viernes, 21 de diciembre de 2012

Champagne tangó

Cuando sufrimos en alguna pista europea la desidia, inconstancia e ignorancia de las reglas de un buen musicalizador, que nos permita disfrutar del ritmo bailable de tantas orquesta típicas, nos damos cuenta de lo mucho que sabíamos cuando teníamos 20 años y recorríamos las mejores milongas de Buenos Aires.

Milongueando en La viruta
Cuando discutíamos entre los amigos de la barra, antes o después de una práctica, o mientras tomábamos mate y escuchábamos las distintas versiones, comparando un tema determinado, interpretado por una u otra orquesta.

Todos teníamos nuestras preferencias pero  sabíamos distinguir perfectamente entre aquellas grabaciones, cuáles eran bailables y cuáles no lo eran, aunque nos endulzaran el oído y el cuore.

Claro, eso se consigue a fuerza de milonguear mucho, para poder distinguir en la pista qué orquesta te lleva bien y cual no te anima espiritualmente en los desplazamientos. No te empuja.
Además de la información natural que absorbíamos en la milonga y en la conversación con los mayores, la radio vomitaba tango a todas las horas. Y había comentaristas de tango en las emisoras que nos agregaban información adicional: Julio Jorge Nelson, Alberto Palazón, Juan Zuchelli, Antonio Cantó, Enrique Duca, Roberto Giménez, Armando Rolón, Leonel Godoy, Antonio Carrizo y otros nombres que se me quedan en el tintero.

Y veíamos a las orquestas en vivo y en directo, en la milonga, en las confiterías céntricas, en las boites y locales nocturnos, en la misma radio.
                                                                 
A veces organizábamos Festivales en el Club del barrio para comprar equipamiento deportivo para nuestros equipos y lógicamente armábamos una milonga. Y con 18 años yo era el que ponía la música. ¡Si la llevábamos metida en la oreja! Por eso memorizaba con facilidad a los autores de cada tema, porque los locutores de radio se encargaban de repetirlo con la música que pasaban. Los milongueros eran muy selectivos porque todos estábamos en una misma fiesta.


Al margen de que a los 22 años participé en televisión respondiendo sobre la historia del tango, de mis posteriores propios programas radiales, de la amistad que forjé con muchas de aquellas figuras, aquello que abrevamos en la milonga, lo cargamos en la mochila para siempre.


Hoy voy a repasar un tema del oriental Manuel Aróztegui, Champagné tangó, que Roberto Firpo grabó en 1914. Pascual Contursi por su parte le puso letra que dedicó al bufo Florencio Parravicini. Y lo escucharemos en las versiones de Di Sarli, que lo registró en tres oportunidades, pero he escogido la primera del 20 de setiembre de 1944.  Y la de Juan D'Arienzo del 22 de junio de 1938. ¡Cómo te podés quedar sentado en la milonga cuando pasan estos temas!


Champagne tango - Di Sarli

Champagne tango - Juan D'Arienzo


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