 de octubre de 1934.

082 - Corrales viejos

domingo, 23 de septiembre de 2012

Vete de mí

Sí, hoy traigo a esta páginas un bolero por varios motivos. Primero: porque me gustan. En segundo lugar porqué está compuesto por dos tangueros: los hermanos Homero y Virgilio Expósito. Y tercero porque entre los muchos artistas que lo han grabado, está Daniel Riolobos ese enorme cantor mendocino que fuera figura en toda América.


Tuve la suerte de coincidir en Cali, Colombia, con  la gran Olga Guillot, que debutaba al día siguiente en la boite de mi amigo Juan Rochaix, ex basquetbolista del club Parque. Mantuve interesantes charlas con ella en el Hotel donde nos alojábamos y me contó que este bolero era el preferido de Fidel Castro. Y popularísimo en Cuba, donde lo impuso el cantante Bola de nieve. Y allí lo grabó Riolobos en 1958.
                         
                                                                                              Olga me dijo que la primera vez que escuchó a Daniel Riolobos en Cuba, "casi me muero de emoción. Luego hemos cantado juntos incluso". Para Pedro Vargas fue el Frank Sinatra en español. Y Piazzolla que grabó con él: "Uno" Y "Garúa", decía que si se dedicara al tango, arrasaba.

Hay una opinión muy importante, la del peruano-argentino Hugo Guerrero Marthineitz: "Riolobos fue un adelantado. Ha sido el más grande cantor de habla hispana de la historia. Les enseñó a cantar a muchos”.

Homero Expósito
Homero Expósito tenía  una gran estima por su calidad y también le hubiera gustado que fuera tanguero. Pero Riolobos nació en una provincia de grandes boleristas: Mendoza. Curiosamente salieron de allí, grandes artistas de este género, como Leo Marini, Hugo Romani y el propio Riolobos, que triunfaron en toda América y son venerados en muchos países.

 Este bolero, que Homero escribió a los 18 años,  ha sido grabado por unos 400 artistas de todo el mundo, y es una muestra del talento creador del poeta de Zárate, acompañado por la música de su hermano Virgilio. Cuando Bola de Nieve lo recibió, le dijo irónicamente a Virgilio: "Te pedí un bolero y me mandaste un tango...". Pero lo cantó y fué un éxito imparable.





Vete de mí

Daniel Riolobos
Tú, que llenas todo de alegría y juventud
y ves fantasmas en la noche de trasluz
y oyes el canto perfumado del azul
vete de mí.

No te detengas a mirar                                                           
las ramas viejas del rosal
que se marchitan sin dar flor,
mira el paisaje del amor
que es la razón para soñar y amar.

Yo, que ya he luchado contra toda la maldad,
tengo las manos tan deshechas de apretar
que ni te puedo sujetar,
vete de mí.

Seré en tu vida lo mejor
de la neblina del ayer
cuando me llegues a olvidar
como es mejor el verso aquel
que no podemos recordar.

Vete de mí - Daniel Riolobos

sábado, 22 de septiembre de 2012

Pichuco y La cumparsita

Aníbal Troilo grabó en cuatro oportunidades el tango más famoso de la historia. Incluso lo cantó Fiorentino con su orquesta, pero ése no lo grabó y queda un registro radial del mismo.

En esta ocasión traigo la versión instrumental que grabó el 25 de abril de 1963, en un hermoso arreglo de Julián Plaza.
                                                 
Incluso le permite a su pianista de entonces, Osvaldo Berlinghieri, lucirse en unos solos en los que demuestra su virtuosismo y sus dibujos que tienden al rubato, y que muchos criticaron porque aducían que carecía del yeite tanguero que necesitaba Troilo, y se notaba su temperamento jazzístico.

El gordo, con su generosidad habitual lo defendió siempre y lo animó para que siguiera en su línea y metiera sus adornos. Berlinghieri y Baffa coincidieron conmigo en Canal 7 y Osvaldo me contó su aventurera vida y sus viajes por el mundo tocando lo que cuadrara. Y decía que su paso por la orquesta de Troilo fue decisivo en su carrera.

Y José Colángelo, que luciera como pianista  en la orquesta de Pichuco, reafirmó sus palabras en un reportaje. "Una vez le pregunté a Troilo: Tengo ese solo, ¿como lo hago?. Me respondió: "Pibe, usted tiene, ponga...". Ahí me di cuenta porqué los pianistas de Pichuco se habían sentido cómodos, porque no dejaron de ser ellos, pese a que tocaban en una orquesta como la de Troilo y sabían cual era su estilo".

Particularmente, no creo que en líneas generales se haya beneficiado de ello la orquesta, pero eso es otra discusión de mucho calado. Lo cierto es que el sonido de Troilo fue cambiando según quienes se sentaron al piano.

Vamos con esta hermosa versión en la cual, como ya había hecho anteriormente, Pichuco introduce un pasaje de El pañuelito, el tango de Filiberto, en el final, acariciando con sus dedos los botones del fueye y dejando su profundo sello. Esto lo había montado Pedro Maffia unas décadas antes y dicen que habría sido el Chula Clausi el autor de dicha ocurrencia. A mí me aseguró un músico, que fue Maffia el inventor de la misma.

Pero, ¿qué músico no ha metido cosas suyas en La cumparsita?


La cumparsita - Aníbal Troilo






viernes, 21 de septiembre de 2012

Abel Córdoba

Algunos sábados jugábamos al fútbol, los periodistas de "El Gráfico" contra el cuerpo técnico  de Ferro Carril Oeste en la cancha del barrio de Caballito, pero de Fútbol 7.  Abel jugaba para los técnicos de Ferro y nos cruzábamos. Después venía el asadito y las anécdotas.

Abel nació en Buenos Aires pero antes de cumplir el mes de vida, sus padres se fueron a vivir a San Francisco, Córdoba. Entre el padre que tocaba el fueye, el Glostora Tango Club que escuchaba por la radio y los discos de Gardel, lo llevaron por el camino del tango.

 -El Negro Mela que era el presentador de Pugliese, me escuchó cantar en una Confitería de San Francisco y me dijo: "Pibe, tenés que bajar a Buenos Aires para que te escuchen los muchachos de de la orquesta. Ellos están organizando un certamen para incorporar una voz joven". Viajé a la Capital y después de una larga selección quedamos 4 aspirantes. Dos porteños, un rosarino y yo. Nos probaron en la sala de Callao 11. En la final, Don Osvaldo y los músicos nos escucharon atentamente, ese último día, y termina saliendo el Negro Mela unos minutos después y dice: "Por unanimidad ha quedado elegido el cantor de Córdoba". De los nervios ni me avivé que era yo, ¡qué bárbaro!

Debutaría al sábado siguiente ("con una emoción inmensa") reemplazando a Alfredo Belussi que volvía con José Basso, aunque actuó esa noche, completando el trío de cantores Jorge Maciel.

"Era un orquestón. Estaban el tano Ruggiero, Penón, Lavallén y Plaza en bandoneones. En violines estaban Cacho Herrero, Balcarce y el uruguayo Julio Carrasco. En la viola Norberto Bernasconi y Quique Lannó; en el bajo Alcides Rossi y Don Osvaldo al piano. Debuté el 10 de octubre de 1964. El primer tema que grabé fue Enamorado estoy, de José Márquez y Oscar Fresedo. Y ese día no pudo estar Don Osvaldo porque se había lastimado una mano debido a una caída. Lo reemplazó Armando Cupo"

  -Una semana antes del debut me invitaron con ellos a una presentación. En el autobús iban Gloria y Eduardo y Julio Jorge Nelson, que era el maestro de ceremonias. En el ónnibus, el tano Ruggiero le dice a Julio: "Mirá, este pibe va a debutar el sábado que viene pero no sabemos cómo llamarlo". Julio se da vuelto y me pregunta: "¿Cómo te llamás?". Le dije: Abelardo González. Me preguntó de dónde venía y le respondí que de Córdoba. Yo nací en Caballito pero a los 40 días me piantaron para Córdoba así que por adopcíón son sanfrancisqueño.  Julio espontáneamente dijo: Abel Córdoba y quedó así".

Abel Córdoba y Adrián Guida, cantores de Pugliese
Estuvo 31 años cantando con Don Osvaldo, hasta el fallecimiento de éste. Todo un record. Y ahí continúa con su pinta y su voz intactas, actuando como solista.

Lo escuchamos y lo vemos en una presentación de la orquesta de Pugliese en el Cine-Teatro Ópera de la calle Corrientes, con el tango del fueye José Dames y Horacio Sanguineti (Horacio Bazterra): Por unos ojos negros.