viernes, 28 de diciembre de 2012

José Basso

A los 24 años de edad debió asumir el compromiso de suceder al enorme Orlando Goñi en aquella formación histórica de Pichuco que hoy, a tantos años, sigue empujando fuerte en las pistas, por el ritmo milonguero que zapaba el Pulpo desde el piano con su formidable pulsación y la belleza de sus ideas musicales.

Pepe Basso traía en sus jóvenes alforjas, la experiencia de trajinar en las orquestas de Alberto Cima, José y Emilio De Caro, Francisco Grillo, José Tinelli, Antonio Bonavena, Anselmo Aieta o Alberto Soifer. Era una época de gran demanda donde sobrevivían los más capaces y los cuatro años en que militó en la orquesta de Troilo lo baquetearon lo suficiente como para largarse en 1947 al frente de su propia formación.

Dialogando con las cuerdas en el ensayo previo
Y el mérito de este músico nacido en Pergamino (Provincia de Buenos Aires), fue haber logrado armar un conjunto de corte bailable, pero de incuestionable calidad, una vez abandonados los tics troileanos con los que arrancó, sobre todo cuando tuvo de vocalista a Francisco Fiorentino y ambos arrastraban la modalidad en que se habían formado profesionalmente.

Otro de los grandes logros de Basso, lo constituyó el hecho de mantener la presencia y la prestancia de su orquesta cuando el tango entró en una de esas etapas de declinación que siempre sobrevinieron a lo largo de la historia, después de haber saboreado las mieles del éxito masivo.

Se codeó con las grandes formaciones de su tiempo, y a veces tocaba el piano parado mientras dirigía a su orquesta. Este hecho efectista le sirvió para lucir incluso en programas de televisión en los que se instaló constantemente, y los clubes lo contrataban para deleite de los milongueros. Siempre arrrancaba con unas notas de Ahí va el dulce, el tango de Juan Canaro a modo de presentación, y  supo para llegar,  rodearse de muy buenos instrumentistas.

Por su orquesta desfilaron músicos del calibre de Alfredo Ahumada, Mauricio Mise, Rafael del Bagno, Francisco Oréfice, Lisandro Adrover, Eduardo Corti, Francisco De Lorenzo, Roberto Pansera, Juan Carlos Bera, Eduardo Rovira, Omar Murtagh, Hugo Baralis, entre otros destacados.

El sonido de su orquesta nunca decayó y consiguió muy buenos arreglos de temas clásicos, algunos con la colaboración de sus músicos. Si bien no alcanzó el podio de Troilo, D'Arienzo, Pugliese o Di Sarli, logró sobresalir en épocas difíciles, manteniendo un ponderable equilibrio entre las formas bailables y el esteticismo de las orquestas modernas.

 Por eso fue uno de los primeros en incorporar a su repertorio páginas de Piazzolla como Nonino, Triunfal, Prepárense, Para lucirse o Contratiempo, interpretados dentro de los cánones milongueros, pero respetando las ideas avanzadas de Ástor, y cargados de sentido y crecimiento interior.
Con sus vocalistas Jorge Durán y Oscar Ferrari
Tuvo numerosos cantores. Ricardo Ruiz, Fiorentino, Jorge Durán, Floreal Ruiz, Oscar Ferrari, Alfredo Belussi, Roberto Florio, Luis Correa, Juan Carlos Godoy o Héctor de Rosas fueron las voces más identificadas con la orquesta.

Lo recordamos en estos días finales de 2012 en dos temas.Su tango Pecachi, con dedicatoria muy especial, grabado el 20 de abril de 1956. Y el valsecito de Vicente Romeo: Nuestro vals, registrado el 10 de enero de 1952.

Pecachi

Nuestro vals





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