sábado, 29 de diciembre de 2012

Juan Polito

Aunque su nombre no fulgure como otros pianistas de Juan D'Arienzo, lo cierto es que Juan Polito dió motivos más que suficientes como para merecer unos elogios que, raramente, se le mezquinaron.

Porque fue quien reemplazó a Rodolfo Biagi en el conjunto del Rey del compás, cuando éste abandonó la formación para tener su propio conjunto. Y Polito galvanizó aún más la rompedora orquesta de D'Arienzo dándole un tono menos agudo en el piano, pero igual de cadenero, y con más variantes que las que le diera el popular Manos brujas.
            
Proveniente de una familia de músicos, había estudiado violoncello y lo cambió por el piano. Sus hermanos Antonio y Pedro ya habían abierto el camino como músicos y compositores y el joven Juancito tuvo que arrear para hacerse hombre, ante la muerte de sus padres.

A los 16 años, de pantalones cortos ya se subía a los palcos tangueros para estribar en el piano de Juan Maglio y del Brujo Anselmo Aieta. En 1928 tenía su propia orquesta, contando apenas con 19 años. Y en la temporada siguiente armaron con Juan D'Arienzo una dupla orquestal para los carnavales que se realizaban en el Palais de Glace, contando entre otros con Ciriaco Ortiz en el trío de fueyes. D´'Arienzo era todavía El grillo que se apilaba en el violín, junto a su gran amigo y sempiterno colaborador Alfredo Mazzeo y Luis Álvarez Cuervo.

Sentado al piano de la orquesta de D'Arienzo, Polito creó páginas de gran enjundia que siguen lloviendo sobre las pistas milongueras. La bruja que compuso en 1938 con letra de Francisco Gorrindo es un prodigio de ritmo y fuerza bailable, tanto interpretado por D'Arienzo como posteriormente por Polito al frente de su propia orquesta. Un hit.  Y su vals Castigo, al que le puso letra Luis Rubistein y que grabó D'Arienzo con la voz de Echagüe el 9 de agosto de 1939, es otra muestra de su capacidad creadora.
Con su orquesta en Montevideo. Alberto Echagüe está a su derecha
Desde el teclado, ese hilo conductor tan poderoso, con su pulso sostenido, muestra su categoría en obras como Trago amargo, Charamusca, Derecho viejo, En tu Corazón o Maipo.
                                                
En marzo de 1940, se va de la orquesta con todos los músicos e incluso el cantor Alberto Echagüe y forma escudería propia. Sin pretender ser una mera imitación dariencística, su conjunto tenía una polenta de muchos quilates, pero incomprensiblemente sólo alcanzó a grabar en el sello Pampa 14 temas que muestran su garra tanguera. Y su solercia milonguera.  Luego, el sello Brunswick le confía la dirección del conjunto orquestal que graba temas para dicho sello.

Y después volverá varias veces a la orquesta D'Arienzo, con quien sigue manteniendo la amistad y le solucionará problemas en determinadas ocasiones.

Para mi gusto, Juan Polito fue una figura importante en el tango, aunque esté diluído por su escaso peso como director, en las enciclopedias. Mi espíritu milonguero agradece su visceralidad en el piano.

Podemos escucharlo en dos temas con su orquesta. La bruja, cantando Raúl Figueroa y Un silbido en la noche, de Pedro Sassone, grabados ambos el 11 de agosto de 1953.

La bruja

Un silbido en la noche

O podemos disfrutar como locos milongueros, viéndolo en acción, tocando con D'Arienzo. Y salimos eyectados de la silla hacia la pista. ¡Per favore signori!




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