martes, 20 de noviembre de 2012

Alberto Echagüe

Tal vez la historia del tango no haya sido muy justa con los méritos de este cantor rosarino que marcó toda una época en la orquesta de Juan D'Arienzo,  y en el tiempo grande de la música de Buenos Aires.

Su estilo se adaptó tan bien al del maestro de Balvanera que parecieron nacer el uno para el otro. Es evidente que en la comparación con otros cantores que pasaron por la orquesta y con un importante bagaje, como Héctor Mauré, Armando Laborde , Jorge Valdez o Mario Bustos, por ejemplo, sale ganando ampliamente Echagüe, porque su ritmo musical, su pronunciación y su entrada siempre a tempo en el ritmo frenético de D'Arienzo no es moco de pavo.
                                                                                                          A mí no me extraña este descuido histórico, porque los historiadores primero se cebaron en una supuesta involución, a contracorriente de los evolucionistas, por parte de la orquesta de D'Arienzo que exhumaba los temas de la guardia vieja y se la despreciaba porque decían que estaba pensada exclusivamente para los bailarines.

Como muchas veces estos anatemas toman forma y se hacen dogma de fe, la musicalidad de la orquesta de D'Arienzo ha sido puesta siempre bajo sospecha. Y por ende, todos los que permanecieron largo tiempo a su lado, sufrieron las consecuencias.

Echagüe tiene  temas maravillosos con la orquesta del Rey del compás. Insuperables. La prueba está en cuanto otros intérpretes incorporados con posterioridad al conjunto, refritaron temas cantados años antes por el rosarino: Mandria, La bruja o El Tigre Millán, por poner algunos ejemplos. La comparación nos exime de mayores comentario al respecto.
   
                                                                               Estuvimos tomando café cerca del Canal 9 con él y un productor asociado al Canal, donde yo trabajaba en ese momento. Nos contó que cuando se trasladó a Buenos Aires, dudaba entre el fútbol y la canción y se probó en Independiente como centrehalf, con una recomendación que traía de Rosario.También prueba en un par de Radios y alternará en Radio Stentor, como una escalera hacia mejores destinos. Estuvo a punto de volverse un par de veces hasta que lo lleva Ángel D'Agostino a su orquesta para cantar en el cabaré Casanova y en Teatro. Será el propio D'Agostino, quien se lo presente a D'Arienzo, amigo y compinche de barrio y de música, desde pibes. 

En sus primeros esbozos, el maestro descubre que ese mocito rosarino llamado Juan de Dios Osvaldo Rodríguez Bonfanti está hecho para su orquesta. Y debuta grabando Indiferencia, todo un golazo de Rodolfo Biagi y Juan Carlos Thorry. El propio Biagi lo abraza emocionado y le dice: "¡Qué fenómeno, lo hiciste bárbaro!". Fue su primera grabación con DÁrienzo, el 4 de enero de 1938.

Por todo lo que he expresado, estoy convencido de que Echagüe fue con D'Arienzo lo que Rufino con Di Sarli, Vargas con D'Agostino, Julio Martel con De Angelis, Fiore con Troilo, Morán con Pugliese o Castillo con Tanturi.
 
Se alejó de la orquesta junto con Juan Polito y varios músicos, volvió, se abrió otra vez, volvió, y en total dejó 143 registros con Juan D'Arienzo. Muchos de ellos, para mí, impagables. Y lo digo como tanguero y como milonguero, porque me hace subir la fiebre en muchos temas cantados por él.

Quiero recalcar que fue un caballero en todo sentido, el ambiente lo respetó por ello, vivió sus últimos años de vida en la localidad de Merlo, y  los temas lunfas parecían ser escritos exprofeso para él. Vamos a recordarlo en dos temas: A suerte y verdad, de Carlos Parodi y Carlos Waiss, grabado en 1944. Y Este carnaval, de Miguel Ángel Caruso y Luis Caruso, registrado en 1951.

A suerte y verdad

Este carnaval

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