jueves, 25 de octubre de 2012

Palermo en octubre

Cuando la primavera ya lleva un mes instalada en las terracitas del porteño barrio de Palermo, las mismas  se llenan de bulliciosos parroquianos de ambos sexos que se han liberado definitivamente de las ropas pesadas, las corbatas y las chaquetas.
              
Han caído las consabidas lluvias (ahora los jóvenes. allí lo pronuncian: "shubias), los gorriones, horneros, benteveos, torcacitas, raatoneras y demás casales de ruidosos pájaros vuelan cargados de pequeñas ramitas para armar su nido de amor en las copiosas ramas de los árboles y su follaje reverdecido por completo.
                   

El aire huele a jazmimes y las jovencitas lucen su figura apenas cubiertas por ropas mínimas.

Palermo es una fiesta diurna y nocturna que celebra la vitalidad primaveral.


Es cierto que en todo Buenos Aires la alegría de vivir que trae esta estación previa al verano, nos envuelve en un estado de ánimo colectivo que propicia las relaciones amorosas, las de amistad, el deseo de lucir la figura y las ganas de zambullirse en las noches cargadas de música.

A propósito de ello yo escribí hace tiempo este poema




PRIMAVERA PORTEÑA
                                                                                         “Así quedaste en mí
                                                                                                             clavada en la raíz
                                                                                                             remota del recuerdo”.
                                                                                                                   Mario C. Arrieta

 En el ambiente densos perfumes
jacarandáes, palos borrachos; los limoneros y los lapachos
lucen sus copas enguirnaldadas.
Calle Florida, chic pasarela: 
canyenguea tangos muy villoldeanos  una pareja
y aroma el aire enjazminado.
Las minifaldas de las muchachas
revoloteando por esa brisa acariciante que manda el río,
copan miradas.
Algarabía de los casales:
gorriones y torcacitas; horneros, mirlos y benteveos
acarrean ramas, tejen sus nidos.
Sol de suburbio, rumor de barrio
purretes reos, con su bullanga tras la pelota,
pueblan de goles a su destino.
Bajo Belgrano tan estulero:
pingos nerviosos que en su prosapia velan el sueño 
de un batacazo.
Verde setiembre, cien terracitas
fértil despliegue de estudiantinas alborotadas
tocando a diana.
Plazas porteñas, chuchos saltones
ladran inquietos marcando al bardo su territorio
de ciudad en celo.
Perfil de ardores palermitanos:
Mbucuruyáes, botes, senderos; sudan los cuerpos
labrando músculo hacia el verano.

                    Santa Maria de los Buenos Aires; es primavera.

                                                              jmo

Pero hoy traigo al blog la mención palermitana porque quiero invitarlos a escuchar el tango Palermo en octubre, un tema de la tanda que compusieron entre Armando Pontier y el poeta uruguayo Federico Silva. Lo grabó Aníbal Troilo con la voz de Roberto Goyeneche, el 28 de noviembre de 1968

183 - Palermo en octubre

                                     







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